Durante la primera semana de junio, y con motivo del día del periodista, la Ciudad de Buenos Aires fue sede de  los dos encuentros de organizaciones de fact checking (verificación del discurso) más importantes de América Latina y el mundo: Latam Chequea, que reunió en la en la Universidad Di Tella a periodistas, editores y organizaciones de América Latina dedicadas a la verificación del discurso, y Global Fact Checking Summit 3, que replico el primer encuentro pero a escala global.

Chequeado,  de nuestro país, ocupó en estos encuentros un lugar central, como organizador del Latam Chequea, y como aliado central para la realización del encuentro internacional, que fue organizado  por la Red Global de Fact Checkers,  a partir de una iniciativa del  Poynter Institute de Estados Unidos, y cuyas dos primeras ediciones se realizaron en Inglaterra.

Para conocer más sobre esos encuentros y, centralmente, indagar en torno al trabajo, la metodología y las perspectivas de las organizaciones de verificación del discurso Palabras dialogó, con Laura Zommer, directora ejecutiva y periodística de Chequeado.

¿Qué es chequeado?

Chequeado es el principal proyecto de la Fundación La Voz Pública. Somos un medio digital no partidario y sin fines de lucro que se dedica a la verificación del discurso público y la promoción del acceso a la información y la apertura de datos. Chequeamos los dichos de políticos, economistas, empresarios, personas públicas, medios de comunicación y otras instituciones formadoras de opinión, y los clasificamos de “verdadero” a “falso” según su consistencia con los hechos y datos a los que se refieren.

Estamos  en línea desde octubre de 2010,  somos el primer sitio de América Latina dedicado a la verificación del discurso, y nos encontramos entre las primeras diez organizaciones de fact-checking del mundo. Nos inspiramos en pioneros como FactCheck.org y Politifact de los Estados Unidos; Channel 4 News Fact Check del Reino Unido, y Les Décodeurs de Francia. Somos miembros de la Asociación global de organizaciones de Fact-checkers fundada en junio de 2014 y apoyamos la expansión de la verificación del discurso en América Latina.

¿Cuál fue la importancia de los dos encuentros que se realizaron a inicios de junio?  

Este año  desde chequeado nos planteamos el objetivo de realizar en la semana del día del periodista dos eventos: uno que nos tuvo como organizadores, y otro en el que operamos como organización aliada, dentro de un evento global que organizó la Red Internacional de Organizaciones de Fact Checkers .

Latam Chequea reunió a unos 40 periodistas y editores de distintos medios y organizaciones de Brasil, Colombia, Perú, Guatemala, El Salvador, Venezuela, Bolivia, Uruguay y Chile,  que se dedican a hacer verificación del discurso o planean empezar a hacerlo en breve.

Allí trabajamos a partir de una agenda que llamamos “innovación, periodismo y chequeo de datos”, sobre cuestiones que fueron desde cómo el humor nos puede llevar a llegar a más gente con la verificación del discurso- ya que es un tema árido y no  de lo más marketinero en términos de interés social-;  hasta en el análisis de modelos de sustentabilidad, ya que en la actualidad  tanto las organizaciones con fines de lucro como las que son sin fines de lucro, no poseen un modelo de financiamiento que nos permita decir:  “encontré la fórmula para solventar a mi equipo por los próximos 10 años con tranquilidad”.

Además de esas cuestiones, también trabajamos sobre un tema que aparece recurrentemente para todos los que hacemos periodismo digital o nacido en la web: ¿cómo trabajar con la audiencia? Y ¿cómo generar mayor involucramiento en la audiencia, tanto en el chequeo de datos como en la propuesta de temas que le interesen para chequear? En este sentido Latam Chequea fue un evento donde se realizaron muchos talleres, donde se hizo mucho y  de donde cada uno de los que vinieron se llevaron tarea para su país.

Obviamente,  también fue una oportunidad para reforzar la red, porque creemos que hay muchas oportunidades para hacer cosas en conjunto, como por ejemplo frente a una cumbre regional, chequear a todos los presidentes a la vez, o ponernos de acuerdo para hacer chequeos colectivos frente a fechas determinadas como el día de la mujer, o cualquier otro día que se celebre a nivel regional.

El Global Fact Cheking, en tanto, fue un evento que se realizó por tercera vez, los dos años anteriores fue en Londres y este aquí,  donde nos reunimos 102 chequeadores del mundo, de 41 países, y donde se dio algo así como una reproducción global de aquello que realizamos en torno a Latinoamérica, pero con gente de Corea, Filipinas, kosovo, Ucrania, Francia, Italia, Estados Unidos, etc.

En algún punto, pareciera que las organizaciones como chequeado vienen a suplir ciertas falencias en las rutinas periodísticas, esto es así?

Muchas veces nos dicen: bueno ustedes existen porque los medios no hacen su trabajo.  Lo que nosotros decimos, y no por quedar bien con los periodistas, es que la lógica de trabajo de aquel que verifica el discurso, sea el discurso de políticos, empresarios o periodistas, es poner otro foco. Al periodista se le pide que cuente lo que está ocurriendo, y que lo cuente ya, por eso hay mucho de lo que llamamos periodismo de declaración, y muy poco de contexto, que es algo que los ciudadanos necesitan para comprender por qué pasan las cosas que están pasando. Para eso, justamente, estamos las organizaciones o los medios como Chequeado, que nos dedicamos exclusivamente a  verificar el discurso, y que no tenemos como misión informar lo que está pasando, por esto  podemos tener rutinas que vuelvan a las fuentes del periodismo, y aprovechando las nuevas tecnologías abrir esas fuentes para que cualquier persona que tenga mejor información la comparta.

