Con el objetivo de ampliar la oferta cinematográfica, la diversidad cultural y proteger la producción nacional el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) modificó las normativas que regulan la cuota de pantalla del cine argentino en las salas exhibidoras.

La resolución, que entró en vigencia el pasado 11 de julio, y que lleva la firma del vicepresidente del INCAA, Fernando Juan Lima, tiende a garantizar mediante la incorporación de nuevos parámetros el cumplimiento de la cuota de pantalla, que fija la obligatoriedad de proyectar una película nacional por sala, en todas sus funciones, en al menos una semana, por cada trimestre del año; y de la media de continuidad, por la cual si esa película supera la cantidad de espectadores que fija la norma para ese período de tiempo, deberá seguir en cartelera en la misma sala por una semana más, como mínimo.

Entre las principales novedades, la normativa permite el cumplimiento de la cuota por mitades, posibilitando optar por proyectar una película nacional en la mitad de las funciones de una sala, en una semana, luego de la cual,  para el cumplimiento de la totalidad de la cuota, si la película cumplió con la media de continuidad, continuará en cartel una semana más, en la misma sala y en las mismas condiciones; y si la película no cumple con la media podrá continuar siendo proyectada durante al menos una semana más, en al menos una función por día.

También se establece que las normas relativas a cuota de pantalla y media de continuidad son indisponibles para las partes, y se fija que la Gerencia de Fiscalización del INCAA actuará de oficio cuando detecte irregularidades, que también podrán ser denunciadas, incluso de manera anónima, a través de un correo postal o electrónico.

Para conocer algunos detalles más de esta normativa, y el impacto esperado con su aplicación, Palabras dialogó con Fernando Juan Lima, vicepresidente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales.

¿Cuáles son los objetivos de la nueva normativa dictada por el INCCAA?

Con esta resolución buscamos hacer cumplir adecuadamente la ley vigente, en tanto en el pasado reciente se adoptaron múltiples medidas (de derecho o de hecho) que implicaron retacear su vigencia y favorecer la concentración, porque avalaban reducir a la mitad la cuota legal, se desentendían del control y permitían -por omisión- los pactos en contra de normas de orden público. Este es un paso concreto en favor de la mayor difusión y visibilidad del cine nacional. El apoyo al cine nacional y a la diversidad cultural son obligaciones que la Constitución impone al INCAA y de las que no se puede desentender.

Recordemos que la cuota de pantalla está prevista en la Ley de Cine, reglamentada a través de un decreto del año 1973, y que como era derechamente ignorada, en el año 2004, a través de una resolución del INCAA, se ratificó su vigencia. Sin embargo, a partir de allí, y en todas las resoluciones posteriores, la tendencia fue dejar sin efecto o restringir esa vigencia.

Así, en principio, la nueva normativa deja sin efecto todas esas resoluciones que en los hechos reducían a la mitad la cuota de pantalla, lo que era de dudosa legalidad porque un reglamento del INCAA no puede ir en contra de la Ley, pero en los hechos eso pasaba, con lo cual hoy se amplían las ventanas para el cine nacional.

Los otros cambios sustanciales que se establecen son: se fija expresamente que el INCAA debe realizar de oficio el control del cumplimiento de la cuota de pantalla y de la media de continuidad, algo que podía interpretarse del texto anterior, pero que no pasaba, y se fija un canal para la realización de denuncias anónimas; y finalmente, se establece que son inválidos todos los acuerdos entre partes que modifiquen la cuota y la media de continuidad, que también está contemplado en el sistema, pero que no siempre se interpretó correctamente.

Recién planteabas que se habilita un canal para denuncias anónimas por incumplimiento, ¿Qué los motivó a incorporar esa herramienta?

Es que en sobre estos temas suele haber muchas versiones en cuanto a incumplimientos, pero en general nadie hace la denuncia, porque como distribuidor y exhibidor tienen una relación que se mantiene en el tiempo, suele decirse que “es difícil que terminen por pelearse del todo en función de una película”, ya que claramente deben mantener el vínculo. Por eso, no solo incorporamos el canal, sino que establecemos que el control debe hacerse de oficio.

