Con la certeza de que los sonidos, las texturas y los aromas también cuentan historias, José Menchaca y el grupo Grupo Ojcuro de Teatro Ciego presentan desde hace 17 años la “Isla desierta”, burlería en un solo acto, de Roberto Arlt, en Ciudad Cultural Konex.  

La obra constituye una cita obligatoria para los amantes del teatro, pero también para aquellos que busquen ser parte de una experiencia profundamente diferente.

Palabras, dialogó con José Menchaca sobre esta obra, pero también sobre el camino de casi dos décadas años apostando sistemáticamente a transformar los esquemas del teatro tradicional

En principio, repasemos un poco la historia del Grupo Ojcuro, y contanos qué momentos o etapas consideras hitos en estos 17 años de crecimiento.

El Grupo Ojcuro tiene sus comienzos a principios del año 2000, cuando decidí emprender la difícil tarea de realizar una obra con la técnica del Teatro Ciego, un método de representación teatral carente de luz alguna, cuyo único antecedente en ese momento era el de un grupo de teatro cordobés, que trabajaba sin luz, pero con todos actores que veían.

Yo quería montar una puesta utilizando esa técnica, pero dándole una vuelta más de tuerca, a partir de convocar a actores no videntes. Me parecía importante usar la puerta que esta técnica abría para el total desarrollo artístico de personas con capacidades diferentes, aunque la tarea de reunir un grupo humano con esa característica no fue fácil. Finalmente, nos acercamos a la Biblioteca Argentina para Ciegos y allí encontramos un ámbito ideal donde poder desarrollar nuestro proyecto y realizar, en sus instalaciones y con algunos de sus miembros, un taller de trabajo y experimentación con el fin de hacer realidad nuestro sueño.

Nuestro debut fue en el teatro Anfitrión, pero tras dos meses de funciones el teatro se incendia y perdimos todas nuestra utilería , aparte de no poder hacer funciones, y así arribamos al Konex, en su sede de la Avenida Córdoba, hicimos una función de prensa, los medios se fijaron en nosotros, y allí se constituyó un momento visagra: la visibilidad en los medios hizo que la gente se acerque con ganas de experimentar el Teatro Ciego, y durante estos 17 años y con más de 300.000 espectadores el público nunca dejo de acompañarnos.

¿Además de ese apoyo inicial del público qué cosas te llevas de esa primera etapa? 

Yo creo que una de las cosas fundamentales, uno de nuestros valores diferenciales es que no solo contamos con actores ciegos (si bien la mayoría lo son) sino que también son integrantes del grupo actores que no poseen esta condición. Y esa posibilidad de total integración,  de mutuo aprendizaje constante, es un hecho artístico de integración que va más allá de la realización de tal o cual  obra de teatro.

¿Cuáles han sido tus principales desafíos o miedos en esta historia?

El desafío principal, fue trabajar con gente ciega, que hasta ese momento no eran actores, solo personas con ganas de trabajar, entrenarlos, no solo en la actuación sino también en cómo moverse en el espacio escénico manipulando la utilería, y logrando que el espectador se olvide de que son ciegos actuando, para centrarse en que están ante una buena obra teatral.

¿Qué cambió en la técnica, el grupo, pero también en el público desde aquel inicio hasta hoy?

La técnica, es la misma, se agrega algún efecto nuevo, cada nuevo actor trae su impronta, su energía, su manera de hacer las cosas, pero en general es como al principio.

El Teatro Ciego es teatro y por ello comparte todas sus características, tal vez la diferencia más notoria es que es la voz es nuestra principal herramienta de comunicación, ya que no podemos utilizar nuestro cuerpo, sus inflexiones, sus tonos marcan el conflicto del personaje. También otra diferencia es que al estar el espectador en el centro de la escena, las voces, los sonidos, los estímulos, le llegan de todos lados, de adelante, de atrás, de los costados, esto le da una cercanía, un estar dentro del conflicto, que lo hace sentirse más identificado.

¿Finalmente, por qué la Isla Desierta después de 17 años?

Definitivamente porque Roberto Arlt es mi escritor preferido y este es un drama atemporal. Afortunadamente después de tanto años la gente nos continúa acompañando.

La isla desierta. Funciones: Viernes y Sábados: 20:15 y 22:15 Hs. en Ciudad Cultural Konex – Sarmiento 3131-

Ficha: Actores: Francisco Menchaca, Eduardo Maceda, Marcelo Giammarco, Laura Cuffini, Jesús Igriega, Verónica Trinidad, Mateo Terrile y Andrés Terrile. Sonido: Cruz Aquino. Dirección y Adaptación: José Menchaca.