Hasta el 24 de noviembre, todos los domingos a las 21.30 hs en Timbre 4, Sala México, se presenta El romance del Baco y la vaca, un unipersonal de Gonzalo Demaria, interpretado por Marco Antonio Caponi y dirigido por Daniel Casablanca.

“Baco es un gaucho y un guacho. Criado por una vaca, se hará hombre con otra. La Blanquita, una sensual charolesa, será su primer amor, su compañera de ruta y su cómplice. En la mejor tradición de la gauchesca primitiva, Baco es un marginal, un prófugo de la justicia. Su historia, una historia de amor”, invitan desde esta obra que continuará durante enero y febrero todos los jueves en el ciclo especial de verano del Teatro Metropolitan.

Para conocer algunos detalles de la obra, Palabras dialogó con Daniel Casablanca, director de El romance del Baco y de la vaca.

¿Cómo definís la propuesta teatral que presenta El romance del Baco y la Vaca?

Es un espectáculo en verso, de poesía gauchesca, como si fuera un Martín Fierro pero de Tarantino.

¿Cuáles fueron los principales desafíos que asumiste como director de El Romance?  

El texto realmente es genial, cuando lo leí fue lo primero que sentí. Pero es también un texto difícil de dirigir, porque por ser tan genial, justamente, el texto debe escucharse. Es teatro leído, por eso lo que intenté es que el espectador tenga el tiempo de escuchar los versos, dotar a la obra de un tiempo casi literario, de lectura íntima, donde las imágenes y la actuación no compiten con el texto, sino donde todo esté a su servicio.

Es un espectáculo de concentración profunda, y afortunadamente la gente está muy atenta, aunque al mismo tiempo las imágenes no son eruditas, son populares, y producen risa, es una propuesta con humor, pero también de una escritura muy culta. Es un espectáculo épico, y es una tragedia: la tragedia de un gaucho.

Antes hacías referencia a Tarantino, ¿aquí como en sus películas la música ocupa un lugar central? 

Desde ya, y nos divertimos mucho musicalizando la obra, sacándola del lugar tradicional de la música telúrica, de la payada nacional, y llevándola a un folklore americano de ruta. Una decisión que implicó desde el vamos enrarecer ese mundo del gaucho argentino.

Cuando uno hace teatro, dirige un material y comienza a trabajar en la puesta, está bueno no ir a los lugares comunes, probar opuestos, probar contrastes, porque es allí que aparece la poesía. Si no todo se hace obvio, y jugar con los opuestos no solo sorprende al espectador, sino que te obliga a vos que estás trabajando a imaginar un mundo nuevo a partir de ese material.

¿Cuál es para vos la clave del éxito que ha tenido Romance?

Ensayamos tanto, tan metidos, que llegamos a un lugar lógico y obvio, pero perdimos la referencia del resultado.  Obviamente nos encanta que la gente se pare, aplauda, explote, y nos diga «que genial», pero para nosotros es el lugar lógico al que debíamos llegar.

Creo que eso es algo que pasa cuando uno trabaja a nivel off, con una mirada más artística, y mucho, en este caso una vez o dos veces por semana durante un año, porque la decantación que se produce en ese proceso no es la misma que en dos meses.

¿Y en esa línea que implica para ustedes el pasaje en verano al Metropolitan?

Para mí este siempre fue un espectáculo que se podía bancar 2 o 3 veces por semana un teatro comercial, siempre pensé eso, entonces ir al Metropolitan me parece un paso lógico.

Seguramente hay algo en el galpón que es lindo, pero entiendo que ganaremos en sonido y luces. La escenografía es la misma, los espacios casi casi también. Obviamente veremos, pero insisto creo que es un paso lógico.

¿Finalmente cómo fue trabajar con Caponi luego de 10 años?

Con Marco trabajé en Alguien que me quiera, una novela de Suar, que fue el primer trabajo que él hizo en Buenos Aires. Una tira donde estaban todos los chiquitos: Marco, Luisana Lopilato, el Chino Darín, Flor Torrente, muchísimos. Pasaron muchos años, él había ido a ver Macocos, tenía mi referencia, y fue así que luego de casi 10 años de no vernos me llamó, y me contó que quería que dirija esta obra, y cuando leí el texto me encantó, porque es teatro puro.

Así, luego de un año de mucho trabajo, tenemos una obra que es casi una road movie interpretada por un gran actor, que además de saberse de memoria 900 versos, logra mostrarte sin fisuras a ese gaucho perseguido.

Teatro puro, definitivamente, porque finalmente, Baco es ante todo un contador de cuentos, que te habla y te dice todo el tiempo: «mirá que esto es verdad». Y es mentira, el tipo es un mentiroso, no le puede haber pasado eso, no se puede haber casado con una vaca…pero vos lo crees. Entonces hay una doble mentira, el ¿será verdad? en boca del protagonista, y la otra es que no importa, porque lo crees, y te lleva a ese mundo de narración que es muy del hombre del campo, del tiempo del mate, que te empieza a contar un atardecer y te mete en un cuento definitivamente fantástico.

Sobre Daniel Casablanca

Actor, director, dramaturgo y docente teatral. Integrante y uno de los fundadores de LOS MACOCOS -Banda de Teatro- desde 1985. Dirige su escuela de teatro desde 1988. Trabajó junto a Les Luthiers, protagonizó en el Teatro San Martín los clásicos Cyrano, La Tempestad, Sueño de una noche de verano y Arlequín, entre otros. Protagonizó TOC TOC como miembro de su elenco original durante 10 temporadas. Dirigió las multi premiadas obras Forever Young, Casi Diva, Muertos de Risa, y a los grupos La Pipetuá, Improcrash, Sutottos, El Descueve, El choque Urbano, Cuatro Vientos. Realizó la dirección de actores de Aladdin y Peter Pan en el Gran Rex. Actualmente en cartel con Ya te encontraré, Forever Young, Reinhold Comedy Show, Los Albornoz, Macbeth.

 

Romance del Baco y la Vaca, se presentará los domingos 10, 17 y 24 de noviembre a las 21:30 hs en Timbre 4 Sala México, México 3554.
Ficha Técnica: Autoría: Gonzalo Demaria, Actúan: Marco Antonio Caponi, Vestuario: Pamela Martinelli, Iluminación: Gonzalo Córdova, Asistencia de dirección: Guadalupe Bervih, Producción: Joaquin Bachrach, Marco Antonio Caponi, Dirección: Daniel Casablanca.