Hasta el jueves 22 de agosto, y solo por tres fechas, el Teatro Empire presenta La voz humana, la clásica tragedia lírica de Jean Cocteau con música de Francis Poulenc, interpretada por la soprano Elisa Calvo, bajo la dirección musical de Silvana D´Onofrio y regie Antonio Leiva.

Considerada el primer monodrama de la historia, Cocteau ideó La voz humana, para que la interpretara Edith Piaf, su gran amiga y musa, que nunca se atrevió a hacerlo por la carga dramática de la historia “No se veía ella sola, el teléfono, la soledad de la habitación abandonada”, contaba Cocteau, sobre los motivos por los que Piaf había preferido no ponerle el cuerpo a la historia de esta mujer traicionada, recreada a partir del último diálogo telefónico que mantiene con su amante.

«Una joven, guapa y elegante, al darse cuenta de que su amante la abandonaba, ha intentado suicidarse.  Durante largo rato habla por teléfono con su amado, que comprende perdido; seguramente, será su último diálogo, pues sabe que él se casa al día siguiente. Sus palabras son las de una enamorada que comprende ha sido traicionada; lo hace sin coherencia, evoca el pasado, los días felices, miente a sabiendas al no evocar ni tan siquiera rozar el decidido abandono, se aferra a la menor alusión de lo que cree puede ser una esperanza, pero, en cierto momento, comprende lo inevitable y definitivo de la ruptura”, detallaba el autor en torno a la dinámica de La voz, que finalmente estrenó en 1959 en París la soprano Denise Duval, y terminó consolidándose como un clásico global que trascendió idiomas y formatos escénicos.

Para conocer algunos detalles de la puesta de La Voz que se presenta ahora en el Teatro Empire, Palabras dialogó con Silvana D´Onofrio, su directora musical.

¿Cuál es el eje de este clásico de Cocteau que se presenta en el Teatro Empire?         

La obra gira en torno a la conversación de dos amantes, su última conversación. Él va a casarse al día siguiente y la está dejando, y en ese hablar por última vez, ella, que paradójicamente no tiene nombre, se va desintegrando.

La obra tiene algo extremadamente actual, que es esto de las relaciones telefónicas, y algo profundamente atemporal, porque habla de la soledad, de la ausencia del otro, de la angustia entre otros temas que convierten a la obra Jean Cocteau en un verdadero clásico.

¿Cómo fue el proceso de trabajo para la realización integral de la propuesta?

Realizar este espectáculo implicó más de un año y medio de trabajo. Comenzamos con la lectura de la partitura, que fue un proceso de muchísimos meses solo para aprender las notas y los ritmos. Luego vinieron las consultas con una psicoanalista, con una asesora literaria, con una historiadora para poner la obra en época, y entender por qué y cómo funcionaban ciertas cosas.

A partir de allí, encaramos una etapa de discusiones sobre las relaciones entre el contexto, el texto, y la música, y el lugar desde el que nosotros las íbamos a transitar. Luego se incorporó Antonio Leiva responsable de la puesta, que es bellísima, y visualmente muy emotiva, con un cuidado en el manejo de la luz, de los objetos impactante. Realmente todo fue un trabajo de orfebre.

¿Por qué una psicoanalista?

El personaje tiene como patología de base melancolía, y a partir de ese núcleo patológico también padece ciertas adicciones: a la voz del amante, al teléfono, etc.  Al punto que el amor, te diría, en algún punto casi ni cuenta.

Obviamente en la música y en el texto estas cosas están narradas de manera impecable, pero para nosotros era importante entenderlas, comprender profundamente ese trayecto, para luego recorrerlo con la orquesta, en mi caso, y desde el abordaje del personaje en el caso de Elisa, porque protagonizar esta obra es un desafío superlativo para la soprano.

¿Una complejidad que también implica al público?

Para nada, cualquier amante del teatro puede venir a verla y estoy segura que va a disfrutarla. La obra tiene subtitulados, no requiere saber de ópera, ni conocer el texto previamente.

Con lo puesto, y dispuestos a disfrutar de la música y el texto el público no se va a perder nada.

Musicalmente es una pieza bellísima, que se presta a que la pasen bien quienes solo quieren disfrutar de la hermosa voz de Elisa Calvo y de la puesta, e irse con eso, y también quienes, además, tal vez desean reflexionar un rato y conmoverse con lo que plantea Cocteau.

 

La voz humana, de Francis Poulenc se presentará: el Jueves 15 de agosto a las 20.30 hs, el Sábado 17 de agosto a las 17.30 hs y el Jueves 22 de agosto a las 20.30 hs en el Teatro Empire, Hipólito Yrigoyen 1934 – CABA-