En la víspera de la Navidad, falleció el reconocido historiador y periodista argentino Osvaldo Jorge Bayer  a los 91 años, dejando tras de sí el legado de un compromiso político con el revisionismo histórico y el marxismo cultural.

Nacido en la ciudad de Santa Fe el 18 de febrero de 1927, se trasladó luego con su familia a Concepción del Uruguay, a Tucumán y finalmente a Buenos Aires, al barrio de Belgrano. En esa casa, bautizada El tugurio, por su colega Osvaldo Soriano, vivió Bayer hasta sus últimos días.

Vinculado desde joven al socialismo del diputado Alfredo Palacios, por influencia de su padre, Bayer declaró que había mutado su postura hacia el anarquismo de izquierda, luego de verse influenciado por sus trabajos de investigación periodística. No obstante esa pirueta ideológica, Bayer siempre fue un fiel compañero de ruta y propagandista de dictaduras de partido único como la cubana.

“A él no le gustaba llamarse anarquista, sino socialista libertario”, explicó ayer a la agencia Télam Germán Ferrari, periodista y biógrafo de Bayer, autor del libro Osvaldo Bayer: el rebelde esperanzado, publicado este año.

Trataba de reivindicar el anarquismo desde el pacifismo, o encontrando matices en figuras como el Che Guevara, o en fenómenos como la revolución cubana, algo muy altisonante para el anarquismo tradicional”, afirmó.

Hijo de una familia de clase media, Bayer comenzó a trabajar como periodista de adolescente, oficio con el que se costeó el viaje y la estadía en Alemania, donde estudió Historia en la Universidad de Hamburgo. Allí se afilió al partido socialdemócrata, en el que se relacionó con los partidos más de izquierda.

Bayer regresó a la Argentina en 1956 y trabajó en el diario Noticias Gráficas, en el que cubrió los últimos movimientos anarquistas que aún resistían en el gremialismo argentino, dominado por la ortodoxia peronista.

“Cerca de mediados de los ’60 hace el click ideológico hacia el anarquismo y deja de votar. No sólo por su vínculo con los sindicalistas, sino fundamentalmente a raíz de las investigaciones que había hecho para escribir la biografía de Severino Di Giovanni (1970) y su desencanto con la política en general”, explicó Ferrari.