morbo
Hasta el 11 de noviembre en la Sala de Exposiciones de la Legislatura porteña, Perú 160 subsuelo,  se presenta Morbo, ensayos sobre el deseo,  muestra del artista Sebastián Gallo, que indaga sobre el deseo y las nuevas formas de contacto en la era de las identidades sexuales flexibles y mutables.

“Imágenes eróticas, pornográficas, excitantes; actores porno desconocidos, actos privados, sensuales y sexuales, subidos a la red para que otros los vean. Hace rato que el porno forma parte de nuestras vidas, pero ahora ya no sólo somos consumidores sino también productores”, afirma Victoria Cobos, curadora de Morbo, en el texto de presentación de la muestra.

Y es que Morbo reúne registros de esos y otros formatos, bajo una consigna: sacar el porno de abajo de la cama para ponerlo arriba de la mesa”.

“Entiendo el porno como un lugar de ejercicio de la libertad, y sobre esto indago en la muestra, no se trata de provocar, sino, ante todo de analizar cómo funciona la mirada del otro, en tanto constitutiva del yo, en esas instancias”, explica Gallo, artista y licenciado en Diseño y Comunicación Visual.

“La muestra, agrega, es parte de un trabajo que vengo realizando hace unos 5 años sobre estas nuevas formas de contacto con el otro, que a partir de imágenes sexuales de nosotros mismos, funcionan como una declaración: deseame”

Junto a esos interrogantes, como parte de la producción de las obras que se pueden ver en la Legislatura el artista realizó una convocatoria por las redes con la finalidad de trabajar sus ilustraciones sobre imágenes propias, ya que en principio trabajaba sobre revistas pornogay de los 80.

“Fue sumamente interesante ver cómo en las sesiones de fotos las personas naturalmente tendían a adoptar frente a la cámara las poses típicas de las estatuas griegas y romanas,  cánones que aparecen una y otra vez, como un concepto de belleza internalizado, que también es un objeto sobre el que trabajo y me interrogo, entendiendo al cuerpo como un medio de construcción simbólica y a la comunicación de esta imagen idealizada -que se manifiesta a partir de cruces e imaginarios combinados y moldeados- como el resultante de múltiples (des)encuentros”.

Pero también a partir de esas imágenes homoeróticas, con el cuerpo masculino como foco, Gallo desmonta los límites de lo aceptable en la porosa frontera entre lo público y lo privado que se instaura en espacios, en principio, tan disimiles como las redes sociales y la sala de exposiciones de la Legislatura.

“Muestro cosas q se ven todo el tiempo, tomo pequeños fragmentos de sesiones de fotos, videos, video chat on-line, etc, y las trabajo en un solo plano, por eso en todas mis obras  hay una superposición de imágenes, tanto en las ilustraciones como con los videos”, explica.

Y tal vez, justamente, esa conjunción entre superposición, exhibición obsesiva y dislocación de ámbitos lo que finalmente genera el efecto provocador y atrayente que posee la muestra.

“Las reacciones que mi trabajo provoca en el público completan las obras, son parte de ellas”, afirma el artista, quien concluye: “El anonimato de internet permite cierto despliegue, y creo que esto es bastante bueno porque más allá del aspecto provocador Morbo tiene mucho  que ver con reconectarnos con nosotros mismos, con no estar tan trabados, tan incómodos con el cuerpo, con el nuestro, el ajeno y el colectivo”.

Sobre el artista

Sebastián A. Gallo estudió Diseño Gráfico en la Universidad de Buenos Aires. Cursó la Maestría en Comunicación e Imagen Institucional dictada en la Fundación Walter Benjamin de la UCAECE. Desde 1998 es docente e investigador universitario. Es director de la Lic. en Diseño y Comunicación Visual de la UCES.

Por su producción artística y en diseño recibió premios y menciones a nivel local y nacional, entre los que se destacan el 1º y 2º premio dos años consecutivos en la Legislatura de la Ciudad de La Plata. Sus trabajos fueron seleccionados en el Premio Nacional Estímulo “Ingeniero Basilio Uribe” 2011 y 2013 organizado por la Academia Nacional de Bellas Artes (ANBA). Dichos trabajos hoy integran la Colección del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA). Participó en numerosas exposiciones desde 1991 hasta la actualidad, entre las que se destacan Con otro un cuerpo (2014) y Ruda (2015 y 2016, ambas con curaduría de Andrés Waissman).