Hace solo 7 meses Lucrecia Cornejo y Angie Braun lanzaron Diderot Art, la primera plataforma e-commerce de arte argentina, que con un catálogo de más de 400 obras y 50 artistas propone una nueva forma de disfrutar y comprar arte contemporáneo local.

Para conocer el origen de esta iniciativa, la evolución del proyecto durante estos primeros meses de vida y los desafíos que implica continuar creciendo, Palabras dialogó con la Licenciada Lucrecia Cornejo, especialista en marketing y comunicación, y cofundadora de esta plataforma llamada a fortalecer y renovar el mercado de arte en nuestro país.

¿Qué es y cómo nace Diderot?

Diderot es una plataforma de e-commerce focalizada en el arte argentino contemporáneo, con un funcionamiento similar al de cualquier otro sitio relevante de compras por internet, que actualmente cuenta con un catálogo de más de 400 obras de unos 50 artistas de trayectoria media y consagrados. El proyecto está operativo desde hace unos 7 meses, aún no tenemos un año de vida, y realmente estamos muy conformes con este incipiente desarrollo.

La idea del sitio surge de una confluencia de factores: a Angie, como a mí, siempre nos interesó el arte, y también siempre, en la medida de nuestras posibilidades tuvimos arte en nuestras casas. Además, en mi caso particular, durante muchos años tuve la suerte de trabajar en distintas compañías en el área de marketing desarrollando estrategias vinculadas al apoyo del arte y la cultura. Soy una apasionada del marketing, del arte y de lo digital y en Diderot se juntaron esas tres cosas.

Vimos que había una oportunidad a través de la tecnología para expandir la experiencia de arte, ya que entendemos que la escena actual, tal como está planteada deja afuera a muchos artistas muy talentosos, pero también a un público de arte potencial que no se siente interpelado por las formas tradicionales de relacionamiento que propone el mercado.

Entonces, Diderot es un sitio que permite darle una visibilidad inigualable a los artistas, porque la realidad es que la plataforma les da la posibilidad de estar presentes y exhibidos las 24 hs todos los días del año, con su perfil, su trayectoria y su trabajo; y desde el otro lado, los potenciales compradores también tienen la posibilidad de descubrir arte las 24 hs, de una forma íntima, desde su celular o su computadora, haciendo su propia exploración.

Igualmente, tratándose de una materia no necesariamente sencilla también ofrecen asesoramiento

Obviamente, si un comprador necesita asesoramiento puede pedirlo, ya sea para coleccionar o para decorar su casa u oficina, aunque en el sitio tienen toda la información a mano: la del artista, y la de la obra, desde medidas hasta precio, y formas de pago, además de que toda nuestra propuesta es una propuesta curada, que tiene detrás un gran trabajo de selección a cargo de Stefy Jaugust, nuestra curadora y asesora de arte asociada

¿Cuáles fueron los principales desafíos para la puesta en marcha del proyecto?

Cuando comenzamos con la planificación fuimos viendo que en diferentes lugares del mundo existían un montón de espacios de arte on line, y que la gente estaba ávida de conectarse con ellos, sin embargo, la posibilidad de comprar, en general, quedaba siempre cerrada en un circuito más pequeño, reforzando aquella creencia de que el arte es algo inaccesible.

Creo que el gran desafío que nos impusimos fue demostrar que eso no es así, y lo estamos logrando porque en Diderot tenés obras desde 2 mil pesos hasta 150 mil. También demostramos que la gente compra arte on line, y que internet permite ampliar el mercado, ya que desde el vamos esta iniciativa es totalmente federal.

Finalmente, aun cuando ofrecemos asesoramiento, y muchas personas se acercan con planteos específicos como: “necesito una solución para mi casa”, y te mandan una foto de su living, también me parece interesante que Diderot ofrezca la libertad de comprar lo que te gusta, la obra que te identifica, generando puentes que facilitan esa opción con herramientas tan sencillas como publicar todos los precios, porque todos sabemos que ir a una galería y consultar el valor de una obra  puede ser algo muy incómodo para muchas personas, una frontera y un misterio que profundiza esa idea de que el arte es para unos pocos.

¿Y cómo fue la tarea de convocar a los artistas?

Obviamente ese también fue un gran desafío, y un gran trabajo previo al lanzamiento, porque al ser el primer e-commerce vinculado al  mundo del arte teníamos que generar confianza, contarles el proyecto, e incentivarlos a ingresar a una modalidad de trabajo, a la que tal vez no estaban habituados, con pautas como los siete días de prueba, que es la posibilidad de que el comprador se lleve la obra, la pruebe una semana y si por algo no está conforme la devuelva sin otro cargo que el de la logística.

Aunque realmente la mayor parte de los artistas entendieron y aceptaron ese sistema, proponerlo fue desafiante. También, entre otras cosas, tuvieron que aceptar ver su obra en una situación de decoración, porque todas las obras están expuestas en un ambiente, algo que nos parecía importante para que el público pueda dimensionar el tamaño, y ver la relación específica.

Finalmente, también fue todo un tema generar una instancia formal, un tema en el que hemos avanzado y que es muy interesante, porque la necesidad de facturar, implicó que tengan que ser monotributistas, un punto que en general no estaba contemplado, y que, aunque uno no lo crea fue una de las instancias críticas.

¿Con estos logros qué planifican en términos de crecimiento?

Para este año la idea es seguir rompiendo barreras, acercarnos a más compradores, y especialmente incentivar la formación de jóvenes coleccionistas, trabajar en la generación del deseo de armar tu pequeña colección a través de diferentes experiencias, además de seguir innovando, generando herramientas tecnológicas novedosas y profundizando la presencia de artistas del interior del país.