Los Usos de Portantiero, es un proyecto documental liderado por Nicolás Perrupato y Federico Manzone, egresados del Instituto Superior del Profesorado Dr. Joaquín V. González, que se propone indagar en la obra y la biografía de uno de los intelectuales fundamentales de la sociología argentina.

Actualmente en etapa de edición, el documental trabaja sobre el legado del sociólogo poniendo el foco en diferentes etapas de su trayectoria, a través de material de archivo y entrevistas con figuras como Emilo de Ípola, Pablo Gerchunoff, y Alcira Argumedo, Para conocer algunos detalles más de la obra, que todo indica podría estar finalizada hacia fines de este año, Palabras dialogó con Federico Manzone.

¿Por qué un documental sobre Portantiero?

El proyecto surge hace dos años básicamente por la unión de una serie de elementos relacionados con la trayectoria de Nicolás y mía: En primer lugar, los dos venimos de la militancia de izquierda, Nico de la izquierda popular, yo de la izquierda trotskista, y ambos con experiencias frustradas en nuestras organizaciones a partir de desencuentros entre los ideales políticos y la práctica, que sin compararnos con Portantiero, también él atravesó, ya que esos son, en definitiva, los problemas de la izquierda en Argentina.

Luego, los dos somos egresados del profesorado de historia del Joaquín V González, y en una de las últimas materias, Historia Argentina Contemporánea, se trabajan en profundidad sus textos, que a los dos nos deslumbraron por su lucidez y su simpleza para plantear cuestiones muy complejas, lo que entendemos contrasta fuertemente con la pobreza intelectual de la historiografía en general, de ciertas líneas de la sociología actual, y de la producción y las caracterizaciones de las organizaciones de la izquierda contemporánea.

Finalmente, todavía dentro del profesorado, habíamos comenzado a trabajar en la realización de algunos experimentos audiovisuales, dictados por las necesidades pedagógicas, y con el objetivo de generar recursos de otro tipo, más allá de los textos. Así que centralmente de la confluencia de esos tres factores surgió la idea de realizar este documental, que como no somos ni cineastas ni documentalistas, preferimos plantear es un ensayo audiovisual.

¿En qué etapa está actualmente la realización?

Ya hace unos dos años que estamos trabajando, primero hicimos varias entrevistas, luego juntamos todo el material de archivo en video en el que aparece, hablamos con Flacso, con la Facultad de Sociales, barrimos todo lo que hay en internet, y ahora estamos intentando contactar a la familia.

La etapa de entrevistas está prácticamente cerrada, ya entrevistamos a su biógrafo, José Casco, a Hernán Camarero, el historiador trotskista encargado de la reedición definitiva de Estudios sobre los orígenes del peronismo, que es un gran conocedor de su trayectoria intelectual y política, a Juan Carlos Torre, compañero del negro en la Revista Pasado y Presente, a Emilo de Ípola, a Pablo Gerchunoff, a Alcira Argumedo.

Solo tal vez sumemos unas más con algunos referentes de la izquierda actual que son sociólogos, para terminar de darle un giro más político al material, ya que nuestra idea no es hacer un documental de corte cronológico, ni un homenaje, sino trabajar sobre los que consideramos algunos nudos problemáticos de la trayectoria de Portantiero, algunos puntos neurálgicos sobre los que los entrevistados, además, dicen cosas bastante diferentes.

¿Cuáles son esos núcleos?

Por un lado, la etapa 62-63 cuando se va del Partido Comunista a la nueva izquierda; la del 72-73, cuando tiene un acercamiento al clasismo y a la izquierda peronista, en el mismo momento; y luego desde el 79 hasta la vuelta de la democracia en Argentina, donde gira hacia la social democracia, el alfonsinismo y demás.

Siempre nos interesó poner el foco en esos cambios que entendíamos bastante vertiginosos, aunque muchos entrevistados nos han dicho que detrás de ellos había en realidad un proceso más lento, porque Portantiero nunca creía demasiado en la posición que tenía en cada momento, que siempre desconfiaba de sus propias ideas.

Además, especialmente en relación al último cambio, nosotros intuíamos que el principal factor en esa transformación había sido la dictadura, y la derrota de todos los proyectos estratégicos de la izquierda en Argentina, pero muchos de nuestros entrevistados nos empezaron a hablar de la influencia que tuvo allí el exilio mexicano, y su relación con el ambiente intelectual y político de la izquierda internacional, donde la línea tercermundista, guevarista, gramsciana estaba en el olvido, con todo el mundo en una clave  eurocomunista o socialdemócrata, donde lo que pensaban Aricó y Portantiero, ya no lo pensaba nadie de toda la gente con la que ellos discutían.

¿Dos posibilidades que no son necesariamente excluyentes?

Claro, por eso estamos viendo cómo plantear esa línea en el documental, seguro la dictadura le debe haber pegado fuerte, pero también seguro lo hizo la crisis del marxismo de finales de los 70 y principios de los 80.

Por otra parte, ya sobre este foco, también nos interesa poder deslindar con qué marxismo rompió, porque para nosotros fue con una recepción del marxismo, la que conoció un tipo que se formó en Argentina entre los 50 y los 60, que era un marxismo economicista, con un fuerte reduccionismo clasista.

Todos sabemos que él por su heterodoxia siempre buscó herramientas para desarmar ese aparato rígido incorporando dimensiones más complejas de la realidad en Gramsci, en Poulantzas, pero entendemos que hubo ciertos núcleos que nunca llegó a criticar ni a abandonar completamente, y esa persistencia, tal vez, explica lo que lo lleva a decir, ya en los 80: ¿Quién puede seguir siendo marxista hoy?

Además de material de archivo y entrevistas los focos que eligieron requirieron mucha lectura 

Obviamente, y también dialogamos con un grupo de compañeros que son sociólogos, militantes, que han leído a fondo a Portantiero, que fue algo que nos enriqueció muchísimo, pero sí, leímos prácticamente todo lo que escribió, solo nos falta profundizar un poco en sus trabajos de fines de los 80 y los 90, que a los fines de este proyecto es la etapa que menos nos interesa, ya que aunque es la que más se recuerda también es la menos rica.

De hecho, la exaltación de esa etapa es otro de los motivos que nos ha llevado a trabajar en este proyecto, por el recuerdo medio contradictorio que hay sobre su figura: la izquierda lo recuerda nada más que para liquidarlo críticamente por su claudicación ideológica, y el progresismo levanta al Portantiero menos creativo.

Ambos dejan en el olvido al que vivió las experiencias más ricas y produjo los mejores trabajos. Nuestra idea, entonces, es rescatarlo desde lo que nosotros entendemos es lo mejor que generó. Por eso decimos: esto es un uso de Portantiero en función de nuestra necesidades, no es el único que hay, no es el único verdadero, es el que nosotros necesitamos, como Portantiero decía de Gramsci, y es desde allí que lo estamos haciendo.