Si en 2015, con el reconocimiento a la periodista Svetlana Aleksiévich,  la Academia Sueca brindó una pista sobre su decisión de ampliar los parámetros tradicionales a la hora de otorgar el máximo galardón internacional a las letras, este 2016 definitivamente lo ha confirmado, al anunciar que el 113° premio Nobel de Literatura será  otorgado al cantautor estadounidense Bob Dylan “ por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción americana.” 

La elección del músico, cantante y poeta estadounidense, cuya gravitación en la cultura popular del siglo XX y XXI es un dato insoslayable, desestructura así, definitivamente, toda definición ortodoxa de literatura para la Academia sueca.

“En la Grecia clásica había personajes como Homero o Safo quienes construían poesía para ser cantada, para ser presentada con instrumentos. Lo mismo sucede con Bob Dylan, él puede ser leído y debería ser leído como un poeta en la gran tradición de poetas de habla inglesa”,  destacó la secretaria permanente de la Academia, Sara Danius.

Robert Allen Zimmerman, su verdadero nombre, nació en Duluth, Estados Unidos en 1941 y, actualmente, con 75 años continúa siendo un referente, especialmente dentro del universo del folk y el rock norteamericano.

Por otra parte, el Nobel viene a coronar los importantes reconocimientos que desde el universo extra musical se le han otorgado al músico, que en 2007 recibió el Príncipe de Asturias, y en 2008 el premio Pulitzer “por su profundo impacto en la música y la cultura popular americana, gracias al poder poético de sus composiciones”.

Símbolo de una generación mítica, desde los Beatles hasta los Rolling Stones han reconocido explícitamente su influencia, además, como expresó Danius, lejos de afincarse en la zona de confort del éxito, Dylan “es un referente que por 44 años ha estado reinventándose y construyendo nuevas identidades”.

Sara Danius no dudó en manifestar una recomendación para abordar la obra del cantautor premiado: “creo que si alguien quiere escucharlo o leerlo, podría empezar por su álbum Blonde on Blonde de 1966 en el que se pueden encontrar muchos clásicos y el cual es un ejemplo de su brillante manera de hacer rimas y de unirlas con su pensamiento”.