Todo indica que este será otro gran año para el cine argentino con una gran cantidad de estrenos programados, y, sobre todo, una prometedora  variedad  de géneros y temáticas. 

Como adelanto, ya durante los dos primeros meses del año, pudimos ver un conjunto de interesantes films, entre los que se destacaron “Camino a la Paz”, la opera prima de Francisco Varone, con Rodrigo de la Serna y el debut cinematográfico del actor Ernesto Suáres, una road movie, que oscilando entre la comedia y el drama, nos contó  los avatares de la transformación interior que van sufriendo sus protagonistas, un clásico dúo de personalidades contrapuestas, durante un recorrido de 3000 Km desde Buenos Aires hasta La Paz, en Bolivia.

Junto al recomendable film de Varone,  la nómina de las películas nacionales que abrieron el año se completa con “8 tiros”, de Bruno Hernández , un  thriller construido a partir de una mezcla de serie negra con una historia de venganza familiar, que también marca el debut del director, y que cuenta con las muy buenas actuaciones de Daniel Aráoz y Luis Ziembrowski; y “Resurrección”, de Gonzalo Calzada (Luisa 2008, La plegaria del vidente 2011), con Patricio Contreras y Martín Slipak, una película que narra las oscuras circunstancias que debe vivir un joven cura al pasar, como escala en un viaje hacia la ciudad de Buenos Aires, por su  casa familiar, una estancia bonaerense sitiada por la fiebre amarilla durante la epidemia de 1871.

“Parabellum”, coproducción  entre Argentina, Austria y Uruguay, que obtuvo el premio Especial del Jurado en el Jeonju Film Festival de Corea, y fue seleccionada para Rotterdan 2015, es una interesante apuesta del austríaco Lukas Valenta Rinner, que explora también un género poco transitado por la filmografía nacional como el apocalíptico, a partir de una historia que nos invita a pensar el fin del mundo, desde un centro turístico ubicado en el Delta del Tigre, convertido en campamento de adiestramiento en supervivencia, con los saqueos de la Ciudad de Córdoba como telón de fondo.

“El rey del Once” de Daniel Burman, una nueva vuelta de tuerca a las ideas y vueltas de las relaciones padre-hijo, retratadas de manera memorable por el director de “El abrazo partido”(2004), en el particular universo de una familia judía, y “Una noche de amor”, de Hernán Guerschuny, con Sebastián Wainrach y Carla Peterson, que indaga en tono de comedia en el vínculo que mantiene  una pareja después de 12 años de matrimonio, cierran la catarata de estrenos nacionales de la temporada de verano.

Para marzo, con fecha de estreno el  jueves 10, llega “Mecánica popular”, el esperado film que marca el regreso del prestigioso y multipremiado realizador Alejandro Agresti, y  que con un elenco encabezado por  Alejandro Awada, Patricio Contreras y Marina Glezer, da vida a la historia de Mario Zavadikner (Awada), un intelectual dedicado a la edición de libros, decidido a suicidarse, pero detenido en medio del intento, por Silvia Beltrán (Glezer) una joven escritora desesperada por publicar su primera novela.

También en marzo, el tridente Tararuto, Suar, Bertucelli, volverá a la pantalla grande con “Me casé con un boludo”, que 8 años después de “Un novio para mi mujer”, se propondrá repetir aquel éxito, con la historia de Fabián Brando y Florencia Córmik, dos actores que, después de un casi inexistente romance, deciden casarse, situación que lleva a Florencia, ya en plena luna de miel, a descubrir, que justamente, su flamante esposo posee las características que dan título a la película.

Para los que esperan por Ricardo Darín, en mayo llegará “Kóblic”, una coproducción argentino- española, dirigida por Alejandro Borensztein, con Óscar Martínez  y la española Inma Cuesta completando los roles protagónicos, que nos dará la posibilidad de volver a ver a Darín mostrando tal vez sus mejores armas en un profundo thriller, su género consagratorio, interpretando a un capitán de la Armada que a fines de los 70 enfrenta a sus camaradas de armas y debe huir y refugiarse en un pequeño pueblo dominado por un siniestro comisario.

Junto a “Koblic”, “Zama” es, sin lugar a duda, otra de las producciones nacionales que despierta grandes expectativas en base a un conjunto de ingredientes más que interesantes: la dirección de Lucrecia Martel y la producción de Pedro Almodóvar, para contar la historia, basada en la genial novela de Antonio Di Benedetto, de Don Diego de Zama, un oficial español del siglo XVII asentado en Asunción, que espera su transferencia a Buenos Aires.

Finalmente, “La pareja perfecta”, del prestigioso director de Relatos Salvajes,  Damián Szifron, que el realizador ha descripto como “una comedia romántica ni tan edulcorada ni tan tradicional como podría parecer”; “El movimiento”, de Benjamín Naishtat;  “La luz incidente”, de Ariel Rotter con Erica Rivas y Marcelo Subiotto, “Lulú”, de Luis Ortega, con Nahuel Pérez Biscayart, “Sangre en la boca”, de Hernán Belón, con Leonardo Sbaraglia,  “El hilo rojo”, de Daniela Goggi, y, ya hacia fin de año,  “Gilda, no me arrepiento de este amor”, protagonizada por Natalia Oreiro y Pablo Rago, película que a 20 años del fallecimiento de la cantante rinde tributo a su figura, son algunos de los títulos que completan el extenso listado de producciones nacionales que podremos ver a lo largo de todo este año.

La Historia Oficial Remasterizada

Si bien, obviamente, no se trata de un estreno, la reposición de la histórica película de Luis Puenzo, de 1985, a partir de una serie de copias remasterizadas constituye otro importante acontecimiento cinematográfico de este 2016, programado para conmemorar, el próximo 24 de marzo, los 40 años del Golpe Militar de 1976.