Hace tan sólo 7 años, la Fundación Itaú, recién llegada a la Argentina, inauguraba su primera sede en una austera oficina ubicada a metros del Teatro Colón. Desde ese espacio, creado con el objetivo de apoyar a los jóvenes artistas emergentes, difundiendo y otorgando visibilidad a sus obras, el licenciado José Pagés y su equipo fueron construyendo un camino, que especialmente a través de la implementación de  los Premio Itaú, inicialmente en artes visuales y luego en cuento digital, estableció un nuevo estándar para los concursos culturales en nuestro país.

Hoy, merced a una ampliación y diversificación de las áreas de promoción, que incluye artes visuales, literatura digital, audiovisuales, y música, entre otras, el equipo de la Fundación se encuentra abocado a reforzar sus proyectos de trabajo con el sistema educativo, y a ampliar el  alcance de sus programas para la formación financiera de emprendedores. Para conocer algo más sobre estos proyectos y, especialmente, indagar en su visión sobre la responsabilidad social de la empresa privada en el  campo educativo y cultural, Palabras dialogó con José Pagés, el presidente de la Fundación Itaú en Argentina.

¿En qué aspectos cambió, evolucionó, se amplió o se focalizó el proyecto de la Fundación en estos siete años de vida en Argentina?

Originalmente la Fundación se orientó a las artes visuales, agregando al poco tiempo literatura digital. Con la sanción de la ley de mecenazgo de la ciudad de Buenos Aires, se agregaron audiovisuales (cine) y música a los temas de actuación.  La misión original era brindar oportunidades a los jóvenes, y creo que la principal innovación de esa primera etapa fue el Premio Itaú, que tanto en artes visuales como en cuento digital trajeron, por primera vez una serie de importantes cambios, como su inscripción íntegramente online, que todos los participantes reciban feedback del jurado, y que los catálogos/antologías sean de descarga gratuita por Internet, entre otras cosas.

Un año después de llegar, ya en 2010, comenzamos a tener presencia en redes sociales, y en la actualidad, con 47.000 seguidores en Facebook y alrededor de 1.000 personas hablando de nuestros temas, tenemos una de las páginas culturales más visitadas de Argentina. En 2011 comenzamos a incursionar en temas educativos: organizamos pasantías educativas para estudiantes secundarios de escuelas públicas y extendimos el concurso literario a la escuela. En 2012 apoyamos programas de terminalidad del secundario en zonas de alta vulnerabilidad. En 2013 comenzamos a organizar actividades voluntarias, y también iniciamos nuestro apoyo a programas de mejora de las políticas educativas. 2014, por su parte, marcó el récord de convocatoria de nuestros principales concursos: 2.500 participantes en artes visuales (siendo el concurso para jóvenes artistas de mayor convocatoria en Argentina), y 2.000 en cuento digital (el certamen literario más innovador entre los de mayor convocatoria de habla hispana). En 2015 reformulamos nuestra misión, dividiéndola en una cultural (experiencias transformadoras de calidad, cercanas e inclusivas) y una educativa (mejorar la calidad e inclusión), apoyamos un programa de mejora de la gestión escolar de los directores de escuelas secundarias, e innovamos en artes visuales, incluyendo la categoría realidad virtual por primera vez en un concurso cultural de Argentina.

Observando ese intenso recorrido ¿cuáles fueron los principales logros y cuáles las asignaturas pendientes, tanto a nivel personal como institucional?

Entre los logros contamos tener concursos culturales de muy alta convocatoria, ser referentes en el ámbito cultural argentino (especialmente en temas de mecenazgo), haber acompañado a 28 estudiantes secundarios de González Catán en la finalización exitosa de sus estudios secundarios, haber organizado pasantías educativas para más de 200 estudiantes de escuelas públicas, tener altísimos índices de satisfacción de los participantes de nuestros eventos, agregar cada año actividades sin abandonar las que veníamos haciendo, y tener una presencia significativa en redes y en nuestro sitio institucional.

En tanto, las principales asignaturas pendientes apuntan a ser más influyentes en la mejora del sistema educativo y ampliar nuestro alcance en la formación financiera de emprendedores. A nivel profesional, estoy orgulloso del pequeño equipo que tenemos, por su capacidad de trabajo y compromiso, que ha permitido obtener los logros que mencione antes.

¿Cuáles son las principales líneas de trabajo proyectadas para este año?

Además de continuar con lo que venimos haciendo, en 2016 estamos ampliando un foco inicial que tuvimos en educación financiera con un curso presencial de finanzas y costos para emprendedores, agregando un e-learning 100% online y un newsletter para el sector. También mejoramos la difusión de nuestras actividades con Google Ad Grants, multiplicando por 60 las visitas diarias a nuestro sitio institucional, y hay otras iniciativas vinculadas al sistema educativo, pero que develaremos próximamente.

¿Existen programas de intercambio o iniciativas conjuntas con Brasil?

Hemos realizado varias actividades conjuntas en el campo musical, con recitales en San Pablo y en Buenos Aires. La música nos une, a pesar de que hablamos idiomas distintos. Y hablando del idioma, el Premio Itaú de Cuento Digital ha involucrado a las cuatro fundaciones Itaú de habla hispana, sitas en Chile, Paraguay y Uruguay, además de Argentina.

Finalmente, y de manera directa ¿cómo evaluás la responsabilidad  social  de  la empresa  privada en el  campo  de lo  educativo-cultural?

En este punto, aclaro, te voy a dar una opinión personal, más que institucional. El compromiso con la educación debe ser de todos: empresas, gobierno, sector social y particulares, tengan o no hijos en edad escolar.

Creo que de nuestro sistema educativo depende buena parte de nuestro futuro como sociedad, por lo que no debemos dejar solos a los docentes y a los que formulan políticas educativas. A su vez, estos deben convocar a la sociedad en su conjunto a participar en la mejora del sistema educativo.

En cuanto a lo cultural para mí tiene otra respuesta, yo creo que las empresas pueden decidir auspiciar eventos culturales como una forma de difundir su marca y sus productos, o bien pueden, como es el caso de Itaú, apoyar la cultura porque esto nos enriquece como personas y como sociedad.

Cabe destacar que la responsabilidad social no se acota a lo educativo y cultural. Cada vez más lo ambiental juega un rol esencial. En este sentido estoy orgulloso de integrar una organización listada en el Dow Jones Sustainability Index desde su creación, aprobando holgadamente los controles anuales de permanencia en el índice, una entidad que también fue de las primeras firmantes de los Principios de Ecuador. En mi opinión la sustentabilidad ambiental es también una parte esencial de la responsabilidad social de cualquier empresa.