El pasado sábado 25 de mayo el Festival de Cannes cerró su 72° edición con la consagración del director Bong Joon-ho como ganador de la Palma de Oro por su película Parasite, siendo la primera vez que el Festival de cine más prestigioso de la actualidad reconoce a un director de origen coreano con su mayor galardón.

Lo cierto es que, como muchos críticos se han encargado de señalar, el triunfo de Bong Joon-ho en 2019 se inscribe tanto en un proceso particular, que él, junto a otros grandes directores de ese país están recorriendo desde fines de los años 90, con múltiples reconocimientos a nivel global en la industria de la cinematografía, tanto como en uno más global: la explosión de la industria cultural coreana a nivel internacional, a través de sus producciones cinematográficas, pero también musicales, con el K pop a la cabeza, o la animación, y los video juegos.

Para hablar de Bong Joon-ho, de su estilo, y su cinematografía, pero también del contexto más amplio en que se inscribe el galardón, y los desafíos futuros que plantea a la promoción cultural Palabras entrevistó a Moonhaeng Cho, director del Centro Cultural Coreano en Argentina, y a Gabriel Presello, responsable de comunicación de esa institución, y programador del Han Cine, el festival de cine coreano en Buenos Aires.

¿En principio, quién es Bong Joon-ho?

GP. El ganador de la Palma de Oro de Cannes es uno de los directores coreanos contemporáneos más destacados, que se ubica dentro de una generación dorada de cineastas, donde también debemos incluir a Hong Sang- soo, Kim Ki–duk, Park Chan-wook, y Lee Chang-dong, que comenzaron a trabajar entre fines de los 90 y principios del 2000, y han sido exitosos en todos los festivales del mundo, y reconocidos con distintos galardones.

En ese sentido, si bien esta es la primera vez que un director coreano gana la Palma de Oro de Cannes, con todo lo que implica, esto se inscribe también en un proceso donde en el mismo festival ya habían sido reconocidos Park Chan-wook que obtuvo el Premio del Jurado en 2004 por su film Oldboy, y en 2009 por Thirst, mientras que en 2010 y en 2011 Hong Sang- soo y Kim Ki–duk, respectivamente, ganaron menciones en la sección Un Certain Regard.

En algún punto, entonces, la Palma de Oro, además del reconocimiento a un film y un director específico, llega como parte de un proceso muy claro, que involucra a  todos estos grandes directores, donde, Bong Joon-ho y también Park Chan-wook, comparten a particularidad de ser dos cineastas con una fuerte impronta autoral,  pero que además trabajan muy bien en el universo del cine de entretenimiento y de género, por lo que llegan a públicos más amplios que, tal vez, otros directores coreanos muy importantes pero más focalizados en un cine de autor, o un cine arte.

De hecho, Bong Joon-ho y Park Chan-wook no solo han trabajado con Corea, sino que ambos han trabajado con Hollywood y con estrellas del cine norteamericano. Recordemos que en 2017, una de las grandes polémicas de Cannes estuvo relacionada con Okja, la película que Bong Joon-ho hizo para Netflix, donde trabajan Tilda Swinton y Jake Hyllenhaall, que generó toda una polémica, justamente, por su modo de distribución, y que se sumó a la otra experiencia de Bong Joon-ho en Hollywood, que fue Snowpiercer,de 2013, también con Swinton y Chris Evans.

Recién Presello marcaba el proceso, pero también el antes y el después que marca el galardón, como director del CCC, ¿usted coincide?

MC: Desde ya, porque concreta y le da un nuevo impulso al largo proceso de trabajo de esos cineastas, que desde las Embajadas y Centros Culturales de Corea en los distintos países venimos trabajando fuertemente para difundir y visibilizar.

El cine coreano tiene la particularidad de ser muy respetado y difundido por los críticos, y, en consecuencia, galardonado en los distintos festivales  e instituciones del mundo que legitiman lo que se realiza en la industria del cine, pero todavía tiene ciertas dificultades para entrar al público en general, que es, justamente, a donde apunta nuestro trabajo.

Así, con iniciativas como el Han Cine, el Festival de Cine Coreano en Buenos Aires, intentamos acostumbrar al público habitual de las salas de cine a ver cine coreano, no como algo lejano, extraño o que no van a entender, sino invitándolos a descubrir que es un cine apto para todo tipo de públicos, algo que claramente este tipo de galardones visibiliza, acelerando los pasos que venimos dando con nuestro trabajo.

