Creada en 2012, editorial Excursiones es un proyecto independiente que apuesta hace 6 años al trabajo colectivo con autores, artistas, diseñadores, libreros, críticos y periodistas para producir libros que expresen la conjunción entre modos de leer y de ver el mundo.

Sello responsable de obras como Los oficios, de Sara Gallardo, o Piletas, de Félix Bruzzone, dos libros imperdibles de 2018, la editorial cierra este año como ganadora del Concurso de Proyectos Editoriales del Fondo Nacional de las Artes, para crear una nueva colección de ensayos sobre artes visuales junto con los artistas Silvia Gurfein, Max Gómez Canle y Andrés Sobrino.

Para conocer algunos detalles de ese proyecto que llegará entre marzo y junio de 2019, y su balance sobre lo realizado este año, Palabras dialogó con Nurit Kasztelan, directora junto a Sol Echevarría de la editorial, escritora y creadora de Librería Mi Casa, nacida en 2009 y considerada una de las primeras librerías a “puertas cerradas” de la Ciudad de Buenos Aires. 

Para quienes todavía no la conocen te pido que presentes a Excursiones

Excursiones es una editorial independiente nacida hace 6 años dedicada al ensayo latinoamericano contemporáneo, entendiendo por ensayo todo lo que sea no ficción y pensamiento, desde crónicas como Piletas de Félix Bruzzone, o Las cajas, de Consiglio, que expresan una forma particular de ver el mundo de un escritor, hasta libros de pensamiento más político como Lo impropio, de Diego Tatián, que también tiene un tinte filosófico, o rescates como Un libro quemado, de Alfonsina Storni, Los Oficios, de Sara Gallardo, o Prosa plebeya de Néstor Perlongher, que pese a que han muerto para nosotros siguen interviniendo en el pensamiento contemporáneo.

Además, como nos interesan mucho los cruces trabajamos cada obra con artistas plásticos argentinos contemporáneos, que crean la tapa, la contratapa y las retiraciones, y de los que en las solapas ponemos sus biografías, porque nos interesa muchísimo lo que se genera en los cruces de ambos mundos.

¿Cómo fue 2018 para Excursiones?

 2018 fue un año de mucha crisis para todo el mundo editorial, con lo cual tuvimos que reducir bastante la cantidad de ejemplares que realizamos, en general hacíamos 1000 ejemplares, y en algunos títulos tuvimos que reducirlos a 500, porque el mercado se achicó fuertemente, por cuestiones coyunturales económicas y políticas, que exceden la calidad de los libros. Igualmente, aun en este contexto tuvimos casos como Piletas que se agotó en dos meses, y lo tuvimos que reimprimir, y habíamos realizado 8 mil ejemplares.

En ese sentido, nosotras seguimos apostando, somos una editorial pequeña, vamos a ferias, tenemos un distribuidor y llegamos a muchas librerías, y aunque este año costó más, finalmente funcionó y terminamos con la noticia del Concurso del FNA, entonces creemos que, si uno hace las cosas bien, más allá de la crisis, las cosas vuelven.

Antes de repasar ese proyecto ganador, que verá la luz en 2019, te pido qué me cuentes cuáles han sido los lanzamientos de Excursiones este año.

En 2018 publicamos tres libros: Glosa continua, de Mercedes Roffé, con arte de Florencia Bohtlingk, un libro muy interesante, donde Roffé no se limita a establecer vínculos con diversas zonas de la literatura, sino que incorpora las artes plásticas, la música, la antropología, las políticas culturales y una ética que —como señaló Francine Masiello—, sin estridencias ni autoritarismo, hace de cada una de sus páginas una meditación sobre la responsabilidad que nos cabe a todos en la aldea mundial que habitamos.

 También Los oficios, de Sara Gallardo, con selección y prólogo de Lucía de Leone y arte de Verónica Romano, nuestra directora de arte, que es un proyecto que nos llevó 4 años, que implicó muchísimo trabajo para juntar todo el material, ver qué funcionaba, tipear cada una de las columnas, donde rescatamos a la Sara periodista, y a la mujer trabajadora que también era Sara.

Finalmente, Un signo incompleto, del brasileño Paulo Leminski, con selección, traducción y prólogo de Iván García y arte de Déborah Pruden, que es una obra muy interesante de Leminski, un autor brasilero que nos interesa mucho, y acá no es tan conocido, y del que nunca se habían editado sus ensayos, aunque sí sus ficciones, entre ellas Catatau, que es considerado uno de los libros más importantes de Brasil.

Por otra parte, reimprimimos Piletas, el libro de crónicas de Félix Bruzzone, que es la recopilación de las crónicas que Félix escribía en Facebook, crónicas autobiográficas y ficcionales, bastante humorísticas, tiernas, y cínicas, que creo es la combinación que hace que funcione tan bien.

Y casi al finalizar el año llegó la noticia del Concurso del FNA ¿qué nos podés contar de ese proyecto?

A inicios de año nos postulamos al Concurso del Fondo con un proyecto que se llama Proyecto Block, no sabemos si lo mantendrá cuando publiquemos, que es una especie de libro, ensayo, libreta de apuntes de artistas contemporáneos, que resultó ganador y creemos que entre marzo y julio de 2019 estará lanzado.

En principio vamos a arrancar con tres obras con los artistas Silvia Gurfein, Max Gómez Canle y Andrés Sobrino, con la idea de cruzar un poco el pensamiento con el arte. No van a ser libros de artistas, sino libros que develen qué hay detrás de las obras, la investigación que los llevó a hacerlas, imágenes, bocetos, apuntes, textos filosóficos, obras integrales pero que van a constituirse a partir de esos materiales más fragmentarios y diversos, que es algo que hasta ahora no se había realizado.

Para terminar, ¿cómo fue el año de Librería Mi Casa, ya en las vísperas del 10° aniversario?

Fue un año muy panqueque, hubo un mes muy duro que fue mayo, donde llegué a replantearme sí seguir apostando a esto o no, pero luego las cosas se reacomodaron, y en la estructura pequeña que esto implica, a la librería como balance le fue bien.

Las claves en eso creo que fueron que tengo todo el tiempo rarezas, obras que aquí no se consiguen, que aquí las cantidades son acotadas, y que no recargo las obras, porque mi objetivo es que el material circule, mis clientes son los poetas, académicos, escritores, y no quiero recargarlos, así que no fue un mal año a pesar de la crisis.