El músico uruguayo Fernando Cabrera, referente ineludible de la música popular del vecino país, regresará a la Argentina a fines de agosto para presentar “432”, su última producción discográfica.

La cita, el próximo viernes 31 de agosto, será una oportunidad inmejorable para conocer, en formato íntimo, el disco por el que ha resultado ganador del Premio Graffiti a“Mejor Álbum de Música Popular y Canción Urbana”.

Para conocer algunos detalles de 432, y sus expectativas en torno a la próxima presentación en Argentina, Palabras dialogó con Fernando Cabrera.

Contamos cómo fue el proceso creativo para la producción de este nuevo disco

432 es un disco muy bienvenido y muy buscado, que se dio en parte con mucha naturalidad, pero también con mucho trabajo y empuje, y que reúne algunas canciones que ya tenía hechas desde tiempo atrás, y varias canciones nuevas, como por ejemplo Alarma, Malas y buenaso El trío Martín, así que es un disco en el que realmente he podido colocar todas las canciones que tenía en la cabeza en ese momento

Recién mencionabas las viejas composiciones que incluye 432, ¿cómo fue esa decisión y el proceso de reencontrarte con el Cabrera de hace 30 años atrás a través de ellas?

Yo siempre ando encima con muchas canciones inacabadas, eso me ha pasado toda la vida, tengo no menos de 50 a las que por ahí les falta un redondeo final, una última mirada, y ya están prontas. Recurrir a algunas de ellas, en ese sentido, fue muy natural. Por lo demás debo decir que me gusta el que era yo hace 30 años, y a veces, hasta más que el que soy ahora.

De hecho, hace unos meses fui a ver cerca de mi casa, en un teatrito nuevo y muy lindo, a un amigo de mis comienzos, que había sido compañero de mi primer banda, un trío que se llamaba Motresvideo, que luego se había retirado, y que ahora volvía a presentarse junto con otra chica que también cantaba hace unos 30 o 40 años y se había retirado.

Ambos querían volver a tener la linda experiencia que es dar un recital, invitar a los amigos, etc. y, por supuesto, yo fui. Comienza el show, y la chica, que en sus inicios había sacado hasta un disco, se pone a cantar una canción que siento muy familiar y, al mismo tiempo, me gusta mucho. De pronto me doy cuenta que era una canción mía, que yo le había hecho a ella en aquel entonces para su único disco. Me sentí sorprendido e inmediatamente me dije: la tengo que hacer yo, la tengo que grabar. Era Copando el corazón, realmente la tuve 30 años olvidada, absolutamente perdida, y hoy creo que es una de las canciones que mejor funciona, incluso en vivo también.

¿La vuelta a esos temas implicó, como muchos críticos han marcado, también una vuelta a aquel sonido más ligado al rock de tus inicios?

Creo que lo que hago en 432, lo que hice a lo largo de mi carrera, y que me viene desde niño, tiene que ver con que en mi cabeza coexisten muchísimos géneros, estilos, épocas, todos al mismo tiempo. Nunca estuve atado a una década, a una época, o a un gusto de mi generación. Es más, recuerdo que en la adolescencia, cuando todos marcamos nuestros gustos, y hacemos opciones estéticas para separarnos de las generaciones anteriores y marcar la cancha, así como me sumé a los gustos de ese momento, nunca le di la espalda a la música o a las costumbres de las generaciones anteriores, cuando, en líneas generales, la mayor parte de las personas de mi generación sí lo hacían.

Todo eso, trasladado al día de hoy, tantas décadas después, persiste, por lo que mi cabeza musical es muy amplia, abarca muchos gustos y estilos, y entonces siento que el rock, que algunos marcan más presente en 432, en realidad siempre estuvo, de la misma manera en que está Bach, Tom Jobim, Leguizámo, o Alfredo Zitarrosa, entre otros 700 nombres de todas las épocas. Esto se trató de sacar hacia afuera los sonidos que estaban en mi cabeza, sin fijarme mucho de dónde vienen, ni a qué se parecen, porque allí adentro ya está todo entreverado a esta altura.

¿Y qué hay de las nuevas escuchas, de los sonidos recientes que te han influenciado?

Debo confesar que así como fui durante muchos años una persona muy atenta a todo lo nuevo que iba surgiendo, de ir a muchos recitales, de hablar mucho de música con los colegas, y tocar la guitarra todo el día, que ya desde hace algunos años dejé de ser un fanático de la música, y no tengo la actitud, ni la curiosidad, de comprar discos, escuchar discos, o estar al día.

