Hasta el 4 de septiembre, en Viamonte 525, se puede visitar la muestra fotográfica del empresario, productor y multipremiado emprendedor, fundador de la postproductora de cine y televisión, Metrovisión. La muestra cuenta con la curatela de Rodrigo Alonso y Roxana Olivieri.

Dueño de un estilo inconfundible, Otero es ante todo un incansable cazador de situaciones y personajes de la vida cotidiana. Un agudo cronista de nuestro tiempo, que retiene con su cámara instantes fugaces y únicos, donde la heterogeneidad y la pluralidad características de la contemporaneidad se conjugan con su irrenunciable posicionamiento enunciativo.

Fotógrafo desde siempre, suele contar que con solo 6 años se anotó y ganó su primer concurso de fotografía, pasión que heredó de su abuelo y su padre, y que sin dudas es el complemento perfecto para sus continuos viajes por el mundo.

“La diversidad de contextos lo estimula a producir, tanto por la transitoriedad de las visitas – que invitan a preservar los instantes irrepetibles – como por las singulares realidades con las cuales se encuentra. Así, sus fotografías registran ámbitos urbanos y naturales, poblados y solitarios, turísticos y anónimos, familiares e ignotos, del interior y el exterior de nuestro país. Del cotejo de esta vasta producción surge una suerte de estudio sobre el mundo contemporáneo con su extraño sincretismo de regionalismo y globalización”, explica el curador Rodrigo Alonso.

Como parte de las obras que podrán verse en el Borges, tal vez, una de la más significativas sea “Fieles y pelegrinos: todos quieren ser Messi”, donde Otero retrata a numerosas personas que se identifican con el astro del fútbol argentino, por lo general, mediante el uso de alguna camiseta u otro producto con su nombre.

“La variedad de situaciones y lugares en las cuales aparecen estas personas pone de manifiesto el grado de diseminación social y cultural de la figura del jugador, que excede ampliamente el universo deportivo. En las calles de Barcelona o en una cancha lejana del norte argentino, el fotógrafo encuentra a sus modelos, niños y adultos, unidos sin saberlo por una admiración que desconoce fronteras y que aproxima a estos habitantes de la aldea global en el sentimiento compartido”, sostiene el curador.

Parte de esas fotos, precisamente, recorrieron el mundo a través de las redes sociales y la televisión cuando hace unos meses Messi anunció: “Se terminó para mí”, tras perder la final de la Copa América Centenario; ya que con ellas miles de personas, de manera espontánea, sintieron que podían manifestar públicamente su admiración por el jugador.

Emprendedor serial, Otero forjó una carrera profesional ligada a la imagen en múltiples soportes: fundó Metrovisión, la empresa que cambió el mercado audiovisual de Argentina y Latinoamérica. Fue galardonado en dos oportunidades como el “Empresario del Año” por la revista Entrepreneur y elegido como el “Entrepreneur del Año 1999” por la Fundación Endeavor.

En cine produjo la ópera prima de Szifron, “El fondo del mar”, nominada por la crítica como la mejor película nacional de 2003; y fue coproductor en varios films como “La Sonámbula”, “Felicidades” ganadora del Premio Cóndor a la mejor ópera prima.

Hace tan solo dos años, se volcó nuevamente de lleno a su mayor pasión: la fotografía, decisión que, en parte, también festeja la recomendable muestra que se exhibe  en el Centro Cultural Borges.

“La máquina de mirar”, de Guillermo Otero. Curadores Rodrigo Alonso y Roxana Olivieri. Sala 27 del Centro Cultural Borges, Viamonte 525, CABA. A partir del 11 de agosto y hasta el 4 de septiembre de 2016. De lunes a sábados de 10 a 21 y domingos de 12 a 21hs.