Comunicadora social y especialista en literatura comparada, Gabriela Adamo es la directora del Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires (Filba), y en su extensa trayectoria se destacan su paso como editora por Sudamericana y Paidós, como coordinadora del área de letras de la Fundación TyPA, y hasta 2014 como directora de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

Para realizar un balance sobre lo realizado por la Fundación Filba durante este año, y las perspectivas de cara a 2018, Palabras dialogó con Adamo, en una charla donde también nos ofreció su visión sobre los desafíos que atraviesa el mundo editorial en la actualidad, y una serie de recomendaciones para terminar el año disfrutando buenos libros.

¿Cuál es tu balance de lo realizado por la Fundación en 2017?

Para el Filba este fue un año de muchísima actividad, de crecimiento y consolidación. Todos los festivales funcionaron muy bien, el Nacional que hicimos en Bariloche, también el Internacional que se realizó en Buenos Aires y Montevideo, y el Filbita que este año por primera vez tuvo su edición en Villegas.

Además, Filba Escuelas tomó definitivamente mucha envergadura, algo que para nosotros es muy importante, porque creemos que cada festival debe ser el emergente del trabajo realizado con los libros durante todo el año, y nunca un evento que caiga como un meteorito en medio de la nada.

¿Y más allá de las actividades de la Fundación cuál es tu balance de lo que pasó durante este año con el sector?

Nosotros tenemos contacto con los editores, que son referentes, lectores muy asiduos, y personas de confianza con las que hablamos e intercambiamos ideas permanentemente. A partir de eso lo que se ve es como una doble línea de respuesta, por una lado, mucho entusiasmo y mucha ebullición en torno a diferentes autores y proyectos editoriales, porque se está publicando mucho, y hay muchos autores que se están publicando afuera, muchas traducciones, y fenómenos que marcan tendencia, como el éxito de las escritoras argentinas, que son cosas que contagian, generan entusiasmo, y demuestran que se puede.

Por otro lado, también aparece una escena de librerías locales difícil, con un  panorama de ventas poco alentador, tanto para las empresas grandes como para las pequeñas, que abre demasiados interrogantes hacia adelante.

El mercado de los compradores de libros está cambiando, y por lo tanto también la forma de llegar a ellos, que es algo que no solo pasa con las librerías, sino en general con toda la cadena comercial, y que se ve mucho más en otros países que en Argentina todavía.

En ese panorama, las ferias de libro independientes, la venta por mercado libre, y otros sitios on line, están creciendo mucho. Pero además, todos estos cambios modifican la forma de editar, y el tipo de libros que se venden, que es algo que se está viendo hace mucho tiempo: Los grandes best sellers que vendían hace 15 años un millón de ejemplares rápidamente hoy no existen más.

Ahora bien, las nuevas modalidades no implican solo la desaparición de esos fenómenos sino que también hacen que libros que antes no se movían ahora se muevan, y  que las ferias de libros independientes vendan libros que no vas a encontrar en las grandes cadenas. Entonces, creo que es un momento muy estimulante, y muy rico para estar ahí, detectar las tendencias y subirse, porque para quienes tienen ganas de experimentar, probar y arriesgar cosas nuevas este es un gran momento.

¿El Filba funciona también como una gran plataforma para intentar nuevas formas de acercamiento al libro?

Los que hacemos Filba somos un grupo de lectores fanáticos a los que en algún momento los libros nos cambiaron la vida, o nos permitieron verla de otra forma,  pero que entendemos que esta experiencia no es necesariamente la de todos, y que tampoco tiene porque serlo.

En ese sentido, con el objetivo de acercarle la posibilidad del encuentro con el libro a la mayor cantidad de gente, siempre entendimos que no podíamos ir con los métodos tradicionales, porque hoy además del libro hay muchas otras formas de llegar al conocimiento, aprender, y divertirse. Poner al libro en un lugar importante y que se destaque implica para nosotros diversificar las estrategias, que es lo que hacemos con nuestros programas, y poniéndolos en diálogo con otras artes, y otras formas de preguntarse acerca del mundo.

¿Y qué pasa con la escritura ante estos cambios y nuevos formatos?    

Nosotros en general estamos muy atentos a esos fenómenos y vemos que en principio parece que no se están generando grandes cambios en la instancia de la escritura, si en la de la lectura, que se puede hacer en diferentes dispositivos etc, pero la escritura literaria por ahora no parece ser muy receptiva a los cambios, algo que para mí no es necesariamente negativo.

En cuanto a temas este año nos sorprendimos mucho con lo que pegó y llegó la indagación en la violencia, que fue el tema que propusimos desde el festival, donde los escritores y los lectores tenían mucho para decir, porque es una cuestión que nos está atravesando como sociedad y como mundo, desde la ecología, las cuestiones políticas, la violencia en la calle, la doméstica, relacionada con el tema de la mujer, etc. Claramente ahí hay algo que se está moviendo mucho.

¿Qué nos podes adelantar de las actividades 2018?

El Filba 2018 será nuestro 10° aniversario, así que estamos trabajando mucho y anticipadamente. Hay varias cosas dando vueltas, pero ya está definido que será un gran festejo, porque entendemos que sostenerse 10 años como ONG privada, sin ningún tipo de apoyo, y haber crecido como lo hicimos es una razón muy válida para festejar.

 Finalmente te pedimos dos recomendaciones para terminar o iniciar el año leyendo

Recomendar es difícil, porque es algo muy subjetivo, depende de cada lector, y de cada momento pero voy a elegir dos libros y dos autores bastante disímiles: Por un lado, Juan José Becerra que con El espectáculo del tiempo, y El artista más grande del mundo, me parece se ha consolidado como uno de los escritores argentinos vivos más importantes, con una obra que se fue construyendo silenciosamente a largo del tiempo, y que con estas dos novelas, largas, con personajes fuertes, y mucha trama, realmente explotó.

Por el otro, también recomiendo leer a Inés Acevedo una autora muy joven, una voz nueva, que escribe libros que son más cortos y parecen más livianos, pero entiendo ha logrado darle una vuelta de tuerca a toda la literatura del yo, con una alegría, y un sentido del humor que no es común encontrar, y que yo disfruté mucho en la lectura.