Desde hace casi diez años en todo el mundo, con Estados Unidos e Inglaterra a la cabeza, la industria de la música intenta comprender de qué se trata la audaz reaparición del disco de vinilo, un fenómeno ciertamente impensado en una época donde la digitalización y la virtualidad  parecen avanzar en cada vez más ámbitos de la actividad humana.

Moda pasajera y furor retro eran las frases más usadas, cuando hace unos década se comenzó a visualizar el regreso del viejo disco, sin embargo, las crecientes cifras de venta que comenzaron a exhibir los lanzamientos en ese formato- y que actualmente superan a nivel mundial definitivamente las de venta de cds- mostraron que si no definitivamente erradas, esas definiciones eran al menos incompletas.

Hoy, aún cuando algunas dudas persisten, y como sucede siempre donde los números mandan, la decisión de las principales discográficas ha sido darle a los vinilos un espacio protagónico en cada uno de sus nuevos lanzamientos, promocionar la reedición de muchísimos clásicos, y hasta lanzarse a producir viejas joyas de los 60´ y los 70, que nunca habían sido editadas.

La consiguiente reapertura de muchas industrias dedicadas a la fabricación de los discos, y, especialmente, de las bandejas para reproducirlos;  la apertura de nuevos locales de venta especializados; y la conquista de cada vez más espacio para bateas de vinilos en la mayor parte de los locales que hoy comercializan música en otros formatos, son signos evidentes de este resurgimiento.

En nuestro país, donde el vinilo se mantuvo durante muchos años como objeto de culto para grupos selectos de coleccionistas, o curiosidad a la venta en Parque Centenario y Rivadavia,  la vuelta del formato se ha afianzado recién en los últimos dos años, especialmente a partir de la decisión de las discográficas que comenzaron a importar muchos de los lanzamientos internacionales y, más recientemente, a relanzar colecciones completas de discos clásicos del rock nacional en ese formato.

“El vinilo tuvo su apogeo en los 60´y 70´, hacia el año 1985 tuvo una pronunciada cuesta abajo, llegando casi a ser extinto hacia mediados de los 90´. Sin embargo, en estos últimos años tuvo un regreso triunfal que sigue creciendo cada día”, asegura Juan José Rodríguez Molas, uno de los organizadores de la Feria Buenos Aires en Vinilo, que desde 2013 reúne en sus dos ediciones anuales a los principales sellos y coleccionistas de vinilos locales.

“Nosotros comenzamos con esta feria en 2013, explica Rodríguez Molas, histórico coleccionista que define al vinilo como  “el formato por excelencia para los verdaderos amantes de la música y el coleccionismo discográfico”, pero prefiere explicar en término psicosociales el fenómeno actual.

“La ausencia total de cuestiones orgánicas que caracteriza a la contemporaneidad,  hace que la gente empiece a tener más necesidad de cuestiones sensoriales, como poner un disco, analizar un arte de tapa, o conocer otras características de la realización de una obra. Todo un conjunto de cosas que no vas a encontrar scrolleando con un mouse frente a una computadora o en un sitio de streaming de música”, afirma  Rodríguez Molas.

Cambiando la óptica, Nacho, quien hace 10 años trabaja en Exiles Records, uno de los locales de venta exclusiva de Vinilos más importantes de Buenos Aires, destaca que antes que contradictorios el mundo digital y el analógico que representa el vinilo vienen de la mano.

“Fue a partir del crecimiento de Spotify, y otros sitios de streaming, que el cd definitivamente empezó su derrumbe, ya que ahora al poder escuchar de manera gratuita, la música que te gusta, una vez que decidís comprarla, obviamente la queres  en la mejor calidad posible, con el mejor arte de tapa, y eso solo te lo ofrece el vinilo”.

“A Exiles vienen personas de todas las edades, y con los gustos musicales más diversos, lo bueno de esta reinvención es que el fenómeno no es elitista ni sectario, y que aunque para nosotros es bastante novedoso, en todo el mundo ya tiene unos 10 años, así que creo que aquí llegó tarde pero para quedarse”.

Los precios de venta de los nuevos vinilos, desde $300, aunque en ferias de usados la base es mucho menor, y de las bandejas que hoy ofrece el mercado, que se pueden conseguir nuevas a partir de los $1500, confirman que en principio no se trata de un consumo cultural de acceso privativo.

“Además, dice Nacho,  si bien muchas reediciones son realizadas sobre masters digitalizados, entonces ahí este valor diferencial a nivel musical no se aprecia, los nuevos discos y  los relanzamientos que no usan esa modalidad, cambian totalmente lo que uno cree que es escuchar música”.

“Vos pones Thriller de Michael Jackson, y más allá de que te guste o no, no vas a poder comparar con nada esa experiencia, parece que están tocando ahí en el living de tu casa, es indescriptible”, concluye.

Por el lado de la industria nacional, en tanto, desde que a mediados de los 90 el grupo laser disc hizo sus últimas reposiciones, los vinilos que se venden en nuestro país son de origen importado, pero de la mano de este resurgimiento los industriales también han replanteado la estrategia.

“Estamos en condiciones de comenzar a operar en unos 10 días, explica Nicolás Muscó, gerente general del Grupo Laser Disc, ya tenemos unos 50 grandes proyectos en carpeta, entre reediciones de Aznar, Charly y Sumo, entre otros, además de más de 300 pedidos de presupuestos por parte de artistas independientes”.

“Para nosotros, enfatiza Muscó, las cifras de venta de bandejas, que hoy se pueden conseguir en cualquier local de venta de música o electrodomésticos, es también un indicio claro de que este fenómeno llegó para quedarse”.

“En el vinilo, dice Muscó, se conjugan muchísimos aspectos, desde una vuelta a lo ritual, ligada a la mecánica de poner un disco, a detenerse a escucharlo, sabiendo que el flujo no será infinito, con el aspecto novedoso, que siempre es importante y, también ya en términos de mercado, con una vuelta al valor de lo original en una industria que no solo estaba deprimida, sino muy trucha, y que empieza a recuperar el valor artístico e industrial de los procesos”.

Ni moda pasajera, ni boom imparable, sino reinvención parece ser la palabra que al menos por ahora, coinciden vendedores, coleccionistas, e industriales, describe lo que está sucediendo con esta nueva vieja modalidad para escuchar música que cada vez gana más espacio entre los consumos culturales de los argentinos.