Héroes y Villanos, la batalla final por la historia argentina, es el provocador título que Luciana Sabina, la popular @Kalipolis de las redes sociales, eligió para su primer libro, recientemente publicado por editorial Sudamericana.

En la obra, la historiadora mendocina, columnista del diario Los Andes, y una de las más destacadas “influencers” nacionales de twitter, nos propone un  recorrido a través del siglo XIX,  desafiando la representación revisionista de los actores más emblemáticos de nuestra historia.

¿Qué motivó a Sobremonte a huir con el tesoro de la Colonia tras la llegada de los ingleses? ¿Liniers fue de verdad el héroe de la resistencia, o se ganó el trágico final infligido por los revolucionarios? ¿Realmente Moreno fue asesinado en altamar, o murió como consecuencia de un error en la dosis de un medicamento indicado para curarlo? ¿Cuál fue el verdadero motivo del fusilamiento de Dorrego? ¿Merecían San Martín y Belgrano el lugar que les concedió Mitre en nuestra historia?; son solo algunos de los interrogantes que aborda esta obra, transitando desde las invasiones inglesas hasta el inicio de la república conservadora, para descifrar el pulso íntimo del siglo de la independencia nacional.

Palabras entrevistó a Luciana Sabina sobre su libro y la vida de las figuras emblemáticas que aborda, en una charla donde explicó también por qué afirma que “el revisionismo es una corriente definitivamente superada”.

¿Por qué frente al tradicional relato histórico dicotómico, elegiste la noción de Héroes y Villanos para titular la obra?

Hablo de héroes y villanos porque justamente mi intención es salir de ese relato desde una abordaje científico de la historia, sin utilizar políticamente a la ciencia para destacar determinados períodos o figuras y construyendo sobre recortes, que es algo que, en general, ha hecho el revisionismo, una corriente definitivamente superada.

¿En qué basas esa afirmación?

En principio en el hecho de que en la universidad no se trabaja más sobre esa línea. Académicamente se superó esa etapa. Mucho de los que circula en los medios es fuertemente desestimado. No me refiero a historiadores como Gálvez, o José María Rosas, que son exponentes clásicos, muy respetados que combatían una visión también parcial con fuentes y documentación, sino a las versiones más recientes que circulan por los medios de comunicación, y que hacen que uno como historiador no pueda sino sentirse alarmado.

En ese sentido, mi idea con Héroes y Villanos es intentar transmitir lo que aprendemos en los ámbitos académicos, llevar una visión más científica de la historia, y frente a quienes te dicen: “éste es un héroe, éste es un villano”, exponer con fuentes como, en realidad, todos tenemos un poco de ambos.

Recién mencionas la idea de las fuentes primarias y, justamente en tu libro estas tienen mucha importancia y mucho espacio, algo poco común en una obra de divulgación

La presencia de las fuentes, la posibilidad de que todos podamos acceder a ellas, es una de las cosas que más valoro del libro, porque permiten que la gente indague por sí misma frente a un hecho o una figura que les interesa. Además,  leer de primera mano aquello que pensaban ciertas figuras históricas, sin reinterpretarlo y con sus palabras, es algo que genera mucho impacto.

Por ejemplo, en el primer capítulo transcribo parte de las observaciones que realizó  Mariquita Sánchez en sus memorias, crónicas llenas de costumbres y descripciones, que muestran como esa mujer, que uno puede considerar frívola o despreocupada, criticaba fuertemente el uso de la violencia por parte de los profesores como método de enseñanza, algo que en esa época podía parecer habitual, y que ella repudiaba firmemente.

¿Qué otros personajes históricos te sorprendieron en tu investigación?

Todos te sorprenden, pero me interesó mucho poder dar cuenta de historias como la del General Lavalle, una figura sobre la que lo único que sabemos, generalmente, es que mandó a ejecutar a Dorrego. Sin embargo, indagando, uno encuentra que su vida fue terrible, que él no soportaba lo que había hecho, que ese fusilamiento le generó un dolor inmenso, lo describía como un cáncer que lo estaba carcomiendo, de hecho quería ayudar a su familia, a sus hijas, y no había carta o charla en que no lo comentara.

¿Y cómo fue intentar salir de la dicotomía con el General San Martín?

Yo crecí en una provincia en que todo está relacionado con San Martín, los departamentos tienen el nombre de sus granaderos, la calles de sus batallas, el hospital de su médico;  y tal vez frente a eso, no me interesaba particularmente su figura, por eso a la hora de trabajar para el libro, indagando más allá de lo que como historiadora debo saber, me emocionó mucho encontrar a la persona, al ser humano, a ese hombre que se estaba muriendo en Francia, y que pensaba que el motivo de su infelicidad era no estar en Mendoza; que aún frente a la muerte simplemente pensaba que no podía ser feliz por no estar en su tierra natal.

Me impactó obviamente encontrar a un padre que decía que tenía un “diablotín” de hija, que estaba preocupado porque no podía manejarla, ya que cuando él la conoce, Merceditas era una niña, y se sentían dos extraños; y también fue interesante descubrir a un hombre que envía a su hija y a su esposa a Buenos Aires para solicitarle ayuda a Belgrano, sin custodia, y que frente a los peligros del viaje, decide mandarlas con un cajón vacío como medida frente a la posibilidad de que algo les sucediese en el camino;  un suceso que el general Lamadrid y el General Paz, dos de las personas que se conectan con ellas en las escalas, reflejan en sus memorias preguntándose, especialmente Paz que lo admiraba muchísimo, por qué San Martín había hecho eso

Finalmente, y de manera inevitable, ¿cuál fue y es el rol de twitter en relación al libro?   

Twitter me abrió las puertas para muchísimas cosas, hoy trabajo en las redes sociales de distintas empresas, escribo en el diario Los Andes, hago radio, y todos esos contactos se iniciaron en twitter. En relación al libro, hace unos años yo puse allí que me gustaría escribir un libro de historia, y por eso me contactó un editor que me seguía, presentó el proyecto a varia editoriales, y hace un tiempo, luego de unos dos años, fue quien me contactó para avisarme que a Sudamericana le interesaba publicarlo.

Ahora, ya en relación a la difusión, el rol de twitter es muy importante, porque entre otras cosas,  te da la oportunidad de que la gente te cuente que le gustó y  que no le gustó. Yo creo que es algo fascinante estar leyendo y poder escribirle al autor, es un tipo de comunicación que a mí me hubiese gustado tener muchas veces como lectora, y que creo que cambia totalmente la matriz de lectura y escritura de un libro.