Hasta el 31 de marzo, el Museo Benito Quinquela Martín presenta Quinquela Lado B, una oportunidad para entrar en las bambalinas del taller del gran pintor argentino y conocer un conjunto de obras inéditas que dan cuenta de su proceso de trabajo.

Más de 50 dibujos preparatorios de su trabajo como muralista, y varias de las matrices con las que Quinquela estampó sus célebres aguafuertes, entre muchos otros materiales, forman parte del cuerpo de esta exhibición que invita a descubrir cómo trabajaba el artista que retrató la vida portuaria de La Boca.

Para conocer algunos detalles más de la propuesta, Palabras dialogó con Yamila Valeiras, curadora de la exposición.

¿Cómo surge el proyecto de Quinquela Lado B?

Pensamos esta exposición como una apuesta a mostrar el lado oculto de Quinquela, su lado técnico, entrando al detrás de escena y mostrando las matrices de sus grabados, las chapas con las que trabajaba como materia prima para sus estampas, los dibujos que utilizó como bocetos para realizar sus pinturas y sus murales, y también varios ensayos y estudios. Acercarnos, en definitiva, a lo que estaba implícito en aquella frase que él solía decir en torno a que a lo mejor estaba pensando un cuadro muchos meses y luego lo gestaba en un día.

Así, en Lado B, el público se va a encontrar con pequeños grupos de estudios, grabados, matrices, y pinturas que interactúan entre sí, junto con fotos de archivo, donde podremos ver cómo su mano llegó a la composición final.

¿Casi como una invitación a mirar su proceso creativo?

Exacto y una apuesta a tirar abajo una de las críticas más usuales que se le hacía a Quinquela desde la Academia que era que no tenía nociones básicas de dibujo.

Quinquela fue muy atacado por ciertos círculos oficiales del arte por ciertos problemas de perspectiva o por la de falta de proporción en sus obras, que ellos  pensaban  era algo que tenía que ver con su falta de academia, cuando en realidad era un lenguaje que adoptaba de manera intencional y consciente para generar una cercanía con el público.

Entonces, en sus bocetos además de vislumbrar su proceso de trabajo, podemos ver que lo que menos le faltaba a Quinquela era estudiar dibujo.

¿Si bien el foco de la muestra está en los procesos técnicos también hay un deslizamiento hacia temas no tan usuales en su vasto cuerpo de obra? 

Sí, porque elegimos evitar los temas portuarios, el tema del esfuerzo del trabajo, su predilecto, y seleccionamos una serie de trabajos que dan cuenta de otras temáticas como el entretenimiento de la comunidad, con muchas obras dedicadas a la música, al carnaval, al circo, luego algunas escenas más fantásticas, como la del Pulpo -una escena submarina con un gran pulpo atrapando a varios buzos -también hay algunos retratos, algo raro en su producción, retratos de capitanes, de obreros, y sin llegar a los que es la vida portuaria en sí, también podremos ver  dibujos de mascarones, de la ciudad por detrás del puerto, de los trenes, y otras cuestiones urbanas no tan ligadas a lo que solemos ver en Las marinas.

En ese sentido creemos que este tipo de muestras sirven para generar consciencia en los herederos de su patrimonio, que por donación de Quinquela nos corresponde a todos, que la lectura de un artista como él no puede agotarse en dos o tres puestas de las canónicas, y que tiene un montón de cristales por donde mirarlo.

¿Cómo ha sido hasta aquí la respuesta del público?

En el corto tiempo que lleva la muestra abierta realmente hemos tenido muy buenas repercusiones, con mucha gente que se ha quedado sorprendida al encontrarse con estas paredes extrañas, con obras que uno no asociaría directamente a Quinquela, con esos motivos ligados a la diversión, que, por otra parte, también dan cuenta de un ojo muy avanzado para su época, y realmente innovador.

Quinquela Lado B puede visitarse de martes a viernes, de 10 a 18 hs, y los sábados, domingos y feriados, de 11.15 a 18, con entrada gratuita en el Museo Benito Quinquela Martín, avenida Pedro de Mendoza 1843, La Boca.