Por segunda semana consecutiva, todos los días a las 19:00 hs en Espacio INCAA Cine Gaumont, Av. Rivadavia 1635, se presenta Down para arriba, una película documental dirigida por Gustavo Garzón que invita a conocer las historias y la dinámica del taller de teatro al que asisten Juan y Mariano, sus mellizos con Síndrome de Down.

En el barrio de Palermo los alumnos de la escuela de Juan Laso llegan a su clase de teatro. El grupo, Sin drama de Down, funciona desde el año 2008, y está integrado en su totalidad por personas con estas capacidades diferentes de edades que oscilan entre los veinticinco y cincuenta años.

El objetivo de Juan es preparar a sus alumnos para la actuación y que puedan llegar a desenvolverse profesionalmente. Para conseguirlo, debe superar la gran dificultad que implica introducir a las personas con sindrome de Down diferentes en el mundo simbólico de la actuación.

El desafío, en esta oportunidad, consiste en filmar una película de ficción, un cortometraje de unos 20 minutos de duración cuyo guion surja de las mismas temáticas y conflictos que se plantean dentro del grupo.

Como una película dentro de otra, o sobre otra, Down para arriba registra las peripecias de esa filmación, mostrando de manera minuciosa todo el proceso: su construcción, la elección de los temas y la trama, los ensayos y la filmación propiamente dicha.

La voz en off de Gustavo Garzón es la guía que organiza el documental desde un particular punto de vista: el de un padre de dos alumnos del taller y, a su vez, actor.

Sin golpes bajos ni intención pedagógica, Down para arribapermite conocer de manera ágil y en tono de comedia todas las capacidades invisibilizadas que poseen las personas con síndrome de Down.

“La película intenta abrir el mundo y la intimidad de las personas que viven con Síndrome de Down para quienes no lo conocen, para quienes no están acostumbrados, algo que es muy usual”, explicó Garzón en la presentación de la película, que se filmó durante 2017, y supuso una titánica tarea de edición para dar cuenta en una hora y 10 minutos de más de 20 horas de registro.

“Traté de hacer una película ágil desde una mirada agradable, amena, y poco solemne, para que la gente pueda conocer lo que son estas personas, algo que en general se ignora, como me pasó a mí cuando nacieron mis hijos hace 31 años, y en parte también ahora, porque realmente aprendí mucho filmando esta película, y salí del proceso más enamorado del síndrome de Down de lo que ya estaba por mis hijos”, agregó el director.

“Espero que esto ayude a que todos nos podamos acercar a estas personas con más simpleza, con más facilidad, sabiendo que entienden más de lo que uno cree, y que son muy receptivos del cariño y de todo lo que uno les puede dar”, concluyó Garzón.