Desde el próximo 5 de diciembre estará disponible para el público lector, Descansar en paz, la primera novela de Martín Baintrub, expresidente de la FUBA, publicista y referente en el campo de las campañas electorales, que cuenta la historia de un hombre agobiado, que el fatídico 18 de julio de 1994 pasa por la puerta de la AMIA y ve allí su oportunidad para desaparecer y empezar una nueva vida.

Para conocer algunos detalles más de esta obra que se presentará el 5 de diciembre a las 18:30 hs en la Casa de los Naranjos (Paraguay 3055 CABA) con una mesa integrada por Luciano Olivera, Luis Quevedo y Lucio Schwarzberg, Palabras dialogó con el autor.

Si bien venís de la publicidad y las campañas políticas, que podemos aventurar pivotean entre realidad y ficción ¿cómo fue el proceso este proceso de pasaje hacia una escritura estrictamente literaria?     

Efectivamente soy redactor publicitario, y me dedico a la comunicación política hace muchísimos años, pero este es mi primer libro de ficción, un registro que me interesa mucho, y en el que de alguna manera también he incursionado en algunos relatos de los que hace algunos años publico en Facebook, a través de Martin Baintrub – Relatos Breves, donde desarrollo historias en clave de humor sobre diferentes situaciones de la vida cotidiana, que han tenido muy buen feedback, aunque definitivamente Descansar en paz es algo muy distinto de lo que publico allí, no sólo porque es una novela sino por el tono.

La decisión de meterme de lleno en este universo literario surgió hace unos 5 años, cuando luego de un año particularmente duro de trabajo decidí tomarme unas vacaciones muy largas en la playa, y me preocupaba qué hacer. Allí tomé la decisión de arrancar con este proyecto de novela en torno a una idea que tenía hace muchos años esperando, ya que el eje de esta historia se me ocurrió realmente en 2001, exactamente el día del atentado a las Torres Gemelas.

De hecho, originalmente la novela estaba situada en Nueva York, pero luego de escribir una cantidad importante de páginas, me di cuenta de que estaba escribiendo sobre un contexto que no era el mío, y con el que no me sentía cómodo, por lo que decidí trasladarlo a Buenos Aires, y al día del atentado a la AMIA, para contar la historia de una persona que está sometida a tensiones extremas en su vida personal,  que pasa cerca de la Mutual el día del atentado, y ve allí una oportunidad para desaparecer, pese a la complejidad práctica y emocional que eso implica.

El proceso de escritura fue fascinante y agotador, ya que duró bastante tiempo, además una vez que la tuve comencé por dársela a varios amigos para que la lean y me dieran su opinión, ellos me fueron dando entusiasmo, y comencé a recorrer un circuito más profesional con otros escritores, y terminé realizando un trabajo de edición con Elsa Drucaroff, que me ayudó con su enorme experiencia a pulir algunas cuestiones relacionadas con los perfiles de personajes, etc. Luego, afortunadamente, encontré un editor que le interesó el libro, y aquí estamos a días de la presentación.

¿Y luego de todo ese trayecto entendés que la literatura es algo que llegó a tu vida para quedarse?

El proceso comenzó hace unos seis años, y la novela la terminé hace cuatro, después de eso ya escribí otra novela, que está terminada, y ahora estoy escribiendo otra. Así que claramente el proceso me entusiasmó, me pareció apasionante, divertido, y por eso lo seguí.

Ahora bien, lo que también descubrí es lo difícil que es publicar si no sos del palo, porque no es que terminás e inmediatamente encontrás quien lea la novela, y te diga: es buena, es mala, es buena pero no me interesa, etc. Realmente es muy difícil que las editoriales lean tu material, ya que sobre todo las grandes trabajan sobre proyectos que les aseguren niveles de venta importantes. Así que fue toda una experiencia esto de terminar el libro, que las personas que lo leyeron lo encuentren interesante y les guste, pero no tener nada que hacer con eso, hasta que di con Pablo Alessandrini, de Aurelia Rivera, una editorial pequeña que apuesta justamente a promover escritores que tienen potencia pero aun no son consagrados.

Algo similar a lo que ocurrió con Aspirinas y Caramelos, el primer libro de Luciano Olivera, que, justamente, estará en la presentación.     

Lo de Luciano me parece un modelo a seguir, y un proceso muy meritorio, el hizo su primer libro también con Aurelia Rivera, y luego pasó a Tusquets, que lanzó la segunda edición de Aspirinas, e hizo directamente Largavistas, su segundo libro.

En este punto es importante aclarar que aquí lo central es la posibilidad de asegurar la distribución y la exhibición del libro, algo que para las editoriales pequeñas no es sencillo. A mí no me interesa hacer plata con el libro, pero sí que se conozca, que se lea, esa es mi aspiración personal.

¿En función del disparador que antes nos contabas cómo estructuraste finalmente la novela?

Es una novela corta, que se lee de manera ágil, y está pensada para que el lector se entretenga. Aunque no es estrictamente un thriller, funciona con algunas claves similares.

En cuanto a la historia básicamente la primera parte desarrolla aquel disparador: las circunstancias que atraviesa una persona muy desesperada por determinadas cuestiones de su vida, que pasa cerca de la AMIA el día del atentado, ve allí una oportunidad de desaparecer y empezar una nueva vida, y hace exactamente eso.

Luego, en una segunda parte, el libro avanza sobre lo que sucede luego de unos años, cuando esa persona comienza a sentir la necesidad de reencontrarse con su vieja vida.

A la hora de estructurarlo pensé en un libro posible para una persona que no sea fanática de la lectura, quería que el libro sea fácil de leer para una persona a la que, obviamente le gusta la lectura, aunque no sea necesariamente un obsesivo de la literatura. Por eso es un libro corto, son 200 páginas, y es ágil, parte de mi desafío fue que la lectura fluya y no agobie, sino que te deje con ganas de más.

Y a partir de aquí, ¿qué?

Como te contaba al inicio, y esperando que este libro funcione, mi idea es presentar hacia fines del año próximo mi segunda novela, Plata de todos, un thriller sobre la corrupción política; y utilizar también 2019 para ajustar la tercera novela, que está verde aún, con el objetivo de publicarla un año después. Realmente, si pudiera publicar una por año sería más que feliz, ya que tengo proyecto para los próximos tres años seguro.