12 artistas plásticos + 12 fotógrafos, un colectivo de 24 creadores contemporáneos reunidos en un solo libro, bajo un denominador común: su pasión por Humahuaca, es la propuesta de “arte en las alturas”, el último proyecto editorial de  Tilcarallajta, un programa de gestión cultural que desde 2010 se desarrolla en la Quebrada de Humahuaca, bajo la dirección de la arquitecta Sandra Figoni Prado.

Y es que ese mágico y estrecho valle montañoso, ubicado en la provincia de Jujuy, que la Unesco declaró en el año 2003  Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad por tratarse de  un “sistema patrimonial de características excepcionales” y un “itinerario cultural de 10.000 años”, constituye para todos ellos una fuente de inspiración fundamental, y una guía para sus obras.

“Siempre me interesó pensar la idea del patrimonio cultural de la Quebrada desde un lugar contemporáneo, creativo y con proyectos que tengan un carácter inclusivo, le explicó Figoni Prado a Palabras.

“Bajo esos principios, relata la arquitecta, empezamos a buscar una buena historia para contar en un libro y  vimos que no existía ninguna publicación sobre arte en la Quebrada, y mucho menos sobre arte contemporáneo, pese a que este sitio es fuente de inspiración para muchos artistas, algunos que viven, algunos que vienen a pintar, y que todo ese producto, toda esa obra  que allí surge, es en definitiva también parte del patrimonio cultural de la Quebrada”.

Elegido el tema el equipo de  Tilcarallajta se embarcó en un arduo proyecto de investigación y selección, que duró dos años, y que con la cercana publicación de Arte en las Alturas, verá culminada esta primera etapa.

“Fueron dos años intensos, pensamos muchísimo el recorte que íbamos a hacer, porque no queríamos editar un catálogo. Así llegamos a esta selección de  12 artistas plásticos, y le dedicamos a cada uno un capítulo  por separado, donde cuentan por qué pintan aquí, qué los inspira,  qué los entusiasma,  qué los divierte de la Quebrada y muestran su obra; y  cada uno es retratado por un fotógrafo diferente”.

Para Figoni Prado una de las claves que develará la lectura de “Arte en las Alturas” es la posibilidad de ver como un mismo sitio puede ser objeto de miradas y sentimientos muy  diversos, todos intensos, y fuertemente inspiradores.

“Cada uno mira y se interesa en una parcialidad, y desde allí,  van trayendo al mundo contemporáneo distintos aspectos de la cultura quebradeña y del mundo andino, señala Figoni Prado.

“Hay artistas que se interesan en el paisaje y el color, desde una formación más tradicional como Luis Ramoneda, que fue retratado por Alejandra Nieva,  por ejemplo;  otros que tienen un trabajo más reflexivo y de introspección, como  Remo Bianchedi, retratado por Ana Armendáriz, que pinta en Cochinoca y en Tilcara y plasma en sus obras aquello que le pasa a él frente al paisaje, frente a la montaña, recomponiendo a través de series y fragmentos esa totalidad”.

“Junto a ellos también está  Marcia Schvartz , retratada por Lucio Boschi, que tiene una obra inmensa, donde recupera aspectos muy interesantes de la cultura andina, con estudios sobre flores, sobre el carnaval, con un interés muy cercano a la gente, a lo qué les pasa y  los conmueve del paisaje, de sus colores;  a Víctor Montoya, en dupla con el fotógrafo Leo Armella, que muestra un universo más cósmico, casi místico, o a Emilio Haro Galli  retratado por Aldana Loisseau, con una obra donde son protagonistas las fiestas, las penas, las alegrías, el carnaval, la cosa más mundana.

Lucio Boschi retratado por Eli Portella,  Alicia Faltracco retratada por Gianni Bulacio, Rémy Rasse, bajo la lente de Analía Rondón, Juan Carlos Entrocassi bajo la de Marcelo Abud,  Desirée de Ridder desde la mirada de Mariana Condorí, Ferrán Huici y el fotógrafo Kevin Zaouali y la dupla  Ariel Cortez-Facundo Toconás, completan la nómina de reconocidos  plásticos y fotográfos que le dan cuerpo y voz a “Arte en las Alturas”.

“En el proceso de trabajo durante estos dos años, fuimos realizando encuentros, charlas, con el objetivo de que todos se conozcan y se creen redes, tratando de formar vínculos,  y entender qué pasa con el otro, porque para nosotros este libro no es un objeto, Arte en las Alturas es un vehículo para encontrarse, para conversar y proyectar”, enfatiza Figoni Prado.

En esa misma línea, la gestora cultural, plantea: “Nuestro trabajo va por un camino muy distinto al del marketing, la Quebrada lleva a cuestas demasiados años de marketing y pocos de contenido. Estamos convencidos que Arte en las Alturas será muy bien recibido por todas aquellas personas que se interesan por conocer más sobre los lugares que visitan, y que también tendrá muchos lectores jujeños, porque será una herramienta para hablar de su mundo y su cultura. Es un libro tanto para el universo local como para mostrar a los turistas que quieran conocer algo más que lo que les ofrecen en los folletos de hoteles y restaurantes”.

Como antecedente, Tilcarallajta, editó en 2013 “Quebrada de Humahuaca, Naturaleza y Cultura”, actualmente en proceso de reedición. Un libro, que fue declarado de vital interés para el turismo cultural por la UNESCO, y  que nos propone un viaje al interior de la cultura andina, con más 300 fotos de altísima calidad, textos, mapas e información botánica, y que en su versión digital, es el primer e-book de la Quebrada.

“Nosotros hacemos un proyecto de gestión cultural y los libros son resultado de ese intenso trabajo.  Son obras concebidas con una visión creativa, como objetos de comunicación de diseño contemporáneo, realizados con una calidad tal que reflejen el valor de tratar sobre un bien cultural Patrimonio de la Humanidad”.

“Los consideramos una respuesta casi contracultural ante tantos años de mala gestión del patrimonio, como una bandera, un testimonio sólido de que las cosas se pueden hacer de otra manera, hacemos un cuidadoso trabajo de campo junto con los pobladores locales, con sus artistas y maestros del arte popular”, concluye Figoni Prado.

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