Aunque se trata de un formato emergente, y por esto aún en pleno desarrollo, las series web constituyen un fenómeno ascendente que cuenta cada vez con más adeptos, dando cuenta de las nuevas modalidades de consumo audiovisual  con producciones de calidad cinematográfica.

Producto de excelencia dentro de ese universo Ahí afuera, serie argentina dirigida por Nicolás Pérez Veiga y protagonizada por Alejandro Awada, Belén Chavanne y Matías Mayer fue nominada recientemente a los premios Emmy Internacional 2017, que se entregará el próximo 20 de noviembre en Nueva York, en la categoría Mejor Serie de Formato Corto.

La historia, que sigue la huida de tres jóvenes de un pueblo del sur de país, perseguidos luego de organizar un robo que no sale nada bien, forma parte de una nueva generación de series cortas, con episodios producidos y filmados especialmente para móviles, realizadas por Studio+, pensadas para una experiencia premium  y ciento por ciento “mobile”.

Para conocer los detalles de la historia y los desafíos de este nuevo formato Palabras dialogó con  Nicolás Pérez Veiga, autor y director de Ahí Afuera.

¿Sin spoilear qué nos podes contar de Ahí afuera? 

Ahí afuera es un neowestern, con un acercamiento bastante clásico y un abordaje realista de los personajes, que cuenta la historia de un grupo de chicos que viven en el sur de Argentina, y se están escapando de un grupo de gente que los persigue.

En principio no sabemos bien por qué, y a medida que van recorriendo su camino desde la montaña hacia al mar, la historia comienza a desentrañar, por qué se escapan, por qué los persiguen y los quieren matar, a qué lugar están yendo,  y los cabos sueltos que dejan en la huida.

¿Cómo surge la posibilidad y la idea de realizar esta serie?

Desde hace muchos años trabajo en publicidad, y hace un tiempo comencé a probar formatos más largos  porque sentía que la publicidad narrativamente me estaba ahogando. En medio de esas búsquedas, y un poco de casualidad, desde  Iconoclast una de las productoras con que trabajo en París, me llamaron para contarme que estaban desarrollando una aplicación para hacer series web. Productos de 10 capítulos de 10 minutos de duración cada uno.

Una semana antes de esa llamada yo había viajado a santa Cruz para hacer el scouting de un video basado en la idea de un chico que carga a otro en medio de la nieve. En la escena no quedaba claro qué les había pasado, pero en mi cabeza el back story estaba muy claro.

Entonces, cuando me llamaron para preguntarme si tenía una idea para hacer una ficción que dure 140 minutos dividida en 10 episodios les dije sí. Pedí una semana, me senté,  armé la sinopsis, el punteo de lo que iba a contar cada capítulo, lo mandé y les gustó y comenzamos el proceso de escritura con Pablo Fendrik (El Jardín de Bronce, Cromo, El ardor) a quien admiro mucho, y que fue esencial para que la serie tenga el abordaje cinematográfico que quería darle.

¿Qué libertades y restricciones impuso este nuevo formato?

En principio, y al venir de hacer piezas de un minuto, sentí un gran grado de libertad, por momentos sentía que hasta me sobraba tiempo. Luego, cuando empecé a meterme en el desarrollo del guion y de la historia, a escribir los diálogos, a ver cómo generar sensaciones no solo desde lo visual -como es en general en la publicidad- sino también desde lo narrativo, y a pensar los personajes, y los tiempos, comenzaron los desafíos, no la restricciones pero sí las exigencias propias del lenguaje, y las de la necesidad de darle al guion un “cliffhanger”( punto de giro) cada 10 minutos, sin restarle intensidad al desarrollo de los personajes.

Personajes, por otra parte, interpretados por un elenco de excelencia

Claro,  porque una de las condiciones que me autoimpuse en este salto desde la publicidad donde hace mucho que trabajo, es hacerlo desde un lugar bastante armado, así que hablé de manera personal con todos los miembros del elenco, con Alejandro Awada, con Belén Chavanne, con Matías Mayer, también con Mimí Ardú, que tiene una pequeña intervención también, y con quien es un placer trabajar. Me senté con cada uno, hablé de la historia, del formato, y del abordaje cinematográfico que le íbamos a dar, y todos respondieron maravillosamente.