Desde el 2 de diciembre de 2017 y hasta el 2 de abril de 2018, Fundación Proa presenta Inoculación, una notable exhibición dedicada al trabajo público y de intervención social de Ai Weiwei, uno de los artistas contemporáneos más célebres e influyentes del mundo.

Objetos, instalaciones, obras en papel, wallpapers, videos, y su producción cinematográfica conforman el cuerpo de esta muestra antológica- su primera retrospectiva en Latinoamérica- curada por Marcello Dantas, que reúne las obras más representativas del trabajo del controversial artista chino, que expuso en los museos más importantes de mundo, y fue perseguido y encarcelado en su país.

“América Latina brama por un cambio social, pero aunque tenemos un montón de teorías, muy pocas prácticas efectivamente han tenido éxito en generar algún tipo de cambio. La posibilidad de inocular alguna especie de virus creativo en este contexto parecía muy atractiva. Tanto en lo social como en la historia del arte, muchas veces el agente de cambio viene de un elemento remoto que se pone en contacto con el nuevo territorio”, explica Dantas sobre el sentido profundo del nombre con que decidió bautizar a esta muestra que ya se extiende por toda la arquitectura de Proa, convirtiendo las salas, pero también el frente, la vereda, la librería, y el café en espacio expositivo.

Allí, numerosas piezas icónicas, entre las que se encuentran algunas de las más célebres del artista chino como Forever Bycicles (2003), formada por más de un millar de bicicletas de acero entrelazadas entre sí; o Remains (2015), que reproduce los huesos descubiertos en un antiguo campo de trabajos forzados de Mao, evocan a la persecución política -constante en su vida y obra-; denuncian a violaciones de los derechos humanos; las migraciones y los refugiados, entre otros tantos temas que motivan a la revisión histórica y al debate contemporáneo.

“La materia prima de mis creaciones es la vida, la vida le da la definición al arte, especialmente a mi arte, también la memoria, y descubrir el mundo de hoy en día, que es tan distinto, y a cada asegundo propone una realidad nueva”, expresó Weiwei en la conferencia de prensa que realizó en el mes de agosto cuando visitó Buenos Aires por primera vez, donde también confesó: “Mi único temor es la pérdida de conciencia de la humanidad”.

“La selección de piezas da cuenta de su vasta producción artística. Podríamos decir que están representadas todas sus etapas, aquellas que atraviesan el arte y la política; la recuperación de la historia de China a través de sus íconos; también el trabajo con los materiales representativos de su cultura y la capacidad artesanal para producir obras. Las semillas, los cangrejos, los muebles, las fases de la luna y los taburetes, las vasijas y las obras en papel, nos muestran el detallado amor por la vida en comunidad y la recuperación del trabajo conjunto de personas anónimas que logran producir una experiencia estética”, detalló Adriana Rosenberg, directora de Proa, en torno al recorrido propuesto en Inoculación.

Mientras que el curador que caracteriza a Ai Weiwei como “un poeta de la acción”, por su audaz pragmatismo, ha destacado dentro del conjunto la potencia de Semillas de girasol, compuesta por cien millones de réplicas en cerámica de semillas de girasol producidas por 1600 mujeres de la ciudad china de Jingdezhen.

“Estas semillas representan a las mujeres silenciosas de la sociedad china y son una metáfora de China creando réplicas artificiales de elementos naturales. Pero al mismo tiempo representan un proceso de cambio radical en el ámbito social del pueblo, que brinda a las mujeres un rol protagónico y la oportunidad de transformarse en generadoras de ingresos a nivel local, cambiando puntos de vista y la organización social de la comunidad, Weiwei aplicó un modelo de activismo social en la producción de arte, silenciosamente, haciendo del proceso de replicar cada semilla de girasol una acción transformadora en la autoestima, los ingresos y el poder: y a su vez atrajo la atención mundial a una escena que es tan frecuente en todas partes. Pero también estaba llevando al arte al escenario central de esta acción. ¿Puede la práctica del arte provocar un cambio? Esta fue la pregunta”.

AI WEIWEI / INOCULACIÓN: 2 de diciembre de 2017 al 2 de abril de 2018 en Fundación Proa, Av. Pedro de Mendoza 1929. Martes a Domingos 11 – 19 hs.

Biografía del artista

Ai Weiwei (Beijing, 1957.) Activista y artista contemporáneo chino, que actualmente reside y trabaja en Berlín y Beijing. Su producción, que abarca arquitectura, instalaciones, arte conceptual, redes sociales, fotografía y diversos proyectos curatoriales, es impulsada por su activismo social. A través de una expresión multifacética, el artista genera nuevas condiciones y posibilidades que le permiten a la audiencia examinar y cuestionar la sociedad y sus valores. Asistió a la Academia de Artes Visuales de Beijing de 1978 a 1981, luego se mudó a los Estados Unidos y se instaló en Nueva York. Allí cursó por unos meses en la Parsons School of Design. En 1993 regresó a la China, en donde ayudó a establecer el Beijing East Village, una comunidad de artistas experimentales. Weiwei ha recibido numerosos premios y reconocimientos: el galardón de Arte Cotemporáneo Chino (2008); la Skowhegan Medal (2011); nombrado Académico Honorario en la Royal Academy of Arts, Londres (2011); y el Václav Havel Prize por Disidente Creativo (2012), entre otros.