Teatro, danza, fotografía, artes visuales, cruces, espacios de reflexión y “el desafío de continuar creciendo y generando cultura en la universidad para que la viva la ciudad” son las coordenadas que ordenan la nutrida agenda de actividades que propone el Sábato, el espacio cultural de Económicas UBA, en el marco de su programación para el segundo semestre del año.

El 7 de agosto pasado, en el marco de un evento que contó con la participación de artistas, periodistas y amigos, el espacio cultural de Económicas presentó su programación para el segundo semestre de 2019 que reúne un gran abanico de posibilidades impulsadas por artistas emergentes y consagrados reunidos bajo el denominador común de la creación en libertad, que impulsa tradicionalmente ese espacio.

Para conocer algunas de las novedades de la renovad agenda y los desafíos con vistas a 2020, Palabras dialogó con Diego Berardo, director del Sábato, el espacio cultural de Económicas UBA.

¿Cuáles son los grandes ejes que definen la agenda del Sábato para el segundo semestre del año?

Hemos tratado de armar una programación que nos permita mostrar como siempre y con mucha contundencia en nuestro espacio cultural las creaciones de lo que definimos como nueva escena contemporánea, pero también, por primera vez, los trabajos de una serie de artistas que tienen un recorrido interesante, y destacado dentro de la actividad artística de la Ciudad.

En esa línea, durante agosto hemos contado con la participación de la coreógrafa Paula Robles, que presentó la obra multiarte Estupendo, un espectáculo que integra danza, dibujo, música y poesía, en una forma única e innovadora, e implicó la intervención integral del espacio cultural. A partir del 14 de septiembre tendremos a Emilia Mazer, que presentará Hipocresía, una obra de teatro, que irá desde ese día todos los sábados de septiembre y octubre. Laura Azcurra también se sumará a la programación con un espectáculo de danza flamenca.

Como pueden ver en nuestra página y nuestras redes realmente tenemos un segundo semestre muy intenso, con cerca de treinta propuestas, que van de miércoles a sábado, y algunas que se están desarrollando los lunes, lo que implica un salto en términos de programación muy importante.

Obviamente, junto a todo eso, seguimos apostando a expresar a través del arte distintos temas, tanto problemáticas sociales como derechos, con iniciativas que van desde la campaña contra la violencia de género, la semana contra la trata de personas, el tema del bullyng, los murales por la convivencia, donde avanzamos con la DAIA, el Inadi y la Defensoría del Pueblo, para que en octubre y noviembre comiencen las intervenciones en los barrios de Once y Flores, etc. En síntesis: Tenemos una propuesta amplia para que la comunidad y la ciudad puedan vivir la cultura en la Universidad.

¿Dentro de ese gran mapa de qué se trata y cómo nace la Primera Edición del premio Milo Lockett a la creatividad? 

El año pasado, cuando cumplimos 20 años, y la Reforma Universitaria sus primeros 100, Milo Lockett vino a intervenir con un mural la fachada de Facultad de Ciencias Económicas, que es también la de nuestro Centro Cultural. En esa oportunidad también bautizamos nuestra sala de exposiciones con su nombre, y surgió la idea de armar este premio a la creatividad en las artes plásticas, del que puede participar cualquier persona que tenga ganas, de cualquier lugar del país, y del que seleccionaremos 10 ganadores que van a exponer es la sala durante 2020, además de recibir una obra original de este gran artista.

¿Y qué nos podés contar sobre el Observatorio / Espacio de estudio e investigación del movimiento, que también ha tenido su lanzamiento en esta etapa?  

El Observatorio es un espacio de investigación, de estudio, que surge a partir de la iniciativa de nuestra coordinadora del área de danza, que también es docente de la Universidad Nacional de las Artes, con el objetivo de fomentar el intercambio de materiales, prácticas, y reflexiones en torno al movimiento, impulsando además la  construcción de propuestas escénicas a partir del diálogo.

En algún punto, la posibilidad de creación del Observatorio también es consecuencia de una acción que venimos desarrollando hace varios años, que es alojar residencias en nuestro espacio cultural que finalizan con una puesta en escena que se muestra también en el Sábato. Así, en función de esos procesos de investigación es que surge la idea y la posibilidad de armar este Observatorio que tiene como eje la profundización de todo ese trabajo de reflexión en torno al movimiento.

¿Volviendo al inicio que implicó para ustedes incorporar a la agenda las propuestas de referentes como Mazer, Robles o Azcurra, que tal vez están habituadas a circuitos con oportunidades de producción estructurales diferentes?

Nosotros tenemos un espacio muy interesante, que nos gusta mucho, que defendemos y tratamos que crezca día a día, pero que sabemos no es ni el San Martín, ni el Recoleta, ni el Konex en términos de infraestructura. Igualmente, también estamos convencidos, que para crecer y crear es necesario agudizar la imaginación, trascendiendo las limitaciones estructurales, y es en función de esa premisa que hacemos nuestras convocatorias, y también a partir de ella es que trabajan los colectivos y los artistas en nuestro espacio cultural.

Obviamente, pensar que aquí podían hacerse propuestas vinculadas a la danza aérea implicó cruzar ciertos límites, pero luego, cuando vimos volar a las distintas bailarinas y acróbatas por nuestro espacio entendimos que estábamos para crecer un poco más. La primera propuesta la desarrollamos hace 3 o 4 años, y hoy los grupos que trabajan en esa área ya lo ven como algo natural.

En ese sentido, entiendo que frente a cada desafío siempre hemos logrado agudizar la imaginación para que los proyectos se puedan desarrollar, el mensaje se pueda transmitir, el diálogo construir, y el proceso creativo y cultural se pueda generar aquí en el Sábato.

¿Ya hacia 2020 cuáles son los desafíos por los que va a transitar la agenda del Sábato? 

Por un lado, de manera concreta el premio Milo Lockett es ya una propuesta que implica y avanza en términos de proyección de la programación hacia 2020 en el área de artes visuales; y también estamos trabajando fuertemente para la organización de nuestro segundo festival de artes escénicas, que queremos hacer en octubre o noviembre de 2020, con una convocatoria similar a lo que fue el Festival de los 20 años, pero sumando una participación un poco más fuerte, e institucionalizándolo ya como un festival bienal, y muchas propuestas más tendientes a consolidar el Sábato para que todos podamos vivir la cultura en la Universidad