Un informe  sobre la nueva tendencia en comida callejera que explota en todo el mundo pero que aquí aún espera el marco legal que le permita llegar a las esquinas de los barrios de Buenos Aires

Hoy todas las grandes ciudades del mundo, con los food trucks como elementos esenciales, son escenario de una verdadera reinvención de la vieja y desprestigiada comida callejera: la Street Food. Estados Unidos, Inglaterra y Francia fueron los pioneros, hace ya una década, de esta renovada propuesta gastronómica que tomó las calles por asalto, de la mano de jóvenes chef, pero también de muchos consagrados, con novedosas propuestas gourmet.

Como todo movimiento con aspiración fundacional, la Street Food reconoce en el “chuckwagon”, una vieja carreta que recorría Texas a fines del siglo IXX para llevarle comida a los cowboys, su antecesor más claro, pero los cultores de la nueva ola sitúan el origen en la cosmopolita Los Ángeles, de la mano del chef coreano Roy Choy, quien ofrecía desde su food truck unos increíbles tacos, mixturando el sabor mexicano con el de su Corea natal. Además, y obviamente, si uno deseaba volver a probar un taco, la ubicación de sus “Kogi BBQ Food Truck” se anunciaba vía twitter.

Más allá de las figuras y anécdotas, la crisis económica mundial, los nuevos hábitos de consumo saludable, la recuperación y revalorización del espacio público urbano en las grandes ciudades, internet y las redes sociales – cuyo rol en este movimiento está perfectamente retratado en la película “Chef a Domicilio”-  fueron también algunos de los ingredientes que originaron y posibilitaron el auge de este fenómeno.

La propuesta: comida sana, fresca, rica y barata en la calle. Por supuesto, elaborada y servida desde los food trucks, esas originales cocinas rodantes donde el diseño más trendy y la pulcritud absoluta conviven en perfecta armonía.

Sobre aquella oferta general, y en función de los usos y costumbres locales, se articulan miles de variantes. Comida étnica, de diseño, vegana, gourmet, del campo al plato, son solo algunas de las opciones a las que pueden acceder gran parte de las 2500 millones de personas que, según datos de la ONU, compran y consumen todos los días alimentos en las calles.

Con un escenario más que promisorio la falta de legislación que habilite el funcionamiento de estos espacios es hoy uno de los principales problemas que deben afrontar los food trucks en muchas ciudades del mundo. Por eso en Madrid, Barcelona o Guadalajara se gestan asociaciones desde las que jóvenes chef, empresarios gastronómicos y emprendedores levantan la bandera de la Street food, frente a los funcionarios locales encargados de regular el uso del espacio público, los permisos para la venta de alimentos o las inspecciones de bromatología.

En nuestro país, justamente, la falta de legislación que contemple la venta de alimentos frescos en la calles ha generado cierta tergiversación no deseada en el movimiento de Street Food. La imposibilidad legal de tener acceso libre y en la calle a los food trucks los ha llevado, al menos hasta ahora, a convertirse, en la nueva estrella de muchos eventos públicos y privados, algunos masivos y de entrada libre, aunque, a la hora de acceder, nunca tan democráticos como la esquina de una calle.

Para Ernesto Lanusse, creador de Nómade y presidente de la Asociación Argentina de Food Trucks (AAFT), estar “confinados a trabajar en atmósferas controladas, donde el número y el tipo de público está de alguna manera planificado” hace que los emprendedores locales no puedan dimensionar aún la magnitud real del fenómeno.

“Desde la Asociación ya hace 6 años que estamos pidiendo una normativa que nos contemple, entiendo que las leyes muchas veces son reactivas, pero nosotros nos negamos a trabajar en la ilegalidad y lamentablemente no se ven grandes avances”, explica Lanusse.

Actualmente en la Legislatura de la Ciudad, dentro de la Comisión de Protección y Uso del Espacio Público, se están discutiendo dos proyectos de Ley para regular el funcionamiento y la habilitación de los vehículos gastronómicos, además de ampliar la lista de alimentos permitidos para su venta en el espacio público, uno lleva la firma  de los diputados Gorbea, Nosiglia y Estenssoro  de UNEN, y el segundo fue presentado por el oficialismo.

El diputado Francisco Quintana, autor del proyecto del Pro, considera que los food trucks “son un modelo de negocio en funcionamiento que, con un adecuado marco regulatorio, tienen la capacidad de ampliar la oferta gastronómica de la Ciudad generando puestos de trabajo y realzando la identidad porteña”

En esa línea su propuesta prevé que el Gobierno de la Ciudad otorgue permisos renovables, de un año de duración con un canon de  $1.115,00 mensuales para el funcionamiento de los vehículos. Además de fijar rigurosas condiciones para su habilitación.

“Además, desde el Ejecutivo, entiendo, se está evaluando la realización de pruebas piloto en la zona sur de la Ciudad, para que los Food trucks acompañen la nueva impronta, que con el traslado de la Jefatura de Gobierno o la instalación del Distrito tecno, se intenta darle a barrios como Parque Patricios o Barracas”, señala Quintana.

Sin embargo, para los miembros de AAFT, que nuclea a Coffee Avenue, Hollywood Dogs, Nómade, Morfa Food Trucks, Manduca Food Trucks, Bon Bouquet, La Piadineria, Capri y El 66, principales actores de este movimiento, “la propuesta inicialmente no es muy viable porque no toma en cuenta un factor esencial en nuestro modelo de negocio que es la rotación, y que sólo es posible en lugares con gran densidad de personas.”

“Es una lástima que una ciudad como Buenos Aires, donde el espacio público sigue siendo amigable, y es un punto de reunión donde las diferencias pueden convivir y encontrarse sin demasiada conflictividad, tenga tantas dificultades para impulsar una propuesta como esta. Uno puede entenderlo en las calles de México DF o en Río, donde  la calle es muy insegura pero en Buenos Aires esa batalla aún no está perdida.”

“Hay quienes creen que el espacio público es un santuario, donde los comerciantes no deben estar, nosotros somos respetuosos y valoramos esas posturas, pero también sabemos que en una Ciudad como esta, donde cada día unas 6 millones de personas circulan, trabajan y comen,  la sociedad demanda servicios y si los comerciantes se retiran de las calles quien gana la partida es la ilegalidad.”

Por ahora, los Food Trucks con sus deliciosas hamburguesas veggie caseras, sus sándwiches de berenjena napolitana, los baguels de salmón o  los min pao de hongos y ternera nos esperan el 17 y 18 de octubre en la Feria Leer y Comer, Concepción Arenal 4800 entre Warnes y la vía y el 24 y 25 de Octubre de 12 a 21 horas en Tribuna Plaza – Av. Libertador 4401, Palermo.