¿Específicamente como describís la filmografía de Bong Joon-ho?

GP: Bong tiene 49 años, estudió sociología en una de las universidades más prestigiosas de Corea, y después continuó formándose en artes fílmicas. Su primera película fue Barking Dogs Never Bite, aunque la que llamó realmente la atención del público y la crítica fue su segundo film, Memorias de un asesino, de 2003, donde ya empiezan a perfilarse las grandes líneas que cruzan su estilo:  La mezcla de géneros, con films policiales, con toques de humor, de humor negro; una crítica muy fuerte a las burocracias de los gobiernos, al capitalismo, a ciertas formas de consumos, etc.

Un conjunto de rasgos que se ven muy claros en películas más recientes como Okja, que habla sobre la modificación genética para el consumo de ciertos animales, el medioambiente, las grandes corporaciones, igual que Snowpiercer , un distopía, que habla de la lucha de clases, pero también en The Host, que es anterior, de 2006, pero ya muyrepresentativa de un cine que con una estructura clásica a nivel del guion, y muy fácil para acceder, sorprende por el cruce géneros que se van dando en el desarrollo de cada historia.

El cine, la música, la animación, ¿podemos inscribir estos fenómenos en un marco más general en relación a la promoción de la cultura coreana?

GP: Este sábado 1 de junio a las 15h en Ciudad Cultural Konex tenemos la final del  Concurso KPOP Latinoamérica, una competencia de canto y baile de pop coreano que va por su 10 edición, y que celebra una expresión que con el cine, las telenovelas, los video juegos, la animación, conforman un fenómeno conocido como Hallu, una palabra que se acuñó a principios de este siglo para dar cuenta de la “ola coreana”, representada en ese momento por el furor que se había dado en China y Japón por las telenovelas, primero, y luego por el KPop, y que luego se extendió hacia el mundo.

Corea dejó de estar lejos para occidente a partir de las nuevas tecnologías, y justo tiene, luego de años de desarrollo, una respuesta a la demanda de contenidos culturales que este momento implica.

MC: Tal vez la diferencia más importante entre el cine y el KPop esté en las vías de legitimación, ya que mientras el cine, como plateábamos antes, viene muy legitimado por las grandes instituciones de la industria, y tiene el desafío de entrar un poco más en el circuito masivo, con el KPop se ha dado un desarrollo inverso: comenzó esparciéndose por los millones de fanáticos que comenzaron a escuchar música coreana, y que forzaron, en algún punto, a las radios, los diarios, las cadenas de TV a prestarle atención.

Por otra parte, nosotros como institución nos dedicamos a la promoción y difusión de toda la cultura coreana, que junto a fenómenos como el cine o el KPop incluye múltiples aspectos, no tan conocidos o comerciales, y por eso el desafío es ver cómo lograr que el furor por estos fenómenos contribuya a la percepción global de un país y su cultura, y no e se quede en un soplo pasajero de múltiples shows, o de contenidos culturales efímeros.

 

Diez años de Kpop

El Concurso KPOP Latinoamérica festeja su décimo aniversario con una final en la que participarán la cantante Ángela Torres, la actriz Soledad Silveyra, y competidores de distintos países de América Latina.

El pop coreano conquistó el mundo, y en Argentina se vive a través del el Concurso KPOP Latinoamérica que organiza el Centro Cultural Coreano. Este evento es el más importante en su tipo en todo el planeta, ya que es el que más países y extensión geográfica abarca.

Esta competencia de kpop de canto y baile cumple 10 años y los organizadores planearon una gran fiesta para la final que se realizará el 1ro de junio en la Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131, CABA). Del evento participará la cantante y actriz Ángela Torres, referente del pop adolescente local, como parte del jurado, así como la actriz Soledad Silveyra, fanática de este estilo musical. El jurado se completará con la youtuber coreana-argentina Jini y el ex músico de Charly García y Gustavo Cerati, y fundador de La Portuaria, Christian Basso.

La final contará con 14 finalistas provenientes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México y Venezuela, que competirán por importantes premios y la posibilidad de clasificar a la final mundial del KPOP World Festival que se realiza en Corea.

La final se realizará el sábado 1 de junio a las 15 hs. en la Gran Sala de la Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131, Ciudad de Buenos Aires). El evento es gratuito y podrá retirarse una entrada por persona el mismo día desde las 13:30hs en la boletería hasta agotar localidades. La final se podrá seguir a través del streaming en vivo desde las redes sociales del Centro Cultural Coreano.