La verdad, hoy no estoy al día, solo escucho música por azar:  escucho lo que me toca escuchar si voy a la casa de alguien, si prendo la radio, si estoy en un restaurante. No voy a recitales, salvo cuando me invitan a cantar mis colegas, que es algo que me sucede mucho no solo en Uruguay, sino también en Argentina, y ahí escucho un poco qué es lo que está pasando. Ahora bien, me invitan de todos los géneros, y cantautores de todo tipo, lo que me permite, seguir abierto y actualizado, pese a que, en parte, perdí la curiosidad y fanatismo.

¿Y a qué crees que se debe eso… cansancio, saturación?

Saturación puede ser, porque me imagino que en cualquier oficio o profesión llega un momento en que uno se cansa, entiendo que un hombre que se dedicó 40 años a la abogacía no debe estar hoy leyendo todo lo que aparece, como dudo que lo haga un médico luego de 40 años.

¿Igualmente, y sabiendo que cada vez que sacas un disco necesitas un tiempo para volver a escucharlo, cómo te sentís frente a 432?  

Lo que siento ahora al escuchar el disco es un poco de extrañeza, me resultan extrañas las cosas que digo, los temas que toco. El disco abre con una canción que se llama Malas y Buenas, ¿de qué habla ese tema? La verdad es difícil decirlo, habla de un accidente en una ciudad, de una especie de cataclismo donde aparecen malandras que se aprovechan de la desgracia ajena. Habla de la política, de los malagradecidos. Habla de cosas cambiantes, algo que pasa en bastantes de mis canciones, y termina diciendo: “Inútil cosa la libertad”, hasta yo me asombro de haber escrito algo así. “Inútil cosa la libertad / cuando te tupe las venas /y ya no puedes diferenciar / épocas malas y buenas”.

Después hay otra que se llama el Trío Martín, que responde a una serie de imágenes que quedaron en mi cabeza de unas anécdotas que me contó una vez mi hermano y sus hijos chiquitos sobre cosas que les sucedieron en un parque con unos perros, otras que les sucedieron en la piscina del barrio, y otras… Todas esas cosas quedaron en mi cabeza durante meses, y un buen día me puse a escribir. Obviamente, uno pone algo de fantasía, y entonces, ¿de qué va esa canción? Te diría que habla de manera surrealista de anécdotas de niños con su padre.

Por todo eso te decía que me resultan un poco extrañas las temáticas que van abarcando mis canciones, hay otra canción que le hice a mi madre Pollera y Blusa, y también dice cosas extrañas pensando en lo que uno le podría decir a su madre, hasta yo mismo me sorprendo.

¿Y por qué crees que el disco conectó tan rápido?, ¿por qué crees que pese a tu extrañeza el público lo ha abrazado tan rápidamente?

Yo creo que ayudó un poco que el disco es breve, y que las canciones son todas muy compactas, muy contundentes, no son largas canciones que divagan, repiten, y se extienden. Son breves, y algunas muy breves, porque hay 4 microcanciones de menos de 1 minuto, y las demás andan alrededor de los 2 minutos o 3. Creo que eso ayudó porque escuchás el disco de un tirón y se te acaba rápido, algo que es muy bueno.

Yo he hecho otros discos en mi vida que, debo confesar, te da pereza escucharlos enteros, pero este no, este se te acaba rápido, dura menos de 30 minutos, y mucha gente me ha dicho que, en función de eso, cuando se termina va y lo pone de vuelta, algo raro que suceda con un disco de actualidad, y que me ha puesto inmensamente feliz.

Finalmente ¿qué nos podés adelantar del show de presentación del Xirgu?

En el show vamos a tocar las canciones de 432 y, por supuesto, muchas otras, las canciones que la gente espera que yo haga, y que son sus preferidas.  Por otra parte, como casi siempre hago en Argentina, me voy a presentar solo, porque viajar todos es complicado, y porque el público argentino me conoce más que nada solo con la guitarra. Además, a mí me gusta mucho presentarme así, lo disfruto mucho, porque es otro mundo, otra forma de cantar, y de conectarte con la gente.

Fernando Cabrera presentará su nuevo disco “432” el viernes 31 de agosto a las 21hs en Xirgu. Espacio UnTreF, Chacabuco 875 – Entradas desde $400 en venta a través de Plateanet.