El viernes 7 de febrero vuelve a El tinglado La reina de la belleza, una de las más elogiadas y premiadas obras de 2019, del británico Martin McDonagh, con la dirección de Oscar Barney Finn.

Ganadora de dos premio ACE: como Mejor obra de Teatro Alternativo y Mejor Actriz de Teatro Alternativo para Marta Lubos, La reina de la belleza es un clásico del   británico Martin McDonagh (Autor de la consagrada obra The Pillowman, ganador de un Oscar y director de la ganadora del Globo de Oro, Tres anuncios para un crimen, también multinominada al Oscar), que a través de un texto intenso y violento cuenta la relación de una madre y su hija en Leenane, un pueblo irlandés en la comarca de Connemara, al que no ha llegado aún la globalización.

Pero además, luego de 20 años, ya que la primera versión la estrenó en 1999, la obra implica la vuelta de Barney Finn sobre un texto muy ligado a su historia, y a la búsqueda de su identidad, con una mirada renovada que descubre aristas no visibles en aquellas primeras incursiones.

Para conocer algunos detalles más de esta propuesta que desde el 7 de febrero se presentará todos los viernes a las 20 hs en El Tinglado, Palabras dialogó con  Oscar Barney Finn.

¿Cómo caracterizás esta obra 20 años después de aquella primera puesta?

La Reina de la Belleza es una obra escrita por Martin Mc Donagh, que se estrenó en 1996, que cuenta una historia que habla de la relación de una madre y una hija, y se desarrolla en una ciudad de Irlanda. 

Bajo esas coordenadas la obra habla de las relaciones humanas, de la realidad irlandesa en el mundo de hoy, y también de un cambio en el lenguaje, de una generación de escritores nuevos, que se basa en aquellas viejas obras irlandesas que hemos conocido desde siempre, pero niega todo ese pasado tan idílico y romántico, tratando de dar otra mirada, mucho más revulsiva, contestataria, intensa. 

Entonces, todos esos valores que tenía la sociedad tradicional irlandesa, y que en alguna medida sigue teniendo, encuentra en estos autores una mirada mucho más virulenta, intensa, donde hay ciertos ítems como la relación con los padres, la religión, la situación económica, que están vistos de manera más descarnada.

Cuando Mc Donagh escribió la obra tenía 25 años, hoy tiene 40 y pico, y ha pasado al cine, ha hecho películas, ha ganado el Oscar, entonces también es un antecedente muy interesante de un irlandés, que vivió en Inglaterra, veraneaba en el sur de Irlanda y que tomó el lenguaje que escuchaba hablar a sus tíos y abuelos para hacer otra búsqueda, que me brinda a mí un material estupendo para trabajar.

¿Cómo fue volver al texto 20 años después?

Yo hice La reina en 1999, con Leonor Manso, y Aída Luz, que ganó muchísimos premios, fue una experiencia estupenda, pero esa obra vista por mí 20 años después, tiene otras connotaciones: el mundo ha cambiado, el nuevo milenio se ha presentado de una manera muy distinta.

Por otra parte, aquella primera vez nos presentábamos en el Teatro Ateneo de la calle Paraguay, y ahora estoy en El Tinglado de la calle Mario Bravo, un teatro que quiero y conozco mucho, y donde como el espacio es más reducido hemos podido crear esa casa, esa cocina, que es el hábitat de los cuatro personajes de La Reina, dotándolos de una intensidad que llega mucho más a la platea. 

Realmente, la obra es muy distinta, como también lo son lo jugado de las interpretaciones, que en este caso están a cargo de Marta Lubos, Pablo Mariuzzi, Cecilia Chiarandini y Sebastián Dartayete cuatro actores nuevos, jóvenes con los que he trabajado.

¿Con Marta Lubos hiciste el Diccionario, que ha sido un gran suceso?
Efectivamente, y de hecho en un mes vamos a reponer esa obra, que de alguna manera también fue un motor de La reina, porque que me dio ganas de continuar trabajando con ella, no solo por su calidad como actriz, sino como persona, que es algo muy importante en estos momentos.

Pablo Mariuzzi, también es alguien con el que he trabajado mucho, en otros años y otras obras, y Dartayete, por su parte, hace tres obras que está incorporado al grupo. Finalmente, en el caso de Cecilia Chiarandini, que hace una creación interpretando el personaje de la hija, la elegí a partir de una prueba entre 4 o 5 actrices que tenía, y nos pusimos a trabajar inmediatamente, así que es un lindo encuentro, porque es alguien nuevo que se incorpora, pero con muy buena energía y talento.

Al inicio hablabas de esa relación madre hija que está problematizada en la obra, ¿Cómo la definís?  

Entiendo que es una relación no convencional, son violentas entre ellas, crueles, a veces, con una cuota de perversión también. Pero además, es a partir de esa relación que la obra pone muchas cosas en discusión, cosas que se reactualizan en el tiempo, y mucho más en un mundo donde los opuestos están expuestos, y donde la gente expone con más violencia, decisión y claridad, aquello que desea, piensa, o siente.

