Los días 7 y 8 de noviembre, en la Biblioteca Argentina de Rosario, Fundéu Argentina, el programa para el español urgente de la Fundación de la Lengua Española, realizará su Tercer Seminario Internacional bajo el lema «Cuando las luchas llegan a la lengua».

Presentado como “una oportunidad para intercambiar distintas visiones de comunicadores y periodistas sobre la potencia de los movimientos sociales y su impacto en la lengua”, el seminario reunirá a veinte periodistas de Rosario, Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires que analizarán la influencia de los cambios sociales sobre nuestra lengua y los medios.

Articulando el análisis, los ejes del Seminario serán tres: ‘Lenguaje, creatividad y movimientos sociales’ panel que contará con las presentaciones de Diana Maffía, el español Enric González, actual corresponsal de El País en Argentina; y el escritor, educador popular y activista uruguayo Raúl Zibechi; ‘Activismo y los nuevos modos de pensar y decir’, donde expondrán Victoria Boschiroli, Santiago Kalinowski y Pablo Bruetman de Revista Cítrica; y ‘Cambio social, periodismo y medios alternativos’, con Natalia Aruguete, Santiago Garat y Sergio Rinaldi.

En tanto el cierre, estará a cargo de la directora del seminario Elizabeth Martínez de Aguirre (Rosario, Argentina) Profesora Titular de las cátedras Lenguajes I y Epistemología de la Visualidad en la carrera de Comunicación Social (UNR).

Para conocer algunos detalles más de este imperdible encuentro, y del trabajo que desarrolla Fundéu Argentina, Palabras dialogó con el periodista Juan Mascardi, coordinador del Programa, Director de las Lic. en Periodismo y en Producción y Realización Audiovisual de UAI Rosario, ganador del Premio Iberoamericano de Periodismo Rey de España 2018.

¿Qué es el Programa Fundéu Argentina?

Es el programa para el español urgente que presentamos en Rosario en noviembre de 2017, a partir de un acuerdo entre la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) y la Fundación Instituto Internacional de la Lengua Española (FIILE), ideado con el objetivo de responder a consultas y brindar recomendaciones lingüísticas para los profesionales del periodismo argentino y sudamericano, que difundimos de forma gratuita, a través de nuestra página web y de las redes sociales.

Esos consejos lingüísticos surgen tras el análisis de las noticias que aparecen en los medios de comunicación, un monitoreo que a veces es un poco más aleatorio, a veces va detrás de ciertas temáticas que van imponiéndose en la agenda, como el tema del aborto el año pasado, y otras veces trabajas con tiempos más de anticipación en función de algunos hitos o acontecimientos, como las elecciones de este año.

En cuanto a las recomendaciones, en tanto, seguimos el modelo de la Fundéu BBVA, creada en España 2005 por la Agencia Efe, pero tratando siempre de encontrar las singularidades de nuestra lengua, los argentinismos.

Junto a ese trabajo, una vez al año, realizamos un Seminario Internacional que nos permite, además de encontrarnos con referentes de distintas áreas de la comunicación y de la academia, poner en tensión nuestro propio proyecto, interpelar hacia dónde vamos.

¿Cómo surge el tema de este Tercer Seminario que pone el foco en la politicidad del lenguaje?

En el mes de febrero siempre tratamos de determinar cuál va a ser el eje temático principal del seminario anual, y este año cuando comenzamos a hacer las primeras reuniones, viendo la potencia de ciertas recomendaciones que ya veníamos realizando sobre el movimiento feminista, el ecologismo, el movimiento piquetero, nos pareció muy interesante pensar a la lengua como un elemento netamente político, que está en un ida y vuelta permanente entre los movimientos sociales, los medios de comunicación, y el habla de la ciudadanía.

Luego,  para estructurar la propuesta decidimos no restringir los ejes temáticos del Seminario vinculándolos a cada uno de los movimientos sociales específicamente, sino plantear tres ejes horizontales, entendiendo que la diversidad de los invitados nos va a permitir dar cuenta de un gran abanico, donde entiendo, obviamente, van a estar muy presentes cuestiones vinculadas al feminismo, al ecologismo, a los movimientos políticos, a la posibilidad de medios alternativos que se han generado también al calor de la crisis, y nos dan un aire puro y fresco a la hora de pensar en esta lengua viva.

