Profesor y agente cultural,  ex coordinador general de la Fundación Filba y editor del blog de Eterna Cadencia, Patricio Zunini, actual responsable de la red social de lectores Grandes Libros es un referente para hablar de la industria editorial, de literatura y de no ficción.

Colaborador regular de Infobae en temas de cultura y literatura, el autor de Fogwill. Una memoria coral (Mansalva, 2014) y Qué es un escritor. 100 preguntas sobre literatura argentina (IndieLibros – Pánico el Pánico) dialogó con Palabras sobre cómo ha atravesado este 2018 la industria editorial, sus lecturas recomendadas, y las perspectivas para el año 2019.

¿Cómo evaluás que ha sido 2018 para la industria editorial?

2018 fue un año que estuvo muy marcado por la crisis para la industria editorial, lo que se evidenció en la caída de la cantidad de títulos publicados, la cantidad de ejemplares que salen de cada título y la caída enorme de las ventas.

Tal vez, como es una industria que no mueve tanto dinero como otras, ese hecho quedó en un segundo plano, pero realmente es una crisis enorme y sostenida desde hace más de cuatro años, con cifras que, como plantea la Cámara Argentina del Libro, indican una caída del 40 % en la producción y la venta.

Ese dato, en términos de gente, implica que muchísimos argentinos han dejado de leer, que aproximadamente la mitad de la población no ha leído ningún libro durante este año, algo que en un país que tiene grandísimos problemas para encontrar la igualdad entre sus habitantes conlleva que la desigualdad se acreciente.

¿Crees que en 2019 esto continuará? 

Creo que 2019 va a ser un año también difícil, porque todavía no hemos tocado el piso en la producción, y puede seguir cayendo, y que como va a estar marcado por las elecciones seguramente saldrán muchos títulos bañando las temáticas electorales, libros de no ficción, de ensayo e investigaciones políticas antes que obras de ficción.

¿Qué nos podés decir de 2018 en relación a las temáticas?

2018 fue un año de mucha no ficción también, porque en general la no ficción en Argentina se vende mucho más que la ficción, pero la no ficción de 2018 estuvo muy asociada a cuestiones como el debate sobre la interrupción voluntaria de embarazo, y cuestiones de género, temáticas políticas pero no específicamente electorales.

Además, a principio de año también pesó el mundial de fútbol que motivó una interesante cantidad de títulos sobre ese y otros deportes, aunque una cantidad no comparable a la que motivaban otros mundiales, por la crisis, y también porque la selección argentina no contagiaba mucho entusiasmo.

¿Qué pasó con la temática de la corrupción que en general venía asociada a bastantes títulos?

Dentro de la no ficción en ese tema tuvimos grandes trabajos, como La raíz (de todos los males), el libro de Alconada Mon, pero como 2018 fue un año sin elecciones, marcado por la crisis económica, que no tiene un principio y un fin como una elección, la no ficción política no tuvo ni los referentes del año pasado, ni los que seguramente tendrá el año que viene.

¿La crisis económica se coló en las temáticas?

Creo que la caída de las ventas ha generado por parte de las editoriales estrategias de subsistencia como disminuir la cantidad de títulos que han lanzado, pero también darle menos lugar a la experimentación literaria recostándose en títulos que están seguros que van a encontrar un lector.

Ahora bien, más allá de eso, en términos de temáticas no se ha generado un fenómeno similar al de los 90, cuando Argentina estaba entregada al neoliberalismo y se genera un boom de la autoayuda relacionado con una necesidad de encontrarle sentido a las cosas.

Hoy estamos tratando de encontrarle sentido pero no a las cosas, sino a nosotros, y más allá de que uno puede estar a favor o en contra del gobierno, creo que este gobierno comunica mejor que el de Cristina, no estoy hablando de políticas, sino de la comunicación, por eso frente a la crisis la respuesta instalada es: “esta crisis es responsabilidad nuestra”.

En esa línea creo que el tema del año es la mujer, algo que se ve muy claro en la cantidad de libros que surgieron este año con la mujer como protagonista, directamente vinculados a movimientos como Ni Una Menos, los vinculados al debate sobre la interrupción voluntaria del embarazo, o a lo que surgió esta misma semana en términos de denuncias a actores, productores, etc.

Creo que la mujer como protagonista de los libros es lo más marcado con ejemplos notables como Feministas Para Colorear, el libro de Carolina Aguirre y Eliana Iñiguez; Ni una Menos de Paula Rodríguez, que no es de este año pero está muy presente; la colección que sacó Gaby Margall La historia argentina contada por mujeres; y en la parte de historia, hasta Mujeres insolentes de la historia de Felipe Pigna, un libro muy llamativo porque es un libro de mujeres que escribió un varón y editó un varón, algo que para mí es un error de la editorial.

¿Junto a esas obras cuáles son tus lecturas recomendadas del año? 

Como todos los años tengo mi lista, que este año es más pequeña, justamente, porque la cantidad de libros que salieron disminuyó de manera notable. Entre las novelas que leí me pareció asombrosa El ahogado, de Bernardo Beccar Varela, una historia muy fresca, muy trabajada que sacó Emecé, otro libro que me encantó fue La ilusión de los mamíferos, de Julián López, un tipo que trabaja con una sensibilidad muy particular, y en este libro habla de una pareja gay con una calidad literaria y una sutileza que es muy asombrosa. En ficción argentina creo que esos dos han sido los libros del año.

Luego, entre los extranjeros leí La Librería, un libro muy pequeño de Penélope Fitzgerald, que es fabuloso, El último teorema de Fermat, que editó Compañía Naviera Ilimitada, un sello que nació en 2018 y reeditó esta obra de divulgación científica de hace como 20 años que es muy interesante, está muy bien escrita y te mete en un mundo matemático maravilloso.

Finalmente, en libros de no ficción creo que este va a ser el año de Carlos Busqued con Magnetizado, una obra fabulosa, y también destaco Mala Leche, de Soledad Barruti, un libro que habla sobre la industria alimentaria que ha generado polémica, y me parece que tiene la gran capacidad de abrir un debate sobre cómo nos alimentamos.

¿Cómo ves el fenómeno de los audiolibros?

 Creo que el mercado argentino aún es pequeño para ese formato, aunque también es un mercado interesante. Producir un audiolibro puede llegar a costar entre 4  y 5 mil dólares, casi lo mismo que una tirada de 1500 ejemplares de papel, lo que implica la necesidad de generar estrategias para adoptarlo, que estoy seguro van a aparecer porque hoy el libro tiene que competir con otras bocas de entretenimiento, y creo que los audiolibros son una posibilidad. No sé si 2019 será el año, pero son una posibilidad interesante.