El último libro de Alejandro Wall, reconocido periodista deportivo y orgulloso hincha de Racing, reconstruye, a través de una minuciosa investigación, la vida de Oreste Omar Corbatta, figura mítica del fútbol argentino, e inolvidable wing derecho de la “Academia”.

Para conocer algunos detalles de esta biografía apasionante, Palabras dialogó con Wall, quien relató los avatares de su trabajo para descubrir al ser humano que se había perdido detrás de la leyenda.

¿Cómo describís aquello que vamos a encontrar al leer Corbatta: El wing?

El libro es una biografía sobre la vida de un jugador que vivió como un boxeador más que como un futbolista.

Un tipo que nació en la pobreza, en Daireaux, provincia de Buenos Aires, y llegó a jugar en Racing, Boca, la selección; que jugó en Colombia, y que cuando vuelve al país, a principios de la década de los 70, entra en una etapa de decadencia, en la que comienza a perder todo; juega en equipos de la Patagonia por la comida y un techo, y termina, en la década del 80, viviendo bajo la tribuna de Racing, y muriendo, en el año 91, de un cáncer de laringe, después de una vida muy marcada por el analfabetismo y el alcoholismo.

Ante tantos elementos en los que indagar, ¿cómo elegiste desde dónde contar la historia?

Es que en principio, yo quería mostrar las contradicciones que había en torno a algunas cuestiones que yo tampoco lograba resolver.

Soy hincha de Racing, mi primer libro, “Academia, carajo”, de 2011, es una crónica sobre el título de Racing en el año 2001, un título que vino marcado por lo que fue aquella crisis económica, política y social que atravesó el país; y Corbatta es un poco parte del relato oral que nos transmitieron nuestros padres. Mi padre siempre me hablaba y me habla, del Racing del 66, del equipo de José y de Corbatta, que me parecía una figura atrapante, no solo por ser un wing maravilloso, sino por las contradicciones que atravesaban su vida.

Contanos algo de esas contradicciones que trabajas en la obra

La vida de Corbatta fue una vida plagada de anécdotas, pero en realidad poco contadas, porque las anécdotas instalan un mito, construyen una leyenda, pero no te dan el por qué, no terminan de humanizar al personaje.

Todos decían: nació pobre, y yo quería saber qué significó para Corbatta nacer pobre; lo mismo con su analfabetismo, quería saber si efectivamente había sido analfabeto, y aprendió a escribir su firma de grande como todos decían. También, me llamaban la atención sus cuestiones personales, porque se repetía mucho: Corbatta un día llegó a su casa y su primera mujer se había ido con su hija, ahí se quedó solo y perdió todo. A mí me parecía un detalle, y una explicación demasiado facilista culpar a las mujeres, y efectivamente no era tan así. Corbatta hizo de las suyas, y sus dos mujeres se cansaron, pese a que, especialmente su segunda mujer, intentó ayudarlo muchísimo.

También, me imagino, que reconstruís un fútbol muy distinto al actual.

Obviamente, era un fútbol muy distinto, el que no veíamos en televisión, el fútbol de las revistas y las radios, algo que se ve no solamente con Racing, sino también con la selección, que era otra selección Argentina; en la que los que se iban a Europa no era aceptados; la selección del desastre de Suecia 58, donde Argentina se va en primera ronda, pierde 6-1 con Checoslovaquia, etc.; pero en la que increíblemente Corbatta igualmente se destaca, haciendo un gol en cada uno de los tres partidos que jugó, algo que de alguna manera lo salva del desastre.

También es un fútbol totalmente distinto en relación a las cifras. Corbatta es vendido en el 62, y va a jugar a Boca en el año 63, por 12 millones de pesos, y San Filippo también va a Boca, en ese mercado de pases, vendido por 24 millones de pesos.

En una parte del libro hago las cuentas y Corbatta  con esa plata se podía comprar, aproximadamente, 4 casas de las que tenía en ese momento en el barrio de Florida. Era un tipo que valía mucho, pero incomparable con los niveles actuales.

Junto a estas cuestiones, entiendo que la falta de televisación también juega un rol central en tu búsqueda.

Claro, lo de la TV también es central en el libro porque yo trato de buscar un gol de Corbatta, que es el que le hace a Chile en el 57, en un partido por las eliminatorias del mundial 58 en la Bombonera.

En una entrevista que le hace Rodolfo Braceli en los 80´, Corbatta cuenta que se gambeteó a varios chilenos, llegó al área, vió el arco vacío, y se volvió a la mitad de la cancha, allí se dio cuenta que tenía que hacer el gol, y entonces volvió gambeteando, y, finalmente, hizo el gol.

A partir de ese relato yo empecé a hablar con testigos, jugadores chilenos, argentinos, gente que estuvo en el estadio, y todos lo cuentan de una manera distinta. Eso también es un poco el libro, mostrar cómo nosotros reconstruimos recuerdos, antes que lo que efectivamente pasó.

De hecho, buscando archivos, encontré un noticiario panamericano donde estaba el resumen de ese partido, y cuando lo logramos poner en la Biblioteca Nacional, está todo el resumen del partido que terminó 4 a 0, están los primeros tres goles, y el cuarto gol, el de Corbatta, el mitológico, supuestamente el mejor gol de la selección argentina hasta el de Diego a los ingleses, no está, se perdió, y lo único que quedó es una secuencia fotográfica de la revista el Gráfico, ese era también el fútbol de esa época.

¿Es acertado decir que en el libro destruís un poco el mito?

Soy periodista, y en el libro yo cuestiono bastante el mito, las anécdotas, discuto con sus elementos inverosímiles, porque creo que es necesario visibilizar la vida de Corbatta, para tener la historia de un ser humano, de un futbolista, como dice un escritor  que me gusta mucho, Javier Cercas: sacándolo del relato sentimental y nostálgico, en función de un relato más presente, para poder rescatarlo del olvido pero sin repetir lo ya dicho.