Con dos fechas a cargo de los originales músicos uruguayos Martín Buscaglia & Martín Ibarburu tocando a dúo, este fin de semana CaféVinilo cierra VINILO 10 AÑOS, el festival que durante todo junio celebró su primera década de vida y música, junto a figuras como Roxana Amed,  Adrián Iaiesy su Colegiales Trío, los dúosLerner & Moguilevsky, Guevara & Ríos, Paula Suarez & Mora Martínez y Andrés Beeuwsaert & Nadia Larcher, entre otros.

Para conocer algunos detalles de estas fechas, pero también del material que integrará su próximo disco aún en proceso Palabras dialogó con Martín Buscaglia.

¿Qué implica para ustedes cerrar el Festival por los 10 años de Vinilo?  

Un concierto no se hace solo con un repertorio, ni con la eventual ductilidad que un músico pueda tener, se hace con esos elementos, pero también con la concurrencia, y el ámbito donde se desarrolla, y Vinilo es un lugar que nos ha garantizado en estos 10 años tanto a mí como a los distintos colegas con los que he tocado muchas gratas noches para atesorar en nuestra memoria. 

Personalmente he tocado muchas veces y en diversos formatos: recuerdo un ciclo que hicimos con la cubana Yusa, también he tocado solo con mis pedales, o como parte de un grupo “mercosuliano”, con integrantes brasileros y argentinos, y todas esas experiencias han sido realmente de mucho disfrute.

También por eso, ahora que voy con Martín Ibarburu, un gran colega de larga data, voy a aprovechar este ámbito, un lugar que te da ánimo para ejercer la libertad que nos brinda la música, para tocar muchos temas nuevos de un disco que empecé a grabar hace un mes nada más, y calculo va a estar para fin de año.  Así que la mitad de este show serán canciones inéditas, y la otra mitad «superéditas».

¿Y que implica presentarlas a dúo con alguien como Martín Ibarburu, un colega de larga data, como decías antes?

Implicará seguramente cosas muy novedosas para nosotros dos, y para quienes nos van a ir a escuchar, porque cuando uno toca en diversos formatos, algo que yo he hecho mucho a lo largo del tiempo, en cada momento, en cada eventualidad entiendo que no debe usar todo lo que puede hacer, sino realmente aquello que debe hacer en ese momento, aquello que es mejor para ese cometido, dejando de lado determinadas herramientas para potenciar otras.

Es algo intuitivo, pero realmente creo que es un error poner todo lo que uno tiene todo el tiempo, hay que ir guionando la noche, el concierto, el disco, la canción, manejando esos matices, para incorporar herramientas nuevas, y desprenderse de algunas otras.

En ese sentido, tocar a dúo con Martín Ibarburu -un plan que parte de una premisa muy simple como una guitarra criolla, una percusión, y como tocamos en Vinilo, un piano- es una propuesta que deja un espacio muy grande para rellenar con nuestro espíritu, imaginación, y mente, y también las de quienes nos escuchan.

Hace tanto que tocamos, y hemos probado las canciones juntos de tantas maneras, que es como que venimos ensayados. Entonces, más allá de que preparemos cada show, siempre hay algo que nos excede y hace que tal vez solo con mirarnos tomemos un rumbo nuevo, y que ese rumbo nuevo sea transitable, y nunca nos perdamos en el camino.

¿En relación al nuevo material qué nos podés adelantar del disco y su método compositivo donde terminas las canciones en vivo?

Todavía me cuesta hablar conceptualmente del disco porque estoy recién haciéndolo, y así como siempre digo que uno en el fondo uno no puede elegir ser músico, uno puede intentarlo, aprender a tocar un instrumento, etc, pero entiendo para ser músico además de que a vos te guste la música, la música tiene que gustar de vos. En este caso, en relación a las herramientas compositivas, me pasa algo similar , así que antes que salir a buscar la inspiración, hoy me siento más como un terreno fértil esperando que la inspiración venga y quiera aterrizar.  

Por otra parte, en relación al método compositivo, muchas de las canciones que voy a tocar con Martín no están definitivamente terminadas, más allá de que siempre, aun cuando ya estén grabadas uno puede cambiar algo, pero en este caso, como ni siquiera están grabadas, realmente todas son pasibles de ser modificadas.

En esa línea, realmente es muy diferente terminar una canción en soledad, en el estudio, que tener que hacerlo mientras la tocás en vivo, decidiendo en tiempo real, cuál de todas las posibilidades que imaginaste es realmente la que va. En mi experiencia la música no se equivoca nunca, y si tenías dudas en una canción, cuando la tocás en vivo, la duda se va a disipar seguramente.

¿Cuánto pesan a la hora de componer y grabar las expectativas del público luego de tantos años de no sacar un material de estudio?

Hace tiempo que no hacía un disco, no sentía la necesidad, y estaba copado con otras aristas de la música: tocar, componer, juntarme con otros, etc. por eso si lo hago quiero que sea lo más maravilloso posible. Quiero hacer un disco que me emocione y que cuando lo escuche me saque una sonrisa. Luego, como nadie es tan raro, pienso que si eso me pasa a mí, le pasará a otras personas también. Pero reitero, las expectativas son conmigo mismo.

¿Finalmente, que pensás del fervor particular que tienen los argentinos hacia los músicos de Uruguay?

En Argentina hay un fervor, una efervescencia, que cuando está puesta en algo benéfico es divina, en el sentido literal del término. Hay una energía que te recarga, te inspira, te da ganas de seguir haciendo cosas, un cariño que se agradece mucho, y de verdad, porque por lo menos en mí caso recibir ese cariño no era parte de mis planes al empezar a hacer música. Yo quería viajar, hacer canciones con mis amigos…no pensaba que mis canciones podían al ser escuchadas quedar incorporadas así a la vida de los otros. 

Luego creo que también hay un ida y vuelta, porque también es cierto que yo crecí y me hice músico escudriñando y diseccionando canciones y discos enteros de la Santa Trinidad: Charly, Spinetta, Fito. Creo que nos completamos, que nos necesitamos, porque los argentinos celebran y nos acompañan cada vez que venimos, pero también a mí y a mi música nos hace muy bien sonar en Argentina.