También, en esa línea, establecemos que son inválidos todos los acuerdos entre partes que modifiquen la cuota y la media de continuidad, porque no puede pasar, como supuestamente habría pasado, ya que denuncias concretas no hay, que determinados exhibidores les pidan a los distribuidores renunciar anticipadamente a la media de continuidad para programar sus películas. Esto es inaceptable y nulo, porque la proyección no está prevista ni para el realizador, ni para el distribuidor, ni para el exhibidor sino para garantizarle al público la posibilidad de acceso a nuestro cine. Por eso insisto, las modificaciones tienden a que se respete la esencia del sistema bregando por el cumplimiento adecuado de la ley.

¿Cuál ha sido la recepción de la nueva norma por parte de los diferentes actores?

La recepción ha sido mayoritariamente buena, sin duda por parte del cine nacional, porque es un dato concreto que hoy hay mucha, muy buena, y muy diversa producción de cine a la que le cuesta encontrar lugares de exhibición, y esto tiende a ampliar esas posibilidades, pero miento si digo que ha sido mala por parte de otros actores, porque en definitiva aplicar la ley de manera coherente y previsible es una garantía para todo el sistema. Que por decisiones individuales se dejen de aplicar las normas generales es algo que hace daño sistémico.

Por eso, como las medidas que se toman surgen tan claramente de la Ley y del decreto reglamentario, lo que uno debería preguntarse es ¿por qué esto no se hizo antes?, ¿por qué dejó de aplicarse?, o ¿por qué no se generó más revuelo cuando se adoptaron decisiones que iban en contra de lo que la Ley garantizaba?

Antes hablabas del público, ¿Crees que a partir de esta normativa podremos ir a ver películas nacionales sin tener que apurarnos la primera semana antes de que las bajen de cartel?

La idea es esa, aunque obviamente existen limitaciones, porque tenemos un poder de policía, que implica poder regular, y poder controlar, pero este es un ámbito en el cual actúan diversos actores que tienen libertades, y toman decisiones, y a nadie se le va a imponer exhibir una película, como a nadie se le puede imponer verla. El tema es crear un escenario en el cual la tendencia debería ser a que todas las películas tengan por lo menos aseguradas dos semanas en cartel.

A eso tienden estas medidas, porque el rol del estado es también salirse de la lógica del evento, de esa idea que todos tenemos que ver la misma película, al mismo tiempo, por la que en general se ocupan casi todas las ventanas con la misma película.

El objetivo es tratar de que las películas se mantengan más tiempo en cártel, por esto también se permite el cumplimiento por mitades de la cuota, en vez de solo ser en una semana en todas las funciones, se puede pasar una semana en la mitad de las funciones. Transcurrida esa semana, si la película cumplió con la media de continuidad, continuará en cartel una semana más, en la misma sala y en las mismas condiciones.

Además, se establece la posibilidad de completar el cumplimiento de la cuota de pantalla a través de la permanencia en salas de las películas nacionales que no cumplan con la media de continuidad. Así, si la película estrenada (que no cumple con la media) continúa siendo proyectada durante al menos una semana más, en al menos una función por día, sí se considerará cumplida la cuota en su totalidad.

Claramente, la idea es que todas las películas puedan tener por lo menos dos semanas en cartel porque es verdad que cuando uno se entera que una película es buenísima, muchas veces ya no está.

¿Cuándo podremos mensurar el impacto real de la normativa?

Como todo cambio cultural esto es un proceso, aunque como la cuota se cuenta por trimestres, al final de este, que recién arranca, ya vamos a poder medir parcialmente el impacto. Igualmente, estoy convencido que esta decisión del Instituto da cuenta de una deuda pendiente, que no soluciona todo, pero sí es una buena respuesta a ciertos problemas del presente.