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Con el comienzo del mes de febrero llegó a las librerías “Soda Stereo. La Biografía Total”, (Sudamericana), una obra del periodista especializado en rock  Marcelo Fernández Bitar, que  reconstruye, con el testimonio de quienes formaron parte del círculo más íntimo, los momentos más emblemáticos, los episodios más desconocidos y las decisiones más audaces del trío conformado por Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti. 

Para conocer algunos detalles de esa obra, Palabras dialogó con su autor, uno de los profesionales más cercanos a “la verdadera historia de la banda que cambió la manera de escuchar y ver el rock en castellano no solo en Argentina sino en toda Latinoamérica”.

¿Cómo surge La Biografía Total?

Cuando Soda saca Doble Vida, una editorial me propone hacer una biografía del grupo. La base de este libro, justamente, es aquella vieja obra para la que había entrevistado a muchísima gente, que me brindó anécdotas, datos y testimonios riquísimos, que hoy sería imposible obtener porque muchos ya no están, como Federico Moura, Horacio Martínez, Alfredo Lois, Roberto Cirigliano, el jefe de prensa de Soda en la primera etapa, o Cerati mismo.

A partir de esos materiales, el desafío fue actualizar toda la información, sumando material sobre el último concierto, agregar el material de 2007, y anticipar un poco lo que se viene ahora con el Cirque du Soleil.

Y en este camino, ¿qué redescubriste en relación a Soda Stereo?

Yo creo que una de las claves de este libro, es que me dio la posibilidad de poner todas las cosas en perspectiva. En aquel tiempo, mientras iba haciendo las entrevistas, las críticas de los discos, o las crónicas de los recitales, eran cosas muy actuales, estaba todo muy metido en ese momento. Hoy ya pasaron veinte años del último concierto, diez años de la reunión de 2007, y más de treinta del debut, entonces pude tener una mirada más general, y con un poco más de perspectiva.

Y lo que me queda claro a la distancia es la capacidad de transformación, evolución y mutación que tuvo Soda. Nunca repitieron fórmulas, siempre buscaron desafíos musicales, y hasta el último disco de estudio estuvieron experimentando.

¿Por qué planteas que Soda cambió la manera de escuchar y ver el rock en castellano en la obra?

En relación a nuestro país Soda es parte de la camada de grupos, junto a Virus y Zas, entre otros, que genera un recambio en la escena del rock nacional, son los que aparecen a mediados de los 80, y con el tiempo comienzan a tener un nivel de convocatoria tan masiva que supera a históricos como Charly o Spinetta.

Por otra parte, a nivel continental Soda cambió la manera de hacer rock porque en América Latina no había una costumbre, apoyada por las radios y la industria, de hacer rock en español. De hecho, en la mayoría de los países los discos de Soda se editaban con leyendas como “música en tu idioma”,  frases medio ridículas que hablan de lo novedoso que era ese fenómeno, que finalmente sirvió de inspiración y referencia para infinidad de bandas que empezaron a animarse a componer en castellano (si no lo hacía aún) o a continuar haciéndolo con otra mirada.

Igualmente, este apoyo de las radios y la prensa en general no fue inmediato

Durante la primerísima época, hasta el primer disco, y entre el primero y el segundo disco, la prensa mantenía con Soda un poco el prejuicio del viejo rockero argentino. “Esto no es rock, esto es música de discotecas”, era lo que generalmente se decía. Mientras tanto, el público iba acompañando a la banda, primero en un bar, luego en un club, etc. Cuando ya iba a llenar su segundo Astros,  algo que para los seguidores era parte del crecimiento normal y esperable de Soda, la prensa descubrió con sorpresa el nivel de convocatoria que tenía la banda.

Te pido que nos cuentes algún dato o anécdota del libro que sentís puede sorprender a quienes conocieron a Soda y, tal vez, interesarle a aquellos que no tienen tanta afinidad

El libro tiene muchísimos datos y anécdotas que seguramente los fans van a apreciar, y que le van a permitir a quienes no conocen a la banda hacerse un panorama bastante completo. Entre ellas, hay un dato que encontré hace muy poco, a partir de una entrevista que le realicé a Alberto Ohanian, uno de los primeros managers de Soda, que me sorprendió bastante. En la charla Alberto me contó que antes de la primera gira por América Latina de la banda, él había organizado un recorrido por todos esos países para cerrar, justamente, la posibilidad de esa futura gira. Cuando ese recorrido se cristaliza, obviamente, todo el mundo planteó: “que bueno el trabajo pionero de estos tipos que se llevaron las valijas cargadas de cintas, gacetillas, discos para convencer a todos”. Pero lo que me cuenta Alberto es que, en realidad, venían fracasando en todos los países, les quedaba una última chance en México, fueron a una discográfica, había un tipo entusiasta, pero no cerraron nada; fueron a una productora que estaba llevando algunos grupos argentinos como Pimpinela, tuvieron una entrevista, pero no había perspectivas de cerrar ningún contrato.  Así, en medio de una de las últimas reuniones, cuando estaban hablando con el gerente de la productora, entra a la oficina una mujer que Alberto describió como impactante, alta, hermosa, con un perrito caniche en brazos, que se acerca al escritorio, y al ver los discos que estaban ahí arriba, le dice al tipo: “hay que bueno, Soda Stereo, el grupo preferido de mis amigas, ¿lo vas a traer?” El gerente rápidamente dice: “sí, sí, sí”. Era la amante del dueño.

