Entre el 7 y el 9 de noviembre se realizará el I Congreso Internacional de Humanidades Digitales, que reunirá en la ciudad de Buenos Aires a expertos e investigadores de todo el mundo nucleados en este campo que propone un nuevo modo de abordaje sobre objetos y problemáticas relacionadas con la investigación social y humanística.

Construcciones locales en contextos globales, es el título que a modo de pregunta atravesará la discusiones, talleres y ponencias que se presentarán durante las tres jornadas de este evento organizado por la Asociación Argentina de Humanidades Digitales (AAHD), comunidad abierta que promueve la investigación, transmisión y difusión del conocimiento de las Humanidades Digitales, en el cruce entre la teoría y la práctica, y desde la pluralidad y la interdisciplinariedad.

Introducción a la edición digital académica;  Taller de analítica textual: herramientas para el scraping y la visualización de información; Mapeando espacios desde las crónicas medievales hasta la Patagonia  Argentina; Introducción a herramientas de analítica visual; son solo algunos de los talleres gratuitos que se ofrecerán en el marco del Congreso, y cuya inscripción ya se encuentra abierta (ingresar aquí)

En tanto, propuestas como “La vida académica de tres sociólogos en Twitter #lifeofanacademic. Una propuesta de análisis de contenido”; “Perspectivas posibles en la transcripción digital de textos”; “Poetriae. Una colección de poéticas medievales basada en conceptos métricos únicos y referenciables”; o “Videojuegos y museos: una aventura multiplataformas”, dibujan los novedosos objetos y abordajes que se presentarán en los paneles y mesas de trabajo.

“Las Humanidades Digitales (HD) constituyen un campo científico que, bajo esa denominación es bastante reciente. España, de hecho, fue uno de los primeros países en incorporar el término hacia el año 2011. Previamente, se lo señalaba como  nuevas tecnologías, nuevas tecnologías aplicadas a las humanidades, TIC´s, etc; conceptos que con variaciones específicas intentaban identificar a quienes trabajaban en las humanidades y utilizaban herramientas digitales para acceder o analizar determinados datos, explica Gimena del Rio, vicepresidenta de la Asociación.

“Por otra parte, agrega del Río, en el mundo anglosajón el campo posee una historia mucho más larga que reconoce sus orígenes en los experimentos en lingüística y lingüística computacional que se realizaban durante la década del 50 en Estados Unidos con herramientas provistas por IBM y Remington”.

Allí, linguistas computacionales y bibliotecarios, que necesitaban contar con sistemas de clasificación superadores del viejo método de fichas, a los que se sumaron investigadores de disciplinas como la literatura o la edición de textos, pero también de diferentes áreas de las ciencias sociales, fueron delineando desde sus prácticas, y a lo largo de más de 50 años, el enfoque epistemológico de las “Digital Humanities” en el ámbito anglosajón, tarea aún en proceso para los países de habla hispana, y especialmente para los latinoamericanos, enfrentados a la paradoja inicial de dar cuenta de un campo científico que necesita de la tecnología, en contextos donde la tecnología es mucho menos que emergente.

“Desde lo instrumental podemos definir las humanidades digitales (HD) como la  aplicación de herramientas digitales al campo de las humanidades, pero esa definición no da cuenta de muchas de las preguntas que nos planteamos, y que se relacionan con la construcción de un marco teórico capaz de dar cuenta de por qué un humanista necesita aproximarse a una herramienta digital para entender su trabajo”, sostiene la vicepresidenta de AADH.

Así, en torno a la adopción del término se condensa un debate que pone también en la superficie las tensiones propias de un campo que se constituye en el cruce entre la teoría y la práctica y bajo una condición interdisciplinaria excluyente.

“Las tensiones, que siempre es preciso anclar en el debate académico, también dan cuenta de las diferentes perspectivas y prácticas que confluyen en este ámbito, explica Juan Belbis, donde junto a quienes trabajan en la aplicación de nuevas metodologías a objetos preexistentes, también estamos quienes indagamos en torno al impacto cultural de nuevos objetos y nuevas áreas”.

“De hecho, a diferencia de la impronta anglosajona, uno de los primeros que trae la perspectiva de las humanidades digitales a nuestro país es el filósofo Alejandro Piscitelli, que incorpora a su cátedra de Datos de la Facultad de Ciencias Sociales, los trabajos que realiza Lev Manovich, profesor de origen ruso, que plantea, entre otras cosas, abordar al software como un objeto cultural, dando origen a  diversos trabajos como, por ejemplo, Selfiecity ( http://selfiecity.net/ ),que propone una indagación en torno al estilo de las selfies en 5 ciudades del mundo, agrega Belbis, vocal de AADH.

Junto a los factores propios de toda etapa constitutiva, el avance veloz de la perspectiva de las HD en nuestro país encuentra  hoy en el funcionamiento institucional de las grandes casas de estudios otro desafío a superar.

“La incorporación de las DH en las academias del norte desestabilizó fuertemente las formas de evaluación de la investigación científica y la modalidad de las promociones internas dentro de las universidades, poniendo en jaque cierta estabilidad propia de la academia”, explica del Río.

“En Latinoamérica y en nuestro país, aun cuando el campo de las HD es incipiente, su consideración  evidencia rápidamente la necesidad de volver a pensar y construir muchas zonas de la educación, donde, además, no sirve que sociales, filosofía, etc. reformulen individualmente, sino que tenemos que hacerlo todos juntos; y aún cuando tenemos instituciones maravillosas, también son muy complejas”, sentencia.

“Estoy convencido que frente a universidades que se comportan como silos, expresa Belbis al respecto, los laboratorios de innovación, ubicados en una zona intermedia entre la praxis y el estudio más teóricos, constituyen hoy los ámbitos ideales para el desarrollo de las HD. Espacios como los media labs son especialmente receptivos de la interdisciplinariedad que plantean estos desarrollos”.

“El avance de las investigaciones y estudios dentro de las HD supone un trabajo transdisciplinario, porque es en la superposición de disciplinas, que las HD generan y alumbran áreas de conocimiento que antes no se podían ver, enfatiza el vocal de AADH. Hechos que estaban ahí, pero que antes no teníamos una perspectiva metodológica para abordarlos, ahora se pueden trabajar combinando conocimientos distintos, y trabajando con herramientas tecnológicas que permiten realizar cosas que antes un investigador no podría haber hecho en toda una vida”,

Para del Río, en tanto, el desafío de las Humanidades Digitales es hoy erigirse en una transdisciplina que atraviese a las Humanidades con una mirada desde lo digital, sin dejar de lado la capacidad de adecuarse a las particularidades culturales, sociales y económicas del contexto en que se esgrimen las prácticas”, camino en el que el congreso internacional de noviembre está llamado seguramente a constituirse en hito fundacional.

I Congreso Internacional: Humanidades Digitales. Construcciones locales en contextos globales, Centro Cultural General San Martín y Centro Cultural de la Cooperación, 7 al 9 de noviembre de 2016.

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