Bernardo Cappa es  actor, director y dramaturgo y un referente indiscutido de la escena teatral independiente de Buenos Aires.  Su trayectoria es sin lugar a dudas, y al menos en principio, el primer llamado de atención para que todos los amantes del teatro se sientan tentados frente a “TV60”, la primera obra que Cappa estrena en un teatro oficial, en este caso, el Sarmiento, del Complejo Teatral de Buenos Aires.

En TV60, su última aventura teatral, Cappa propone participar de los entretelones de la producción de un programa de televisión para “alegrar” a la audiencia en el contexto de una violenta madrugada de 1966. Pero no se trata de cualquier madrugada, sino la que antecedió al golpe de Onganía contra la presidencia de Arturo Illia.

Para conocer más sobre esta obra, Palabras dialogó con Bernardo Cappa, en una charla donde junto a las particularidades de la creación de TV60 el dramaturgo nos ofreció una interesante aproximación a su mirada sobre los medios, el teatro y la “inteligente estupidez” de los argentinos.

¿Qué es para vos TV 60 y cómo fue el proceso de creación de la obra?

TV60 es una obra teatral desprolija, confusa, pero donde se ponen en juego emociones que tiene que ver con lo simbólico,  que es donde creo reside su gran potencia.

El proceso de producción fue largo y, obviamente, también confuso, porque era difícil hacer pie en la representación de algo ya representado como es la televisión. Eso, unido a la postergación de las fechas de estreno por las obras en el teatro San Martín, implicó que nos vayamos organizando y armando  en un proceso de exceso, que fue excedido en todos sus términos: en ensayos,  en escritura.  Y por eso, muy cerca del estreno, tuvimos que volver a elegir, analizar todo lo que teníamos, que era un material inmenso, y acotarnos, ordenar y ordenarnos.

¿Por qué elegiste el onganiato como contexto histórico?

La época de Onganía la elegimos porque es un horror cercano pero lejano a la vez. No tiene la repercusión en el presente que tiene la dictadura del 76, que todavía hace mella en el cuerpo concreto, nosotros tenemos miedo del 76 todavía. Entonces, con el onganiato podíamos anclarnos en algo más lejano,  y con eso lejano podíamos imaginar sin estar impregnados de un dolor tan presente.

¿Y por qué  elegiste la TV, pese a “las dificultades de “representar lo ya representado”, como vos decís?

Elegimos la televisión porque considero que es el sentido común más aberrante, es la idiotez, algo que ya está dicho hasta al cansancio, pero que no deja de ser verdad. Entonces, la elegimos también por el desafío de agarrar esa basura y tratar de producir con ella un lenguaje poético. Había un poeta de los suburbios que decía “nosotros somos la flor que crece en la basura de esta ciudad”, bueno eso intentamos con la obra: hacer poesía con esa basura que es la televisión.

¿Qué programas te sirvieron de base para la construcción de la obra?

El programa base fue “Almorzando con Mirta Legrand”, que es un programa de una estupidez inteligente, creo que es un programa tan estúpido que por eso duró 40 años, y es la representación de nuestra estupidez, algo que se ha vuelto un mito, un mito de la estupidez argentina.

¿En la obra hay un juego que evidencia cierta creencia en torno a la omnipotencia de los medios para la generación de verosímiles, hasta dónde pensás que esa omnipotencia llega en la actualidad, cuando el rol de los mismos se está discutiendo tanto?

Yo creo que los medios no solo son omnipotentes, sino que centralmente son y operan en el subconciente de la sociedad. Hacen pensar, somos pensados, que somos pensados, que somos pensados… en una especie de círculo infinito en el que estamos perdidos y ya babeantes, como una especie de seres estupidizados, lobotomizados, sin cerebro que deambulamos como zombies repitiendo, discutiendo y peleándonos, un poco esquizofrénicamente, con los programas de televisión. En algún punto es como si fuésemos tomados por los medios de tal manera que la realidad queda diluida en esa especie de basural de realidad preconcebida, ficcionalizada, que los medios nos ofrecen.

¿Por todo esto que planteas fue que la parodia te pareció el tono más adecuado para la obra?

Es que a la televisión no queda otra que parodiarla, tratamos de huir de la parodia,  pero finalmente la parodia nos terminó capturando, y ya a esta altura creo que no se puede hacer otra cosa con la televisión que parodiarla.

¿Quiénes crees que no deben dejar de ir a ver TV 60?

Nadie debería ver una obra de teatro, el teatro es para que vaya cualquiera. Pero sí esta es una obra donde la gente que tiene o ha tenido ideología, puede ver como muchos de los símbolos de esa ideología fueron banalizados, matados. Puede ver el asesinato de los símbolos de la ideología, e ir a su velorio. Igualmente, sinceramente, creo que puede venir cualquiera, porque ante todo las obras están para ser vistas en libertad.

Información:

TV 60 de Bernardo Cappa – Teatro Sarmiento – Avda. Sarmiento 2715

Funciones: Jueves a sábados, 21hs. Domingos, 20hs.

 

Ficha técnica: Elenco: Carla Appella, Martín Bertani, Brenda Chi, Fernando De Rosa, Sofía García, Diego Gens, Natalia Giardinieri, Aníbal Gulluni, Maia Lancioni, Guido Losantos, Laura Nevole, Dina Pugach, Silvia Villazur, Carla Viola. Músico en vivo: Damián Ferraro. Meritoria de dirección: Mariana González. Asistencia artística: Melisa Santoro. Coreografía: Martín de Goycoechea. Diseño sonoro y música original: Zypce. Iluminación: Claudio del Bianco. Vestuario: Paola Delgado. Escenografía, video y diseño espacial: SKN Taller. Dirección: Bernardo Cappa.