Por otra parte, junto a esas temáticas la obra habla con mucha profundidad de Irlanda, de la inmigración, de la necesidad de irse para progresar o ser alguien, que es una variante que también a mí me interesa mucho, y que está de más decir es de una actualidad brutal, en Europa, en Latinoamérica, por distintas razones políticas, sociales, económicas, etc.

¿Cómo ha sido para un director consagrado como vos dirigir en una etapa  económicamente tan difícil para el teatro?  

En el largo camino que he hecho, del que recién ahora soy consciente, porque antes no era tan consciente, siempre he tenido que pelearla. Las circunstancias no han sido ciento por ciento favorables nunca. Uno siempre se va adoptando y va luchando.

Pero además hay que aggiornarse, por un lado, hay que seguir siendo consecuente con uno mismo, con la mirada estética, hacia lo dramático, con sus búsquedas temáticas, hay que ser auténtico con uno mismo, pero también encontrar las formas que hoy te permitan hacerlo, y no quedarte en tu casa. 

Nadie te va a venir hoy a ofrecer contratos, es uno el que tiene que ir generando su camino, y si hoy te llaman, para hacer tu próxima obra vas a tener que pensar igual cómo vas a hacer. Cada trabajo es nuevo, es único y requiere que uno esté preparado para irle buscando un camino. Yo no bajo la guardia nunca, por una cuestión de actitud vital más allá de las circunstancias.

Antes hablabas de la necesidad de aggiornarse, pero ¿cómo te llevás con la exaltación de lo experimental? 

El teatro es continuamente una renovación, una búsqueda, y hay distintos caminos, como hay distintas escuelas que a uno le pueden interesar. El teatro tiene una riqueza permanente, y hay algunos textos que muestran esa esencia inacabable del teatro. Si uno lee un texto de Peter Brook, uno encuentra la esencia de siempre. Luego, es verdad que ha habido épocas, tendencias, escuelas, experiencias, que están en el aire y tienen que servirle a un actor, a un director, pero uno tiene que decidir en qué temáticas, cómo, y también hay que dar cuenta de lo que te está exigiendo el momento, aunque siempre intentando subir la vara.

Yo creo que hay que saber, que lo primero es tener un conocimiento. Me preocupa la facilidad con que hoy mucha gente asume una dirección, y con que falta de conocimiento, de preparación. Hoy todo el mundo escribe, dirige, y hace una representación, pero cada día el teatro es menos trascendente. 

Todo se puede hacer como si fuera una pequeña improvisación. Lo que uno hacía como un ejercicio en la clase de un maestro, hoy se toma como un espectáculo y se cobra una entrada. Esa simplificación es peligrosa, por mas éxito que se tenga. Ojo, no quiero decir que haya que hacer un teatro grandilocuente, clásico, cerrado, anquilosado, aburrido, pero sí hay que abrevar en ciertos contenidos, hay que saber que hay una técnica, un trabajo, un aprendizaje, una experiencia, que son necesarias antes de subirse al escenario.

La reina de la Belleza. Desde el viernes 7 de febrero, los viernes a las 20 horas en Teatro El tinglado – Mario Bravo 948 – CABA

Sobre Oscar Barney Finn

Docente, guionista, productor y director en Cine, Teatro, Televisión y Ópera.

En los años ´60, durante su formación, fue becado por los gobiernos de Francia y Estados Unidos. Fue Director de la carrera de Imagen y Sonido de la Universidad de Buenos Aires. Integró el Consejo Asesor del Instituto de Cine y fue Presidente de la Asociación de Directores de Cine (1990-92 y 1994-96). Participó como jurado de los Festivales de Biarritz y Mar del Plata; fue designado Director Artístico del Festival de Mar del Plata en sus ediciones de 1995 y 1996. En el 2001 recibió el premio a la trayectoria del Fondo Nacional de las Artes.

En el año 2016 con motivo de cumplir 50 años de trayectoria, fue homenajeado con los Premios María Guerrero y el Premio Cóndor de Plata; declarado Personalidad Destacada de la Cultura por la Legislatura de la Ciudad De Buenos Aires y el Museo del Cine organizó un ciclo con sus películas “Oscar Barney Finn: Función Aniversario”.

En teatro realizó la puesta de recordadas obras, entre las que se destacan en los últimos años “Poder absoluto”, “Noches romanas”, “La gata sobre el tejado de zinc caliente”, “El príncipe de Homburg”, la aclamada “El diccionario” (aún en cartel), “Dulce pájaro de juventud” y las recientes tres temporadas de “Juegos de amor y de guerra” . Tras su paso por Chile y EEUU la obra “Poder absoluto” fue galardonada en Nueva York por la crítica especializada con el premio ACE. En 2017 fue declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.