El escritor Abelardo Castillo, autor de “El que tiene sed” y “Crónica de un iniciado”, murió a los 82 años en la ciudad de Buenos Aires.

Narrador y dramaturgo argentino cuya obra narrativa se caracteriza por su prosa cortante y reveladora de la sordidez de la realidad, fundó “El Grillo de Papel”, que luego se llamó El Escarabajo de Oro, una de las revistas literarias de más larga vida (1959-1974) en la época.

Realizó numerosas colaboraciones periodísticas y también se abocó a la dirección de talleres de creación literaria.

En 1961 obtuvo el premio Casa de las Américas por los cuentos de Las otras puertas, género que continuó con Cuentos crueles (1966), Los mundos reales (1972), Las panteras y el templo (1976), El cruce del Aqueronte (1982), Las maquinarias de la noche (1992) y Cuentos completos (1998).

La narrativa de Abelardo Castillo evolucionó de un realismo de signo existencial y comprometido social y políticamente en la línea de Sartre a una mayor estilización que lo acerca al expresionismo; sus argumentos colocan a menudo a los personajes en situaciones límite envueltas en un denso fatalismo.

El escritor además esparció su talento por la dramaturgia, un género que le deparó múltiples reconocimientos: en 1964 la obra de teatro “Israfel”, donde homenajea a Poe, recibió el Primer Premio Internacional de Autores Dramáticos Latinoamericanos Contemporáneos del Institute International du Theatre, UNESCO, París.

En su última obra “Diarios (1954-1991), publicada en 2014, desmenuzaba su vocación por las letras que irrumpió tempranamente en su vida, así como su empecinamiento por persistir en ese intento, y el retrato de una época inolvidable de la literatura argentina.

Galardonado con numerosos premios y reconocido por su destacada tarea como formador de escritores, su obra fue traducida a 14 idiomas, entre ellos el inglés, francés, italiano, alemán, ruso y polaco.