Todo un conjunto de cuestiones a las que también agregaría un cuarto nivel que son las mediaciones vinculadas a las redes sociales, y la potencia y la presencia de esos movimientos en las redes y las comunidades digitales.

Ingresando en algunas cuestiones que pueden surgir en torno a esos ejes, y siguiendo tus consideraciones en torno que “la potencia del uso político o transgresor del lenguaje reside en su enfrentamiento con la norma” ¿considerás que la incorporación implica quitarle potencia disruptiva a la palabra? 

Ese es un tema sobre el que nosotros dentro del equipo discutimos permanentemente: ¿qué pasa cuándo determinados términos se transforman en norma? Por eso, entre nuestras recomendaciones, cuando hablamos netamente como Fundéu, nuestro primer aporte son las posibilidades que ya ofrece hoy la lengua, sin dejar de celebrar cada uno de los movimientos que se generan en esa tensión que existe.

De hecho, esta era una discusión que surgió, por ejemplo, cuando alguna universidad aceptó la posibilidad de un lenguaje final de tesis escrito en la modalidad del inclusivo. Allí, a título personal, considero que le quita esa potencia disruptiva, de quiebre más político. Igualmente, son cosas donde es importante ver cómo evolucionan, porque una cosa es hacer un corte quirúrgico en tiempo presente, y otra cosa es proyectar la lengua a través del tiempo, donde afortunadamente poco sabemos.

¿Retomando ese ejemplo por qué crees que la utilización de la x o la e genera más debates y controversias que la de algunos anglicismos? 

Son dos componentes absolutamente diferentes, por el lado de los anglicismos no hay una sola posibilidad: está la moda, el snobismo, la potencia de la publicidad, también cierta tradición dentro del habla de los argentinos, como cuando uno ve los nombres de los puestos de los jugadores de fútbol a principios del siglo pasado, donde queda claro que nuestra lengua es un poco más laxa que el español de España.

En ese sentido, se da una suma de componentes por lo que hay pequeños universos o pequeñas comunidades donde el uso está aceptado de facto: el universo de la moda, el tecnológico, algunas cuestiones más vinculadas con el deporte.

Allí, desde Fundéu la primera opción que nosotros siempre buscamos es la del español, pero encontramos que hay muchas recomendaciones, que por esta tradición argentina, son imposibles. Luego hay algunos términos donde no hemos llegado a un acuerdo definitivo, ni entre nosotros, ni con los españoles, como stalkear, o spoilear, que en España se dice destripar, un término que nosotros difícilmente usaríamos, pero justamente una de las cosas más interesantes del proyecto es que nos obliga a ser lo suficientemente abiertos como para aceptar también sugerencias y abrir el abanico.

Por otra parte, es cierto que frente a esos usos, el foco en la discusión está puesta en cuestiones más vinculadas a los movimientos políticos y sociales, que una postura política que nosotros tenemos, de al menos ponernos a pensar cuáles son las posibilidades de la lengua, no desde una visión tradicional o conservadora.

¿En tu última charla TEDxRosario planteaste que el periodista es alguien que se prepara toda la vida para contar algo que todavía no sucedió, entonces qué pasa cuando lo que todavía no sucedió es el lenguaje?

Yo allí hablaría de la duda, y de la capacidad de sorpresa, de asombro, y muchas veces esa resolución casi en tiempo presente de qué decir, o decidir cómo estamos describiendo un determinado fenómeno te lo da un recorrido pasado: Es como mirar hacia adelante, pero también ir mirando el espejo retrovisor.

El otro día, justamente, estaba viendo cómo había sido el origen de determinadas palabras, como corralito, por ejemplo, que surge en 2001 en un programa que tenía Hadad en América, algo que no me parece casual. Entonces, cuando los periodistas bautizamos fenómenos que todavía no han ocurrido me parece importante no perder nunca de vista el sentido político del oficio, y pensar siempre cómo eso va a impactar en lo social, que va a ser a través de la lengua.