“Nos juntamos recién con Fernando Monod, actual administrador de Clásica y Moderna. Vamos a ayudar para mantener en marcha a un espacio central para la cultura de nuestra Ciudad”, expresó desde su cuenta de Twitter el ministro de Cultura porteño, Enrique Avogadro el martes por la noche, luego de una jornada marcada por la noticia del cierre definitivo de ese espacio.

Y es que después de 81 años, el martes 19 de febrero, el tradicional local de la avenida Callao y Paraguay, que supo albergar y reunir a figuras como Borges, Bioy Casares, Jauretche, Leopoldo Lugones, Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, Mujica Laínez o Alfredo Palacios, no subió sus persianas.

Deudas de alquiler y aumento en los costos operativos, en un contexto marcado por una fuerte restricción de los consumos culturales fueron las causas del cierre según explicó Fernando Monod, actual administrador del espacio, y hermano del filósofo Alejandro Monod, viudo de Natu Poblet, entrañable corazón de Clásica desde siempre, que falleció en 2017.

“Este es un espacio icónico de la cultura de Buenos Aires. Tenemos muchísimo interés en apoyarlos para su continuidad. Por eso ya nos veníamos reuniendo desde que tuvimos conocimiento de su problema. Concretamente estamos evaluando acompañarlos con programación cultural, mientras estudiamos los próximos pasos para que Clásica y Moderna siga siendo parte del alma cultural de la Ciudad”, le confirmó el martes por la noche Avogadro a Palabras.

Sin más precisiones por ahora, todo indica que además de una solución económica de coyuntura, que permita saldar la deuda acumulada por alquiler, que supera los 500 mil pesos, la idea del ministro porteño es generar una alternativa de mediano y largo plazo para que Clásica continúe abierta reflejando y enriqueciendo la escena cultural porteña.

80 años de historia

Los orígenes de Clásica se remontan a inicios del siglo XX, cuando Emilio Poblet, funda en un local ubicado en la avenida Callao al 400 la Librería Académica Poblet Hnos. Unos años después, en 1938 Francisco su hijo, siguiendo la tradición familiar abre Clásica en Callao 892. La librería tenía 150 m2 especializados en libros de humanidades, con lo mejor de los textos en narrativa, poesía, diccionarios y estudios literarios, y eran habitués del lugar Leopoldo Lugones, Alfonsina Storni, Jorge Luis Borges, Alejandra Pizarnik, entre otros.

Cuando Francisco fallece en 1980, Natu y Paco Poblet, sus hijos, se hacen cargo del lugar, renovando definitivamente el formato de contacto entre el público y los libros, sumando un bar, un restaurante, ofreciendo múltiples cursos a cargo de figuras como David Viñas, Enrique Pezzoni, Juan Carlos Martini, Ricardo Piglia, o Josefina Delgado, y oficiando como sede de la presentación de las obras más trascendentes de la literatura argentina contemporánea.