Después de un 2017 intenso y celebratorio, donde el 15° aniversario de su fundación marcó el ritmo de las actividades, con clases, talleres y lo mejor del teatro independiente, Timbre4, el espacio de referencia del off que comanda Claudio Tolcachir, se prepara para iniciar el nuevo año con la sexta edición consecutiva del Festival Temporada Alta (TABA), la gran fiesta internacional de las artes escénicas, que desde el 1 de febrero propondrá 35 funciones, de 13 espectáculos provenientes de España, México, Perú, Uruguay, Chile, Francia, Brasil y Argentina.

Para conocer un balance de lo realizado y las perspectivas y proyectos para esta nueva etapa, Palabras dialogó con Maxime Seugé, productor de Timbre4 desde su fundación, y responsable de esta nueva edición de TABA.

¿Cuál es tu balance de lo realizado en Timbre durante 2017?

Para nosotros 2017 estuvo atravesado por los 15 años de Timbre, así que desde su inicio tuvimos un gran motivo para celebrar que todavía estamos juntos y haciendo lo que nos propusimos: vivir del teatro, dedicarnos solamente a esto, a producir, a dar clases, etc. logrando armar un espacio sostenible a lo largo del tiempo, y donde cada vez somos más, porque Timbre es una gran familia que siempre está ampliándose.

En ese marco, durante el año hubo muchísimas cosas, comenzamos con el Festival Temporada Alta en febrero, que para nosotros es muy importante porque nos brinda la posibilidad de traer aquí, a nuestra casa, las propuestas, los sabores y los paisajes que conocimos en los viajes que pudimos hacer por el mundo, a través de las propuestas de diversas carteleras independientes que nos encantan y con las que nos identificamos.

También seguimos con clases, talleres anuales, talleres de verano, con diferentes profesores invitados que vinieron a trabajar con alumnos nuestros, con resultados que nos llenan de orgullo.

Luego, obviamente, está Timbre como productor de obras, donde afortunadamente hemos podido seguir con nuestra política de producción,  siempre tratando de darle a las obras más espacio, continuidad y tiempo, algo que es bastante difícil para el teatro independiente, donde muchas veces haces una función una semana, y luego no tenés más espacio para seguir. Nosotros tratamos de brindarles eso, y por eso en 2017 renovamos la cartelera a la mitad, proponiendo estrenos pero también continuando con obras que todavía tenían fuerza, y recorrido por hacer, y el público nos acompañó.

Así durante el año convivieron obras como Tercer Cuerpo, que ya lleva 10 años en cartel, Parte de este mundo, una obra que nos encanta, se hizo en muchos lugares, y a la que en Timbre pudimos darle continuidad todo el año, o El bululú, con Oski Guzmán; con estrenos como Próximo, una nueva obra de Claudio, interpretada por Lautaro Perotti y Santi Marín, que se hizo en coproducción con el Teatro San Martín, se estrenó en el Sarmiento, y luego continuó en nuestro espacio; o Tebas Land, del dramaturgo uruguayo Sergio Blanco, dirigida por Corina Fiorillo, configurando una cartelera variada, con estrenos, directores y obras nuevas, y también continuidad de trabajos y elencos.

¿Y qué nos podés contar en torno al balance de géneros, luego de un año durante el que, al menos en la cartelera comercial, el público se inclinó por la comedia?

Yo creo que más allá de los géneros, todas nuestras obras invitan a reflexionar y a empatizar con situaciones y personajes, Timbre es un espacio de encuentro en el cual las temáticas sociales y actuales siempre están presentes, lo que no implica rechazar la comedia, ni optar por una determinada bajada de línea, porque cada obra es distinta en su formato y en su dinámica, aunque como todas trabajan sobre personajes de este tiempo, la reflexión sobre la realidad es inevitable, pero cada uno se lleva siempre lo que quiere del teatro.

Finalmente, cómo viene 2018 para Timbre?

Ahora estamos totalmente concentrados en la sexta edición de Taba, el festival que hacemos cada año en el verano, con obras de diferentes países, y una base fuerte de obras catalanas, que constituyen el origen de la propuesta.

Nuestro Taba es hijo del Festival Temporada Alta de Girona, un evento muy grande, que dura dos meses, y se realiza en diferentes lugares de Cataluña, que es un espacio donde suelen presentarse muchas obras argentinas en su primer salida a Europa.

Este año Taba tendrá tres obras catalanas, dos de Chile, una de Uruguay, dos de México, también hemos sumado a Perú y una obra de Francia. Son todas obras y compañías con las que nos sentimos afines, a nivel de las condiciones de trabajo, son todos colectivos que trabajan de manera independiente, en lugares y condiciones de producción similares a las nuestras.

Además, a nivel artístico el corte es muy contemporáneo, con propuestas que atraviesan diferentes disciplinas, desde teatro de objetos, danza, performers, etc; y como todos los años haremos el torneo de dramaturgia, que es una puesta en escena de lecturas de textos, dos catalanes y dos argentinos. Los catalanes fueron ganadores del torneo de dramaturgia del festival en Cataluña, elegidos por el público, y aquí los seleccionamos junto a la diplomatura de dramaturgia de la UBA. Se enfrentan, y el público vota, se realzan semifinales, finales y luego hay un ganador, es una forma lúdica de introducir también nuevas voces en la escena y la gente se engancha mucho.