Considerada unánimemente uno de los grandes aciertos de Netflix en 2018, Luis Miguel, La serie se constituyó en un fenómeno que, desde la plataforma de streaming impactó en otros mercados, con récords de escuchas en Spotify para los temas del cantante, imponiendo trending topics en twitter, y revitalizando, definitivamente, la carrera del mexicano.

En la génesis de ese fenómeno, y aún más allá del personaje, hay consenso en señalar que uno de los factores de este éxito ha sido que la serie apostó definitivamente por contar muy bien una muy buena historia.

Para desentrañar ese proceso, e indagar en otros detalles de este fenómeno, Palabras dialogó con Flavia Atencio, productora, actriz y escritora argentina, radicada en México hace largos años, que integró el equipo de guionistas de la serie.

¿Cómo llegaste a México y específicamente a integrar el equipo de guionistas de Luis Miguel la serie?     

Llegué aquí hace muchos años, en principio venía una temporada, medio de vacaciones mientras estaba estudiando en la escuela de San Antonio de los Baños en Cuba, la escuela internacional de cine y video. Me ofrecieron trabajo, luego abrí mi propia productora, y así ya han pasado muchos años.

Justamente, mi llegada a la serie está conectada con esos trabajos previos de escritura, donde trabajé como guionista en equipos con los que implementamos el método americano de escritura, que es el que aquí se utilizó, y que, entre otras cosas, supone que cada escena sea consecuencia de la otra, va entramando toda la serie través de golpes dramáticos, e impone un ritmo de avance muy rápido que logra mantener enganchada a la audiencia.

¿Específicamente cómo fue la implementación del método en este caso, y crees que fue uno de los factores que explica este éxito?

En este caso fuimos 5 guionistas los que trabajamos en el “cuarto de escritores”, entre 8 y 9 horas por día, durante varios meses armando la trama general, a partir de la cual luego cada escritor tenía que desarrollar el capítulo que le había sido asignado.

Fue un trabajo de tiempo completo y muy arduo, pero también un proceso donde empezamos a entender que la serie podía realmente ser muy exitosa, porque tomada la decisión de que la primera temporada iría desde la infancia de Luis Miguel hasta la muerte de su padre, lo que nos brindaba una gran historia, comenzamos a ver que teníamos también en su padre un gran villano, una gran incógnita en torno a su madre, y por supuesto a Luis Miguel, que nos daba la posibilidad de enviar un mensaje transgeneracional, combinando lo actual, lo mediático y la nostalgia.

 ¿Y en ese proceso cuáles fueron los desafíos y lo límites más importantes a la hora de escribir?  

El principal desafío fue que Luis Miguel está vivo, es un artista actual, y mucha gente cree tener la verdad en torno a su vida.  Entonces para nosotros era toda una tarea ser leales con lo que habíamos investigado, y con lo que él mismo nos había dicho, pero sin traicionar a la ficción, porque las tramas deben avanzar, y el barco de la ficción no debía hundirse.

Entonces, el gran desafío en ese proceso fue mensurar hasta dónde la ficción debía ganarle a la verdad, a la verdadera historia que, además, está contada por diferentes personas, y por lo tanto, implica versiones muy diferentes, y, finalmente, siempre respetar a Luis Miguel, porque definitivamente esta serie se basa en su vida, es su infancia, su padre, su madre.

En cuanto a los límites, los más importantes que tuvimos fueron aquellos que iban apareciendo en el proceso, los que no teníamos tan claro que existían cuando empezamos el proyecto, como nos pasó con ciertos personajes de la vida personal de Luis Miguel que aparecían públicamente diciendo que si los mencionábamos en la serie nos iban a hacer un juicio, por ejemplo. Entonces, o había que evitar hablar de ellos, o debíamos cambiarles el nombre, o modificar situaciones.  Realmente los límites más importantes vinieron por ese lado.

¿Y las libertades?

Sin duda la de ficcionar, no todo, pero sí algunas situaciones para que el drama pueda vivir y crecer alrededor de las situaciones reales. Por ejemplo, ese fue el caso del Cadete Tello, un personaje que creamos junto a Luis Gutiérrez, con quien fuimos responsables del Capítulo 6 de la serie, donde contamos toda la historia de cuando Luis Miguel se prepara para grabar el video de La incondicional. En esa instancia nosotros sentíamos que junto a tanto personaje del jet set debíamos crear uno que refleje a la otra parte, que refleje a los fans, a los seguidores, al pueblo, y que de alguna manera fuese quien discipline al artista, volviéndolo a poner en el camino del deber ser y del bien.

Lo hicimos y definitivamente funcionó, y más de lo que creíamos, al punto que la gente buscaba al Cadete Tello deseando que se trate de alguien real. Esa fue una libertad que agradecimos mucho porque nos permitió realmente darle vuelo a la pluma.

¿Y en ese ir y venir entre realidad y ficción qué fue lo que más te sorprendió de esta historia?

Una de las cosas que más me sorprendió fue la infancia, porque Luis Miguel fue un niño prácticamente explotado, y también la adolescencia, un período donde al final es traicionado por todos, hasta el punto que él siente hasta la desaparición de su madre como una traición, porque nunca logra saber qué fue lo que realmente sucedió con ella, y tenía a su padre diciéndole que lo había abandonado; y, desde ya, el gran talento que tenía, porque más allá del gran trabajo que luego hizo, Luis Miguel era un niño encantador y con una voz excepcional.

¿Crees que vendrá una segunda temporada?

Tal vez, aunque implicaría meterse en una etapa muy hermética de su vida, que requeriría un trabajo profundo para ver cuáles son las situaciones a contar, porque aunque públicamente fue un momento de mucho éxito, con muchos viajes y muchas giras, para profundizar en aquello que él vivió en lo personal hay que investigar muchísimo.

Además de Luis Miguel, ¿qué otras series crees no deberíamos perdernos?

Actualmente estoy fascinada con algunas series de Amazon Prime Video, entre ellas recomiendo muchísimo Transparent, una serie multipremiada e imperdible, con personajes muy bien construidos y un tono casi perfecto. También, de la misma plataforma, La Maravillosa señora Maisel, y, finalmente, una serie que siento que todas las mujeres deberíamos ver es I love Dick, que es muy polémica, te confronta, y tiene un formato muy original.