Entre las novedades discográficas que cierran el mes de marzo, Acqua Records presenta Abrazo,  el cuarto trabajo discográfico de Luciana Jury,  compuesto por doce temas que exploran y reactualizan el  cancionero latinoamericano, interpretados e interpelados desde la mirada de una mujer comprometida con su época y su territorio.

Cantante y compositora nacida en la provincia  de Buenos Aires, su madre, Marta Mantello -lectora empedernida, amante de la palabra y cantante natural-,  y su padre, el escritor y director de cine Zuhair Jury -también apasionado por la guitarra, la pintura y el canto-, fueron quienes sembraron en Luciana una fuerte inclinación hacia el folklore, la música de raíz.

Desde allí, a lo largo de su vida, Luciana ha intentado dirigir su voz y expresividad hacia estos territorios pero también hacia ese punto incógnito que carga sobre sí la angustia, y al mismo tiempo el asombro, por la existencia misma. Su canto es una mixtura de lo popular, lo desgarrado y lo étnico.

Para conocer algunos detalles más de este trabajo Palabras dialogó con Luciana Juri

¿Por qué Abrazo?

Porque es un gesto que nos venía salvando, que durante los últimos años, que fueron muy duros, nos permitió resistir, salir a las calles y encontrarnos. El abrazo nos acompañó en cada lucha, ni hablar en las luchas feministas, así que abrazos porque fue un gesto que me sostuvo a mí en lo personal, y también a todo un colectivo de gente.

¿Cómo fue luego de 5 años el proceso de trabajo para el disco?

Mi manera de trabajar los discos, en general, no es premeditada, y por eso entre cada uno voy transitando procesos de vida, de años. En este caso fueron 5 años, donde decidí no grabar y me dediqué a buscar canciones, canciones que me sostuvieron, que construyeron un camino en presente y hacia adelante, pero anclado siempre en la memoria  Son todas canciones latinoamericanas, y por eso el disco es un abrazo a la idea de la patria grande, a las formas musicales y poéticas que hacen pie en la música de raíz folklórica latinoamericana.

A mí, grabar discos me resulta tedioso, porque es algo que uno tiene que dejar asentado para siempre, y debe ser muy cuidadoso con lo que hace, para no sentir que luego no querés ni escucharlo.

Creo que cada disco tiene que ser tu verdad, tu verdad de este tiempo, y este disco es una puerta abierta hacia la búsqueda de la canción latinoamericana, algo que vengo trabajando hace tiempo, pero que aquí ha quedado bien plasmado, y que también me da ganas de seguir transitando, porque siento que la diversidad de músicas latinoamericanas que nos habitan, y todavía no conozco, están ahí esperando.

¿Cómo viene funcionando hasta aquí la obra?

El disco está hace 20 días ya en todas las plataformas, y viene funcionando muy bien, con mucha y muy buena recepción, por redes me llegan comentarios, videos de gente bailando las canciones, escuchándolas, así que si puede acompañarnos en este momento bienvenido sea.

En relación a esa recepción, muchas de las críticas plantean cosas maravillosas en torno a lo desgarrador de tu voz. 

Justamente, charlando con mi viejo el otro día, le comentaba que me parecía que la sonoridad de mi voz tiene que ver con el dolor del mundo. Estábamos pensando en eso porque es verdad que siempre que se habla de mí, de la sonoridad de mi voz, surgen términos como desgarro, quiebre, y pensábamos que en algún punto es una sonoridad que anunciaba, casi como un presagio esto que nos está pasando,  más allá de que es algo que de manera consciente ni yo ni nadie podía imaginar.  

¿Cómo fue la selección de los temas?

Apelé una vez más a la memoria de mi propia historia y aparecieron estas canciones, que alguna vez aprendí en mi búsqueda gozosa por descubrir qué sonoridades nos identifican en este territorio sur. Así fue como se construyó este disco. Un documento sonoro, personal, de un tiempo de profundas luchas que se están dando hoy en la región… La resistencia, la sed de igualdad, de cambiarlo todo, es desde el Amor, que es Arte. Creo en este gesto amoroso y creo también que es el símbolo del camino a seguir de estos tiempos. 

Hay canciones que tienen 50 años, 70 años, muchas anónimas, pero a todas les encuentro una relación con el presente, no es una foto sepia. También es un disco donde le canto todo el tiempo a la mujer, a la mujer plasmada en un mapa sudamericano, porque sudamerica para mí tiene nombre y cuerpo de mujer.   

¿Y en esa selección, qué nos podés contar de Mi Juana, y Frente al espejo, dos de las que más impacto han causado?

Mi Juana es una canción anónima, que me enseñó mi mamá y yo cantaba cuando era chica.Es un tema muy especial, el título original es Mi Juana, pero yo la llamo La Juana, porque la convertí en una Juana totalmente liberada de toda posibilidad de mandato, es la síntesis de esas ancestras que no pudieron quemar, y de hecho hacia el final de la cueca aparece como canto de lucha la frase: somos las nietas de todas las brujas que no pudieron quemar.  

En cuanto a Frente al espejo, esa canción, que cierra el disco, es para mí la síntesis de la nueva canción latinoamericana, es un tema de Isabel Parra, y simboliza esa puerta que se abre en los años 80 hacia nuevas formas musicales, donde se integran instrumentos, poesía, y melodías que toman el olor de lo folklórico, pero lo transforman para dar nacimiento a  una canción sin género.   

Acerca de Luciana Jury:

“Canto porque es el canal más amoroso, rico y potente. Es el único lugar en el que siento que no tengo que dar explicaciones a nadie, que sólo tengo que canalizar una energía que necesito soltar, para mi bien y para comunicar hacia el otro. Es un estado de libertad que busca el encuentro con el otro. Desesperadamente”, confiesa Luciana Jury.

Ha editado cuatro discos propios: “Canciones Brotadas de mi Raíz” (2011), “En Desmesura” (2013), “La Madrugada” (2015) y el flamante «Abrazo». Además, ha grabado un par de discos a dúo: “Maldita Huella” (2008) con el prestigioso guitarrista Carlos Moscardini, y “El Veneno de los Milagros” (2014) con el cantautor Gabo Ferro. Este material estuvo nominado a los Premios Carlos Gardel como “Mejor álbum del año” y como “Mejor álbum canción testimonial y de autor”.

En 2015 fue premiada por la Fundación KONEX con el Diploma al Mérito como una de las 10 Voces Femeninas de la Década. En 2017 recibió la Mención Especial del Festival Nacional de Folclore de Cosquín (el más grande en Argentina).

Realizó numerosas presentaciones a lo largo y ancho de Argentina, y también en Uruguay, Brasil, Chile y varias ciudades de Europa. Seleccionada por el jurado, se presentó en la edición 2017 del WOMEX (World Music Expo), una de las plataformas de negocios de la industria musical más importantes del mundo, realizada en Katowice, Polonia.  

Participó en el Homenaje a Mercedes Sosa, en el marco de la entrega de los Premios Gardel 2019 que se realizó en Mendoza, junto a Teresa Parodi, Víctor Heredia y el rapero Wos, bajo la dirección de Popy Spatocco.

Suele presentarse en diferentes formatos: solista, acompañada por su guitarra y su cuatro; con su banda (conformada por Lautaro Matute, Leandro Savelón y Lucas Bianco); con Susy Shock (“Tejiendo”); a dúo con Pedro Rossi (“Sol y luna en géminis”) y también con su último proyecto “Paisanas” (Luciana Jury,  Barbarita Palacios y Pampi Torre), con quienes interviene el folclore con una mirada de mujeres, plantadas en el aquí y ahora.