Entre el 9 y 12 de noviembre se realizará en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, Libertador 8151, la XI edición de la Movida Teatral de las dos Orillas,  intercambio artístico cultural entre Uruguay y Argentina, con foco en las artes escénicas, al que se ha sumado como sede estable Chile, y artistas de Francia, España, Venezuela y Estados Unidos.

Nacida con el objetivo de visibilizar la inmensa diversidad de disciplinas y técnicas que implica el teatro, la Movida se ha constituido a lo largo de los años en un espacio pedagógico de excelencia, que a través de talleres, seminarios y clases magistrales capacita en forma libre y gratuita  “a todo aquel que quiera y no solo al que pueda” explorar el mundo del teatro como herramienta de expresión.

“Estamos realmente muy contentos con el programa 2016, porque una vez más hemos logrado conjugar nuestros dos principios rectores: excelencia académica y excelencia humana”, explica en diálogo con Palabras Graciela Nicola, directora de la iniciativa.

“Ningún año es igual al anterior, siempre intentamos renovarnos, dando cuenta de las infinitas líneas y modalidades que implica el teatro, agrega, la Movida es una gran degustación anual donde la gente tiene la posibilidad de probar muchísimas opciones con la certeza de que lo que está recibiendo está bien hecho. Luego si le gusta, puede continuar, buscar un maestro y un grupo; pero llevándose de aquí parámetros de calidad”.

Como materialización de esos principios han pasado por las distintas ediciones del espacio referentes como Pablo Trapero y Martina Gusmán, quienes brindaron un taller de actuación ante cámara, la francesa Sandra Zúñiga, que junto a  Mechi Hernández del Cirque du Soleil, ofreció clases de nociones de Clown y máscara corporal, o Edda Díaz, quien estuvo a cargo de un seminario de aproximación al humor, entre muchos otros destacados artistas.

“El año pasado  incluimos teatro oriental, con un taller que brindó Ignacio Huang -el actor taiwanés que protagonizó junto a Ricardo Darín Un cuento Chino– y este año, como percibimos que hace unas cuantas ediciones no dábamos Teatro Shakespeariano, tendremos a Llito Cruz avocado a impartirlo”, destaca la directora del ciclo.

Junto al maestro, y como parte de esta nueva edición, el Mosquito Sancineto ofrecerá técnicas match de improvisación, Gustavo Garzón explorará la relación del actor con el texto, y Gustavo Zidán abordará la temática de la producción teatral, en el marco de una nutrida oferta que se pude consultar completa aquí.

Pero, además, y en función de un concepto amplio de la actividad teatral, que Nicola sintetiza diciendo: “para nosotros teatro es todo, tenemos teatro cantado, teatro bailado, etc.” Peteco Carabajal brindará un taller en torno al folklore como forma de expresión popular, mientras que José Eduardo Mega, director de La Gran Muñeca, brindará un taller de murga uruguaya.

Para coronar cada jornada la Movida ofrecerá un conjunto de imperdibles espectáculos, también con entrada libre y gratuita. Para comenzar, el miércoles 9 a las 20:30 hs se realizará una gran peña, con la participación de Carabajal; mientras que el jueves 10 se presentará Marathón, la obra de Ricardo Monti, dirigida por Nicola; y el viernes 11, habrá una gran noche de improvisación, a cargo de Corinne Meinier, Sancineto y Sandra Zuñiga. Finalmente, el sábado 12, como cierre de esta edición la propuesta es una noche de murga con la presentación de La Gran Muñeca.

La inscripción a los talleres ya se encuentra abierta, enviando un mail a: movidateatraldelasdosorillas@gmail.com

Sobre Marathon

“Marathon es una una perla literaria de Ricardo Monti, el maestro creador de la escuela literaria de la imagen generadora, de la que Kartún, Rovner y Papatino, entre otros, son discípulos”, le cuenta Graciela Nicola a Palabras.

“La obra fue una obra escrita en la dictadura, estrenada por el equipo Teatro Payró, bajo la dirección de Jaime Kogan en 1980. Además, recorrió el mundo, y solo en Alemania fue versionada unas 10 veces, sin embargo, y esto me llena de orgullo, soy la primera mujer en dirigirla.

Es una obra que transcurre en la  Buenos Aires de 1930, en un concurso de baile, donde las parejas bailan hasta la desesperación por un premio que no conocen, un  hecho a partir del que Monti resignifica  tanto el afán de mirar continuamente las miserias humanas, como el de competir, en este caso por un premio que ni se sabe cuál es.

Además, siguiendo el afán pedagógico que caracteriza a la movida, realicé un montaje expresionista, que permite ver algo distinto al montaje clásico”.