Todos los viernes de octubre en el espacio de cultura NoAvestruz, Humboldt 1857, se presenta la obra de teatro, “La Furia del Volcán”, protagonizada por Marina Munilla y dirigida por Gerardo Grillea, basada en la vida de la célebre actriz Ingrid Bergman.

La obra, escrita por el tándem Munilla-Grillea da cuenta de una etapa poco conocida de la vida de Bergman, aquella que se desarrolló a partir de su decisión de dejarlo todo, en pleno auge de su carrera, para partir rumbo a Roma, dejando atrás, no solo a su marido. Petter Lindström, sino también a su pequeña hija, algo que le valió el repudio de la conservadora sociedad estadounidense de los años 50´.

“Su vida tomará un giro inesperado, marcada por la condena social estadounidense y su vertiginosa relación con Roberto Rossellini, su amante. A partir de allí, Bergman vivirá los momentos más intensos y difíciles de toda su carrera”, cuenta Grillea en un breve diálogo con Palabras, donde también explica los motivos para la elección de  la obra y las claves de su puesta.

¿Por qué la Furia del Volcán, que los llevó a inspirarse en la vida de Ingrid Bergman para escribir esta obra?

La obra cuenta un período de la vida de Ingrid Bergman, tal vez la etapa más revolucionaria de esa actriz, sin duda una de las exponentes más fieles del cine clásico, que se intentó mantener oculto. Queremos mostrar lo que apenas se supo, la lucha de Ingrid contra el pueblo norteamericano en pleno éxito de su carrera cuando decide cambiar de rumbo y debe abandonar a su hija para lograrlo.

Entendemos que la realización personal es un deseo de todo ser humano, y que muchas veces si bien  parece que lo tenemos todo, en nuestro interior algo está faltando. Sabemos que la condena social a la mujer por ocuparse en primer lugar de sí misma y no de su familia, data de tiempos anteriores al nuestro, y que esto fue reflejado brillantemente, por ejemplo, también en obras como “Casa de Muñecas” de Ibsen, donde Nora decide abandonar todo para buscarse a sí misma. Creemos que la vida de Ingrid Bergman es también una de esas historias y merece ser contada.

¿Concretamente, qué va a buscar Bergman a Roma?

Todos conocemos las películas que Ingrid representó, desde “Casablanca” hasta “Asesinato en el Oriente Express”, pero casi nadie sabe el infierno que tuvo que transitar en su vida, cuando decide en 1948 ser ella misma y dejar todo atrás para lograr su sueño.

Ingrid estaba cansada de representar papeles superficiales y banales, y por eso decide viajar a Italia para grabar “Stromboli” de la mano de Rossellini, con quien previamente mantenía un intercambio constante a través de cartas. Al conocer a Roberto se produce un flechazo a primera vista, el deseo entre ambos no se oculta, y a partir de allí comienzan una relación pasional y tormentosa que va a ser el desencadenante de toda la obra. La idea sobre la que se basó nuestra puesta fue justamente poner en juego esa dualidad de lo privado y de lo público.

¿Y cómo se plasmó ese juego en la obra?

Pensamos una puesta en la que los actores prácticamente no salen de escena, y participan como espectadores muchas veces de lo que sucede. Nos interesó mostrar el proceso que sufre el personaje de Ingrid desde la niña buena de Holllywood, hacia esa mujer que desafía al mundo y se vuelve andrógina y visceral, cambio que Marina Munilla interpreta cabalmente.

Realizamos ensayos cuatro a cinco veces a la semana, y trabajamos a su vez con el equipo creativo (vestuario, escenografía, fotografía, vídeos). La puesta tiene como objetivo mostrar los difíciles momentos que transitó Ingrid bajo un concepto cinematográfico, en donde la simultaneidad de planos y la profundidad de campo cumplen un papel determinante.

Las proyecciones son también una parte importante de la puesta, conformadas por fragmentos visuales muy emblemáticos en la historia de la actriz, que transportan al público y dialogan a su vez con él, ya que con solo nombrar Casablanca o tararear dos acordes de As Time Goes By, cualquier persona conocedora de cine o no, sabe de quién estamos hablando.

¿Qué enciende en el público descubrir esta faceta desconocida de un ícono del cine clásico como Bergman?

El querer saber es algo intrínseco en el ser humano, y más aún cuando se trata de una historia que aún nadie contó. En el imaginario social solemos vincular la fama y el éxito a una vida oscura y sin sentido, y muchas veces sentimos una gran intriga por conocer ese lado de sombras de las estrellas. Quizás para acercarlas más a nosotros y no sentirlas tan inhumanas, quizás para sentirnos más afortunados al saber que fueron exitosos, pero que ese éxito lo pagaron en vida. Una parte egoísta y competitiva siempre se nos despierta, y quizás esta obra nos demuestre que Ingrid fue una de las que más cara pagó la fama en la historia del cine clásico.

“La Furia del Volcán”, Viernes, 20hs, NoAvestruz, Humboldt 1857

Elenco: Marina Munilla – Manuel Crespo – Paula Resnik – Roberto Mauri – Sandra Candore – Azul Badino Buono – Gabriel Benitez – Silvina Cassou – Jorge Federici. Voz en off: Pablo Gandolfo Asistente de Dirección: Marisa Albarracín Escenografía: Claudio Hanczyc. Vestuario: Carolina Feola Maquillaje: Barbara Buono. Iluminación: Leandro Crocco. Edición de vídeos: Alvaro Martinez Rota. Animación y diseño gráfico: Bruno Ravaglia. Fotografía: Hernan Samhan – Alejandra Morasano. Prensa: Jacqueline Reboledo. Dramaturgia: Marina Munilla – Gerardo Grillea. Dirección: Gerardo Grillea.