Es como si tuvieras la clásica redacción donde se trabajaba con el supuesto de que los periodistas desde allí podían explicar el mundo, pero con una redacción abierta, porque cualquiera tiene la oportunidad de indicar cuando no fuiste todo lo certero que debieras, o fuiste incompleto. En ese sentido yo creo que los que nos dedicamos a la verificación del discurso estamos aprovechando mejor que otros esas posibilidades que nos da la tecnología y el conocimiento colectivo.

¿Y a partir de este énfasis en la verificación cómo describirías la relación de las organizaciones como chequeado con el poder?

En general, contrariamente a lo que muchos piensan,no es que la verificación del discurso tiene detractores o enemigos, la gente muchas veces reconoce que las lógicas y exigencias cotidianas y básicas de su trabajo le impiden ser más certero o más riguroso de lo que desearía . No descarto que algunos tengan mala fe, que elijan falsear datos, o utilizar el que más les conviene tapando otros pero esto no es la regla general.

Nosotros siempre decimos que nuestro trabajo es elevar el costo de la mentira. Como hasta ahora había poco costo, daba más o menos lo mismo, si me parecía que algo era así  iba y lo decía. Justamente parte de nuestro trabajo en el mundo como fact checkers es que no dé igual, y que se sepa que si uno elige mentir eso va a tener un costo.

¿Y en estos años de trabajo evalúan que ya algo cambió?

Lo primero que cambió es que cuando comenzamos los líderes eran bastante reacios a contestarnos. Nuestro método, que tiene 8 pasos, siempre incluye preguntarle a la persona que estamos chequeando. Le preguntamos cuál es su fuente, por qué dice lo que dice, etc. Y como en cualquier medio que se inicia, al principio los funcionarios y líderes no estaban muy motivados para respondernos,  eso fue cambiando. También vemos que muchos, después de un chequeo nuestro, se rectifican, reconocen públicamente que se equivocaron, o no repiten más algo inexacto. Y en definitiva, como nuestra misión es mejorar la calidad del debate público, eso es lo que queremos.

Por otro lado lo que más nos satisface es que  hoy ante un discurso,  una conferencia de prensa o  una presentación de cualquier líder argentino, cuando dicen alguna de esas frases frente a las que surge la pregunta ¿será verdad?, rápidamente aparece gente que dice: ¿esto está chequeado?

Eso es lo primero que nos interesaba lograr que la gente esté más atenta y más alerta, que es un primer paso para poder exigir verdad.

¿En relación a lo que se charló en los encuentros cómo es la situación de otros países?  

La verdad es que cuando Chequeado empezó en 2010 había solo organizaciones en países desarrollados, Inglaterra, Estados Unidos, Francia. Nosotros fuimos el primer país del sur del mundo en desarrollar algo similar, pero en los últimos 3 años se produjo una expansión de las prácticas de verificación del discurso en toda América Latina, y hoy todos los países menos Bolivia, Venezuela y Ecuador, que está recién empezando, tienen algún medio u organización que está dedicada a esto, no siempre regularmente, pero sí durante los procesos electorales.

¿Dentro del vasto universo informativo cómo eligen los temas que entran a proceso de verificación?

Tenemos un método muy riguroso, el primer paso es la selección de una frase, y los criterios con los que seleccionamos la frase son tres: relevancia de la persona que dice la afirmación; relevancia del tema- a veces chequeamos cosas que no las dice alguien importante, pero que ponen sobre la mesa asuntos que nos están siendo tratados ni en la agenda política ni mediática, y el tercer criterio es el grado de circulación de esa afirmación,  porque muchas veces hay frases o temas que no las dice una persona importante, ni son temas importantes, pero es de lo que todo el mundo está hablando:  llegó al trabajo y me hablan del tema, llegó a casa y mi hijo me comenta lo mismo. Bueno, eso también es interesante chequearlo porque Chequeado trabaja, de algún modo, para cambiar una cultura que no le da valor a los hechos y a los datos por una que si lo haga.  No es sólo decir los líderes mienten,  sino también revisar nuestras conductas.

¿Cuál es la relevancia de las leyes de acceso a la información  en la tarea que ustedes realizan?

En principio es importante remarcar que no hay una relación directa entre el grado de apertura de los países en términos de datos y las iniciativas de fact checking. Nosotros muchas veces decimos que, justamente, la necesidad hace que seamos más creativos y más exigentes, y que logremos cosas que otros que las tienen más fácil no consiguen.

Obviamente, apoyamos la aprobación de la Ley de Información Pública a nivel nacional, para que haya garantía de acceso en los tres poderes,  y también  esperamos que avancen las legislaciones provinciales, ya que hoy sólo la mitad de las provincias argentinas tiene leyes de acceso, y la sanción de un marco nacional probablemente ayude a que muchas otras avancen en esa línea.