Sin duda uno de los grandes hallazgos editoriales del año que acaba de finalizar ha sido La Biblioteca de Borges, una obra del periodista y escritor Fernando Flores Maio, con prólogo de María Kodama, que recorre y retrata, a partir de un conjunto de fotografías de Javier Agustín Rojas, seleccionadas por Flores Maio,la biblioteca personal del autor de El aleph.

Kipling, Donne, Homero y Kafka, William Blake, Sarmiento, Virgilio y Bernard Shaw, son solo algunos de los autores que aparecen en este periplo por algunos de los más de 2000 ejemplares que conformaban la biblioteca del escritor, que hoy resguarda la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, creada y presidida por Kodama.

Para conocer algunos detalles más de esta obra, Palabrasdialogó con Flores Maio, tambiénvicepresidente de la Fundación abocada a difundir la obra de Jorge Luis Borges.

¿Cómo surge el proyecto de editar esta obra?

Hace varios años vengo organizando varias muestras sobre Borges, y especialmente la del centenario, de 1999, que se presentó en varios países, y donde se exhibían obras de su biblioteca personal, con sus anotaciones, provocaba realmente fascinación y muchísima emoción en quienes la visitaban, como también sucede en el Museo Borges, ubicado en la calle Anchorena 1660.

En vistas de eso, cuando Patricio Binaghi, editor de Paripé Books propuso editar esta obra me pareció una excelente idea para acercarle a la gente ese tesoro guardado por María Kodama en la Fundación, compuesto por los más de 2000 libros que Borges conservó hasta el final de su vida, las obras que estaban en su casa, que leyó, y que luego hizo que le releyeran una y otra vez.

¿Cómo fue el proceso de selección del material?

Borges decía que él fue mereciendo amistades, amistades escritas que lo honraban, se sentía cerca de los escritores que leía y en algunos casos, como él decía, leer esos libros era «conversar con su cordial fantasma».

Esas amistades —que él fue cultivando al leer a sus autores preferidos— podemos conocerlas y hacerlas propias a través de los textos que leemos de Borges. En ese sentido, debemos agradecerle que nos haya presentado a tantos genios, que quizá no hubiéramos conocido si no fuera por esas lecturas.

De manera que entrar al lugar donde está la biblioteca personal de Borges es encontrar a todos esos amigos. Y para este libro tomamos casi al azar algunos de ellos (aunque como decía el autor de El aleph —inspirado seguramente en Spinoza—, en realidad no hay azar, ya que lo que llamamos azar es nuestra ignorancia de la compleja maquinaria de la causalidad).

Específicamente, ¿qué autores y obras podremos encontrar?

La obra da cuenta de unos 60 títulos, un 5% del acervo personal, donde podemos encontrar libros del siglo XVIII al Siglo XX. Ediciones diversas en idiomas como inglés, italiano, alemán y por supuesto castellano,obras como la Divina Comedia, la Biblia, y autores como Kipling, Donne, Homero, Kafka, William Blake, Sarmiento, Virgilio, Bernard Shaw, una lista muy larga de libros que han tenido una importante influencia sobre su obra, y de los que ha hablado directa o indirectamente.

Asimismo, la obra permite inspeccionar muchas anotaciones que Borges realizaba mientras los leía y donde se puede analizar el interés que representaban determinados pasajes de los mismos.

¿Crees que el libro constituye entonces una línea para introducirse a la obra de Borges también?

Sí es una forma de acercarse a su obra y a su filosofía de vida, un tema que sobre el que estoy trabajando hace décadas, y que señalé en diversas oportunidades como curador de distintas muestras sobre su figura, entre ellas el Atlas de Borges, que sigue los viajes de Borges y María Kodama a través de sus fotografías, y donde pueden verse los retratos de un hombre feliz.

La mayor parte de los libros que Borges tenía en su biblioteca personal son sobre temas de filosofía y de religión, entonces creo que a través de los autores que él seguía es posible encontrar las claves de su filosofía de vida, que apunta a la felicidad, y nos da un camino en el arte de vivir.

¿Y qué nos podés decir en torno a las anotaciones?

Creo que ese material abre un camino fundamental para los investigadores de su obra, que merecen que se estudien a fondo, algo que supongo en el futuro se realizará.

¿En función del inmenso acervo están planteándose lanzar un segundo tomo de la Biblioteca?

La idea es realizar otro libro, dando cuenta de otras obras, y también ya se están realizando traducciones de este tomo en varios idiomas, entre ellas en francés, ya que en Francia hay mucho interés por su figura, como también nos sucedió cuando lo presentamos en Madrid, con una gran repercusión.

¿Finalmente, considerás que esta obra salda en parte cierta deuda local en torno al estudio de la obra de Borges?

Sí, porque sobre Borges se ha hablado mucho aquí, pero no tanto sobre su obra, que, definitivamente, es lo más importante. Así que considero este es un buen recurso para hacerle el homenaje que se merece, y que en la Argentina nunca se le ha hecho suficientemente.