En este sentido, exagerando un poco, podemos decir que el despegue continental de Soda, y el primer show en México, surge de esa pequeña e increíble anécdota.

¿Qué pasa con Soda cuando en 1997, en la cumbre de su carrera decide parar la máquina? 

Yo siempre pensé que luego de llenar la Avenida  9 de julio, y llevar 250 mil personas, allí por 1991, se inicia un momento difícil para Soda. Obviamente, tenían que preguntarse ¿qué hacemos después de esto? Algo que debe ser difícil para cualquier artista, porque deben decidir si superarse es proponerse llevar más gente el año que viene, o cambiar hacia otro rumbo. En esa instancia, yo creo que se sumó el cansancio de cinco años de giras, reportajes, recitales, y decidieron parar la máquina.

Cuando entrevisté a gente cercana al grupo busqué algún dato clave que me indicara que Gustavo estaba preocupado después de ese show, pero no lo encontré. Todos me marcaban que los tres estaban realmente felices y disfrutando mucho lo que les pasaba en ese momento.

Sin embargo, en perspectiva, creo que Gustavo muchas veces mencionó  que se había planteado qué hago después de esto. Su respuesta fue, por un lado, parar con las giras tan largas y agotadoras, a lo que se sumó el año sabático que se tomó por el nacimiento de su primer hijo, y el inicio de cierto coqueteo con una carrera solista.

Creo que ahí empiezan un poco a cruzarse los planes de cada uno. Dejan un poco de ser los tres amigos que están todo el tiempo viajando juntos, haciendo shows, reportajes, etc y pasan a ser tres personas con sus vidas, que no se ven cuando están inactivos.

Igualmente, creo que lo que nunca se agotó, y que justamente los mantuvo activos durante gran parte de los 90, fue la magia de la sala de ensayo, el juntarse a tocar y componer temas nuevos, por lo que cuando pensaban que todo estaba agotado, volvían a juntarse a lanzar un disco, o a hacer una gira.

¿Dónde encontrás hoy el legado de Soda?

Creo que el legado de Soda musicalmente, y el de Gustavo en relación a las letras, ya es parte del idioma del rock argentino. Cualquier músico o que hoy piensa en armar una banda, componer, o sacar un disco, así como tiene las referencias históricas de un Nebbia, un Vox Dei, o un Spinetta, en ese mismo paquete tiene a Soda Stereo, y  siempre puede surgir un sonido con referencias, una metáfora, etc.

Eso puede ser muy perceptible en bandas que hacen una música similar a Soda, pero creo que pueden aparecer referencias también en bandas que están haciendo otro tipo de rock o de pop. Aunque el lugar común es hablar de Soda como la banda de sonido de una generación, realmente han trascendido eso, y forman parte del idioma de nuestra cultura popular.

¿Sentís que con esta obra cerras de alguna manera tu relación periodística con la banda?

Yo creo que con este libro se cierra una manera de reunir toda la información que durante 30 años fui recolectando en relación a Soda. Afortunadamente, desde el primer disco hasta hoy, siempre estuve en diferentes medios especializados, y mantuve un contacto habitual con ellos a fines de hacer las notas. Entonces, cuando me puse a ver qué tenía sobre Soda más allá de aquel viejo primer libro, descubrí que había documentado cada paso de la banda de primera mano, por lo que está genial consolidar todo eso en este libro.

¿Cuál es tu mirada sobre el homenaje a Soda por parte del Cirque du Soleil, que podremos ver próximamente?

En principio, lo que parece demostrar este espectáculo que se estrena formalmente en marzo es la vigencia de Soda Stereo. La demanda de entradas, gente haciendo cola para comprarlas, el hecho de que se hayan agotado con tanta anticipación, vuelve a recrear esa magia, y da cuenta de la fascinación que tiene la gente con Soda Stereo.  Además, es muy increíble, si uno se detiene en la casualidad de los números, que la despedida de Soda fue en 1997, la reunión en 2007, y el espectáculo con su música es en 2017: Definitivamente podemos decir que, al menos cada diez años, el monstruo vuelve a reaparecer.