El viernes 10 y el sábado 11 de junio, en el Teatro Coliseo, se presentará el “Grupo Corpo”, la prestigiosa compañía de danza contemporánea de Brasil, que regresa a nuestro país después de casi una década.

Creado en 1975 en Belo Horizonte, el “Grupo Corpo”, constituye una figura mítica para los amantes de la danza, por su extensa trayectoria pero, sobre todo, por su inmensa capacidad para reinventarse y explorar, aún después de 41 años de trabajo, nuevos desafíos creativos.

Para los argentinos, además, Grupo Corpo constituye un referente afectivo, ya que en 1971, cuando recién se comenzaba a gestar la idea de conformarlo, el argentino Oscar Araíz fue una de las figuras esenciales para que esto se materializara.

De hecho, la primera puesta de la Compañía, que como cuentan sus integrantes precedió la propia constitución del grupo, fue “María María” un espectáculo realizado sobre idea de Araíz, con la recordada música original compuesta por Milton Nascimento.

Actualmente, Grupo Corpo, que tiene en su haber más de treinta y cinco coreografías y 2.300 piezas, mantiene una decena de ballets en su repertorio y realiza ochenta presentaciones al año en diversos países como Corea del Sur, Italia, Estados Unidos, Japón, Israel, Francia y México, entre otros.

América Latina, como ellos reconocen, no es uno de sus destinos más habituales, aún pese a los profundos lazos históricos, lo que hace de las dos jornadas del Teatro Coliseo una oportunidad única para acercarse a su arte.

Consultado por Palabras sobre las características del espectáculo que presentarán en Buenos Aires, Rodrigo Pederneiras, coreógrafo y padre fundador de Grupo Corpo, contó que: “En el Coliseo vamos a presentar un espectáculo integrado a partir de dos piezas de coreografía distintas que se estrenaron el año pasado para celebrar los 40 años de nuestra compañía”

“Por un lado “Suite Blanca”, creada por Cassi Abranches, en lo que constituye su primera creación para el grupo, que es una pieza con características pop, que explora las distintas dimensiones y percepciones del peso y la ligereza de los cuerpos. Además, la segunda parte del espectáculo, es sobre una pieza mía, realizada justamente para los 40 años, y que trabaja sobre la memoria de estas 4 décadas”.

Justamente, a partir de esa integración que relata Pedreneira muchos han calificado este espectáculo como un intenso diálogo entre pasado y futuro, una apuesta a profundizar, desde la dimensión temporal, la dinámica de cruces que ya es una marca registrada de la compañía, en cuyas piezas se insinúan y convergen como arte todas las facetas de Brasil: pasado y futuro, pero también el Brasil erudito y el popular, la influencia extranjera y el color local, lo urbano y lo suburbano.

Así “Suite Blanca”, caracterizada por el grupo, como su página en blanco, concepto que reafirman en el vestuario y la escenografía que acompaña al cuerpo de baile, es un trabajo que habla de lo que vendrá, del traspaso, y también de la renovación de los interrogantes creativos que movilizan a las nuevas generaciones de bailarines, músicos y coreógrafos.

En tanto, “Dança Sinfónica”, la pieza de Pederneira es un alucinado repaso histórico, en negro y rojo -tal vez en contraposición al blanco níveo de Cassi Abranches- donde sus 34 años de trabajo como coreógrafo de la compañía se plasman en los recuerdos y homenajes que se acumulan en  fotos e imágenes, pero sobre todo en la perfección que nos ofrece el desempeño de los bailarines.

“Creo que lo importante es mantenerse abierto a nuevas ideas, sin preocuparse en seguir tendencias y modismos, sintetiza Pedreneira, consultado por Palabras, sobre cómo sostener la intensidad creativa después de 40 años, “Lo importante, siempre, es no dejar de buscar y recordar aquellas cosas que nos dan placer”, concluye, casi como regalándonos su fórmula.