El 10 de mayo de 2009 el abogado guatemalteco, Rodrigo Rosenberg, murió asesinado por un grupo de sicarios mientras paseaba en bicicleta. Su muerte, que estaba destinada a ser una más en un país que registra 18 muertes violentas por día, terminó desencadenando una crisis política que puso al Gobierno de la República al borde de la disolución.

El giro de esta historia se produjo durante el funeral del abogado, cuando Luis Mendizábal,  un amigo de la familia con fuertes vínculos políticos, dió a conocer un video en que Rosenberg afirmaba: “Buenas tardes, mi nombre es Rodrigo Rosenberg Manzano, y lamentablemente si ustedes ahora están viendo y oyendo este mensaje es porque yo fui asesinado por el señor presidente Álvaro Colom”.

La difusión pública del documento originó inmediatamente una serie de masivas manifestaciones pidiendo la renuncia de Colom, por lo que la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG)  debió asumir la investigación del caso para  preservar la estabilidad institucional de ese país.

La oscura conjuración de intereses económicos y políticos que se fueron descubriendo, el elemento “espectacular” que le aportó al suceso la aparición del video, y la situación de violencia que atraviesa “Centroamérica a partir de las secuelas de las guerrillas y la contrainsurgencia”, fueron reflejados en “La Guerra del Café: La Conexión Rosenberg”,  documental del periodista y especialista en comunicación pública argentino, Oscar Feito.

El documental, producido por el Grupo Octubre, y filmado en Guatemala, Costa Rica y Argentina, reconstruye la investigación a través de más de 25 entrevistas y testimonios que sacan a la luz  “una trama que vincula el poder institucional y diplomático, los intereses empresarios concentrados, los servicios de inteligencia y paramilitares vinculados a la guerra fría, y la tradicional oligarquía local que desde un siglo atrás controla los principales resortes de la política y la economía de Guatemala”.

“La Guerra del Café: La Conexión Rosenberg”, participó este año de los principales festivales de cine político y de derechos humanos, como el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de la Habana y el Festival Internacional de Cine de Santiago de Chile, y, según confirma Feito, el año próximo llegará al público general a través de la TV, a partir de un acuerdo con una importante cadena televisiva.

Aníbal Gutiérrez, fue miembro de la CICIG, el organismo dependiente de las Naciones Unidas, que tuvo a cargo la investigación oficial del caso, y que después de 8 meses de trabajo concluyó que Rosenberg había sido el autor intelectual de su propia muerte. Palabras dialogó con él para esperar el documental y comprender las claves profundas del contexto en que se inscribe.

¿Cuál es el contexto político y social del “Caso Rosenberg”?

Para entender “La guerra del café: La conexión Rosenberg” es útil tratar de entender Guatemala, algo que no es sencillo, al menos para nosotros. Guatemala es un país que vivó 36 años de conflicto armado interno, desde 1960 hasta 1996, año en que se firma la paz. En ese contexto se dan 45 mil desaparecidos, 200 mil muertos y un millón de desplazados, el impacto social de la guerra es muy fuerte y, por otro lado, firmado el tratado, las causas que habían llevado a la aparición de la guerra no habían desaparecido, seguían existiendo niveles impactantes de pobreza e indigencia, discriminación al indígena, a la mujer, un país concentrado, como dicen ellos, en 8 familias. Todo eso lleva a que  a pesar de la firma de la paz las condiciones sigan siendo muy parecidas e incluso peores a las anteriores.

Obviamente, toda esta situación que describís también habla de un estado sumamente débil

Por supuesto, Guatemala tiene un Estado incapaz de brindar servicios, salud, educación y seguridad. Además, después de la firma de la paz, empieza a modificarse el patrón de violencia, y aquella mano de obra que, por ejemplo, antes estaba controlando las fronteras para evitar el ingreso de armas para los grupos insurgentes, ahora pasa a controlarlas para regular el tráfico de drogas o de personas hacia las estructuras de México y Estados Unidos. En ese marco, una de las instituciones más corruptas es la policía, un cuerpo con un salario extremadamente bajo, sin formación, sin legitimidad, con miembros que trabajan y comandan grupos parapoliciales y que hacen de la muerte algo normal.

¿Qué implica socialmente esa naturalización de la muerte violenta? 

Implica que en Guatemala todo se resuelve matando, si un señor tiene problemas con su esposa, no se divorcia, la mata; si un empleado se pelea con su jefe no renuncia lo mata y, obviamente, dependiendo de la clase social a la que pertenecen es la forma en que lo hacen.

Desde ese lugar entonces es entendible que en principio el asesinato de Rosenberg no haya causado demasiada sorpresa

Por supuesto, en Guatemala hay entre  17 y 18 muertes violentas por día, y entonces,  hay muertes todos los días. Cuando  el domingo 10 de mayo aparece muerto Rodrigo Rosenberg, en una zona encumbrada de la ciudad, la zona 14 – que si tengo que buscar un paralelismo se me ocurre pensar en Belgrano R- Rosenberg era un muerto más, un abogado que se movía en el mundillo de la clase bien, pero que no era mediáticamente famoso, por eso ese día su muerte no llama la atención.

