“Unos locos bailamos y otros locos miramos. Estamos locos de todas formas, ¿por qué no bailamos?”Esta invitación, que perfectamente podría ser entonada hoy por cualquier agrupación carnavalesca con la intención de sintetizar el genuino espíritu de la fiesta del Dios Momo, es, en realidad, la traducción más difundida de una antigua canción japonesa que se escucha cada año en el festival de Awa Odori, en la ciudad de Tokushima, uno de los festivales de danza más grandes de Japón y, para muchos, el carnaval más antiguo del mundo.

Aunque se celebra en agosto,específicamente entre el 12 y el 15 de ese mes, el festival de Awa Odori es una de las festividades niponas más similares al carnaval occidental, comenzando por el espíritu de la fiesta, que llama a borrar límites y fronteras entre el público y los artistas, como se refleja en su canción, pero también por el llamativo espectáculo que despliegan los ren, las agrupaciones de bailarines, que en conjunto congregan a más de 10 mil hombres y mujeres,  desfilando por las calles, y acompañadas de músicos quetocan instrumentos típicos como el shamisen, el taiko, las campanas kane y la flauta shinoue.

Vestidas con yukatas, vestimenta típica de verano en Japón, y con las cabezas cubiertas por un sombrero de bambú llamado Amigasa, los ren de mujeres despliegan un baile elegante llamado onna-odori, mientras que los hombres, vestidos con sus happi, unas yukatas más cortas que se usan sobre shorts, muestran su virtuosismo danzando otoko-odori,  modalidad de baile más enérgica, que en realidad puede ser interpretada por hombres y mujeres, a diferencia del onna-odori, que se considera exclusivo para ellas.

Pero además de los desfiles, donde, al igual que las agrupaciones de nuestros carnavales, cada ren es identificable a partir de los colores de sus vestimentas y los estandartes que portan, el fin de fiesta del festival Awa Odori es todo un suceso, ya que allíel baile se multiplica en cada esquina integrando al público y permitiéndonos a todos ser bailarines awa, al menos por un rato.

Aunque existe diversas historias en torno al origen de la festividad, la más difundida sitúa su nacimiento hace uno 400 años, cuando el soberano de la región organizó una gran fiesta popular para celebrar la inauguración de su castillo en Tokushima. Pasadas las horas, y tras incontables vueltas de sake los participantes de la fiesta, ya en estado de ebriedad, comenzaron la retirada tambaleándose hacia todos lados, mientras que los músicos comenzaron a tocar ritmos sencillos para acompañar la original e improvisada marcha,”el baile de los borrachos”, que con la difusión de la anécdota se institucionalizó haciéndose popular en toda la región.

En la actualidad, cada año a mediados de agosto el festival Awa Odori de  Tokushima congrega a más de 1,3 millones de personas de todo el mundo para disfrutar del espectáculo, beber, comer  en los puestos de comidas típicas los deliciosos takoyakis y okonomiyakis, y danzar, ya que, definitivamente, “Unos locos bailamos y otros locos miramos. Estamos locos de todas formas, ¿por qué no bailamos?”.