Con marquesinas apagadas, rápidos rediseños de las puestas lumínicas, y algunos sutiles aumentos en los valores de las entradas, muchas salas teatrales de la Ciudad de Buenos Aires, tanto del circuito independiente como del comercial, están intentando sobrellevar el efecto del fuerte incremento de las tarifas de los servicios públicos sobre la actividad cultural.

Sin embargo, con el correr de los meses todas esas medidas empezaron a mostrarse insuficientes, especialmente para muchas independientes, que sin ganancias extraordinarias, e imposibilitadas de afrontar los gastos básicos, vieron como la nube del cierre o la suspensión total de actividades se instalaba en el horizonte.

Pedidos de reuniones a los funcionarios del área, cartas, mesas de diálogo, asambleas de las asociaciones que las nuclean, y la realización de un apagón cultural contra el tarifazo- que el martes 22 de mayo logró congregar a más de 50 espacios teatrales, centros culturales, clubes de música y milongas,  donde se apagaron las luces por un  minuto y medio y se leyó una declaración sobre la situación- fueron algunas de las acciones que se sucedieron a partir de que el sector se declaró en estado de emergencia.

Como respuesta inicial, desde el Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que encabeza Darío Lopérfido, se decidió otorgar a las salas independientes, que anualmente son beneficiadas a través de PROTEATRO con un subsidio para su funcionamiento, una ayuda adicional de 50 mil pesos, con el objetivo de contribuir a resolver en parte la situación.

“Fomentar el teatro independiente de la ciudad es garantizar que  las propuestas más arriesgadas y que los artistas con amplia trayectoria pero también los emergentes tengan un lugar en la programación del teatro porteño” afirmó  Lopérfido al ser consultado sobre la situación y explicó que con el aporte adicional cerca de 100 salas “que cuentan con una programación continua, de lunes a domingos, con una cantidad limitada de espectadores pero con una impronta fuertemente teatral y de alta calidad” verán duplicado el monto que reciben por año.

Además de esa medida, algunos diputados porteños, integrantes de distintos bloques legislativos, presentaron iniciativas para la implementación de otras herramientas que  protejan la actividad entre las que se destacan la generación de una Tarifa Cultural, propuesta por el diputado Marcelo Guouman (SUMA+), o la implementación de un subsidio social que abarque  teatros, centros culturales y clubes, propuesta por el diputado porteño Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica ARI.

Sobre su proyecto, que actualmente se encuentra para tratamiento en comisión, Ferraro explicó que: “Cuándo se toman medidas como las que tomó el gobierno nacional que son necesarias para tratar de ir camino hacia una economía sana, se deben contemplar aquellos actores que forman nuestra cultura como objetos de una política focalizada que los preserve de un cimbronazo que no puedan afrontar.”

“En ese sentido, agregó el legislador, a través de una serie de cartas que les envié a los Ministros de Energía y de Cultura, Juan José Aranguren y Pablo Avelluto, propuse que los teatros independientes, centros culturales y clubes de barrio queden exentos del incremento en la tarifa post 18 hs,  que es el horario más costoso y el que se utiliza para la mayoría de las actividades”.

“No proponemos que se deje de pagar la luz, sino que no se perciba el aumento en casos excepcionales y, por otro lado, pedimos al Gobierno de la Ciudad que los exima del pago del ABL y se cree por única vez y por excepción un subsidio para poder afrontar estos aumentos hasta que el gobierno nacional determine y fije  una tarifa cultural para estos espacios”, concluyó Ferraro.

Desde la Asociación Argentina del Teatro Independiente, en tanto, se reclama la rápida implementación de una tarifa cultural, y la ampliación de la nómina de beneficiarios de los subsidios extraordinarios para incluir a un conjunto de salas que no reúnen los requisitos fijados por PROTEATRO para acceder a los mismos.
Así, y recién comenzando junio, en la confluencia de las medidas del Poder Ejecutivo- mediante una posible ampliación de los subsidios- y las propuestas de los legisladores parece vislumbrarse un haz de luz para resolver el conflicto.