La bomba estalla al día siguiente, el lunes 11 de mayo, con la noticia de que en su funeral un amigo de estaba distribuyendo un video donde Rodrigo decía que si estaban viendo eso era porque estaba muerto y que los responsables de su muerte eran el presidente de la Nación, la primera dama e importantes personajes del entorno presidencial.

¿Cuál es la reacción social frente a la difusión del video?

Inmediatamente se comienzan a dar una serie de manifestaciones de la clase alta guatemalteca, tibias durante dos días, pero ese fin de semana ya masivas y con un nivel importante de organización. Ni fuerzas armadas, ni partidos, sino el poder real, la corporación de entidades industriales y financieras, las universidades privadas, etc., son los que salen a las calles y piden la renuncia de Colom.

¿El Presidente emite en torno al suceso?

El Presidente en ese momento era Álvaro Colom, un hombre de cierto pensamiento progresista que había llegado a la presidencia después de tres intentos, y que como suele pasar en Guatemala, venía con bajo nivel de aceptación. Álvaro llevaba más de un año de gobierno, estaba desgastado, y esto genera una gran crisis.

Conocido el video, inmediatamente brinda una conferencia de prensa, se compromete a investigar y niega enfáticamente cualquier participación en el hecho. Además, un dato no menor, es que es él quien hacia al final de esa conferencia plantea que es preciso identificar las voces que se escuchan en la grabación que había realizado Rosenberg.

¿Y se pudo identificar  quiénes eran esas personas?

No fue necesario investigarlo porque, inmediatamente después de que habló Colom, terminada su conferencia, Mario David García, un periodista, abogado y político, que tenía un programa en una de las radios más importantes de la Capital, salió a decir: “Señor Presidente deje de hablar babosadas- algo así como pavadas para nosotros- la voz que se escucha es la mía porque el video se grabó en mi estudio”.

Eso cambió la historia, porque a partir de esas declaraciones, el propio Presidente comenzó a afirmar que la muerte de Rosenberg no era solo un asesinato, sino la obra de García y Mendizábal, dos experimentados complotistas.

¿Ese hecho fue también decisivo para que la  CICIG tome a su cargo la investigación?

Nosotros al interior de la Comisión, con Carlos Castresana, el jurista y fiscal español que la encabezaba en ese momento, evaluábamos que era muy difícil que se sostenga el gobierno si la tensión se prolongaba mucho más. Por eso tomamos la decisión de asumir la responsabilidad de investigar. Castresana da una conferencia para anunciarlo y le solicita a todos los sectores y, por supuesto, al Presidente “una prudente distancia higiénica” que permita investigar. Esto distiende muchísimo, se siguen dando algunas manifestaciones, la crisis política de baja intensidad continúa, pero de ninguna manera poniendo en riesgo la estabilidad presidencial.

¿Qué es lo que encuentran en el proceso de investigación?

El proceso de investigación se inicia el 15 de mayo y en enero de 2010 se hacen públicos los resultados. Fue una investigación difícil y lo que encuentra la Comisión es que Rodrigo Rosenberg contrató a sus propios sicarios. Él personalmente, contrata a una estructura, supuestamente para matar a alguien que lo estaba extorsionando, pero en realidad lo hace para matarse a sí mismo.

Rosenberg era divorciado y estaba en pareja con la hija de uno de sus clientes, Kalil Musa, un importante empresario textil de origen libanés. La relación era clandestina, ella era casada y, supuestamente, estaban por oficializarla, pero como Musa era un hombre muy tradicional, que ya había desheredado a otras de sus hijas por separarse, la situación era tensa.

Un mes antes de la muerte de Rosenberg matan a Musa, y una de las balas que, indudablemente estaba dirigida a él, mata también a su hija Marjorie. Ese hecho desequilibra a Rodrigo, que se aboca a investigar el caso.

¿Es verosímil que alguien desequilibrado por un tema romántico genere un plan tan complicado para matarse y además termine implicando al Presidente?

La conclusión de la CICIG no habla de motivos, afirma, documentadamente, que Rosenberg se mató, que él es el actor intelectual de su propia muerte. En torno al por qué de la implicación al Presidente, en estrictos términos personales, yo creo que el desequilibrio emocional de Rosenberg les dio a experimentados agentes de inteligencia la oportunidad  de gestar un plan para derrocar al gobierno.

Ellos vieron en el loco la oportunidad de terminar con un Gobierno que estaba desgastado. Recordemos que tan sólo un mes después de la muerte de Rosenberg, en junio de 2009, cae Manuel Zelaya, el presidente de Honduras, por una situación similar. Era un momento donde se veía con terror el avance del chavismo en Centroamérica, y a Colom lo acusaban de chavista.

No sé cuánto hubo de encontrar y cuánto de generar a un loco, lo que sí puedo asegurar es que después de 36 años de guerra la escuela de la inteligencia y la contrainteligencia está muy desarrollada en Guatemala, y en toda la región, y que nunca hay que olvidarse la importancia estratégica que tienen  muchos de esos países para los Estados Unidos.