La legendaria obra de Marta Minujín se presenta hasta el 30 de noviembre en el MAMBA

¿Qué elementos impactaban y movilizaban la sensibilidad de los porteños 50 años atrás? A veces no encontrar respuestas puede ser un indicio claro de que tal vez no hicimos la pregunta correcta.

Cincuenta años después de su puesta original en el emblemático Centro de Artes Visuales del Instituto Torcuato Di Tella, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires presenta una imperdible reconstrucción de “La Menesunda”, la histórica ambientación de Marta Minujín y Rubén Santorín, que se puede visitar desde el 8 de octubre y hasta el 30 de noviembre.

“La Menesunda según Marta Minujín”  es una obra que, en principio, y pese a cierta voluntad historicista o antropológica, nos habla de qué elementos conmueven y movilizan la sensibilidad de un público bien plantado en 2015.

Es que lejos del homenaje o la rememoración, el cuidadoso e intenso trabajo de reconstrucción que, durante más de un año y medio, emprendieron en conjunto el MAMBA y Minujín,  a partir de documentación, fotografías, videos, notas de prensa, material audiovisual y testimonios, tuvo como resultado una obra  que nos invita a recorrer situaciones rupturistas, inesperadas o confusas (en definitiva Menesunda es “mezcla” o “confusión” en lunfardo),  pero de ninguna manera nostálgicas.

“Lo nuestro fue algo espontáneo, urdido para romper con el cuadro de caballete, adentro del instituto vivíamos una democracia que no existía adentro de la ciudad, entonces rompimos con todos los esquemas y nos fuimos a crear con olores, sabores y situaciones distintas: Hay un túnel de neón, y allí están planteados todos los movimientos artísticos que se desarrollaron en la mitad del siglo XX” relata Minujin al recordar sus motivaciones al plantearse crear “La menesunda” en 1965.

Y, por supuesto, no se trata de desconocer el impacto histórico de la obra original que, como recuerda la artista, “fue un hecho histórico. Un testimonio cultural de una década de renovación absoluta en los lenguajes artísticos, los modos de circulación y legitimación de las producciones de los artistas, y también las maneras en que los nuevos públicos consumieron y procesaron las obras de la vanguardia”, sino de despojar a la monumental obra que se expone actualmente en el MAMBA de toda mirada que quiera reducirla a una simple curiosidad del pasado.

Desde ese lugar, la puesta actual es una invitación a “repensar la carga legendaria depositada en la obra original, a hacer nuevas lecturas del pasado, a despertar reflexiones y sensaciones en el contexto contemporáneo” o, simplemente, a dejarnos llevar.

Si hacemos esto último, la Menesunda nos ofrecerá una experiencia visual, olfativa y sonora única, donde, entre otros momentos memorables, una gentil joven nos maquillará, dentro de “ cabeza de mujer”, una habitación circular en tonos pasteles repleta de esmaltes, perfumes y labiales; o veremos nuestra imagen proyectada en una sala completamente espejada y, tal vez, encontremos en nuestro rostro aún reflejada la sorpresa que nos ocasionó haber visitado, un momento antes, aquel dormitorio donde una pareja semidesnuda nos exhibía su intimidad.

Mientras grandes museos como el MOMA o el Pompidou, exhiben otras obras de la artista,  “La Menesunda según Marta Minujín” aguarda nuestra visita hasta el 30 de noviembre, de martes a domingos -y feriados- de 12 a 18hs, en el MAMBA, San Juan 350.