“Arboles como máquina de agonía, técnicas de conservación devenidas en testimonio de la aniquilación, prótesis y técnicas de aislamiento convertidas en formas de entrelazamiento”, son, tal como plantea el texto curatorial, algunas de las interesantes propuestas que podremos descubrir en la muestra que se presenta hasta el próximo 12 de junio en la sala 6 del Centro Cultural Recoleta, pero también, o además, “Resero Va” ofrece la posibilidad de un recorrido orgánico, donde cada una de esas piezas, se enlaza con las demás, a partir de una raíz común que comunica sus disímiles materialidades, enfrentándonos, a un mismo tiempo, con los oscuros territorios de la historia y las obsesiones creativas del artista.

Reconocido como uno de los exponentes más interesantes de la nueva generación de escultores, formado en el UNA y forjado en el trabajo cotidiano en los talleres de creadores como Diego Bianchi, Miguel Harte, Fabian Persic o Nicanor Araóz, entre otros, Palabras dialogó con  Minkiewicz, para conocer algo más sobre esta muestra y sobre la(s) historia(s) que a través de ella vuelve a emerger.

¿Contanos cómo surge “Resero Va? 

“Resero va” surge a partir de la idea de reconstruir dentro de un espacio expositivo el árbol antiguo de la ciudad de Buenos Aires. A medida que fui investigando su historia,  indagando en cómo se sabía que ese era el árbol más antiguo, etc,  encuentro que en la zona en que indicaban que estaba emplazado, que actualmente conocemos como Recoleta, había existido un matadero, y que de ese “Matadero del Norte”, como lo llamaban hacia 1820, no había sobrevivido casi ningún dato”. Esa ausencia de documentos me llevó a contactarme Inmediatamente con algunos de los arquitectos e historiadores con que había trabajado hace unos años sobre la semana trágica y el conflicto de los talleres Vasena para la realización de un mural, que ahora está en la estación Medalla Milagrosa de la línea E del subte. Trabajando con ellos, finalmente  llegamos a una reseña escrita en 1823 sobre ese matadero, que es uno de los pocos registros sobre su existencia, y que había sido realizada por un inglés que visitaba Buenos Aires por primera vez.

¿Y de toda esta historia, o de la ausencia de registro, qué ecos sentís que podemos encontrar en “Resero Va”?

Yo creo que en “Resero Va”, se fusionan e intersectan las ideas de la carne, de la carne viva de los hombres traccionando la carne muerta de ese matadero, con la idea de este árbol, plantado allí, y  reconstruido en la sala, que se nutrió de esa historia, y que por eso surge casi desgarrado, sin piel.

También me pareció muy interesante pensar sobre el devenir de ese lugar, antes sede de un matadero, y rodeado de prostíbulos, y hoy uno de los lugares más caros de la ciudad, cuna de la aristocracia y las familias más pujantes de “la Buenos Aires”.  Todos esos elementos confluyen y alimentan la muestra a partir de mi interés por la historia, que es una inmensa fuente de elementos para poder trabajar desde la plástica, pero siempre entendiendo que no hay una historia verdadera, ni una cronología que sea mejor que la otra.

De esta superposición de cronologías entiendo que habla el nombre de la muestra

Sí, “Resero Va” recupera la historia de una escultura que allí por 1929, Cantilo, entonces Intendente de la Capital Federal, le encarga a Emilio Jacinto Sarniguet,  un escultor muy cercano a la aristocracia de la época nucleada en el Jockey Club. Sarniguet, que realizaba trabajos con caballos, imágenes ecuestres, se va a una estancia para realizar el trabajo, e increíblemente se termina enganchando con la figura del resero de la estancia y sobre esa imagen realiza su escultura, que luego de ser premiada en el Palais de Glace, por 1932 termina instalada en la calle Posadas. Sin embargo para todos “El Gaucho Resero” remite a Liniers o a Mataderos, que es donde actualmente se encuentra emplazada.

Me pareció interesante esto de que se lleven esa escultura, que en algún sentido era la única referencia que había en Recoleta de que la zona había sido un matadero. No sé si es una negación de la historia, pero si un indicador sobre la rápida transformación de una zona, y el más veloz reacomodamiento historiográfico.

Junto a todo el trabajo de investigación que caracteriza tu obra, en general la crítica señala que en ella se refleja una resistencia a caer en “las estéticas net” tan características del arte contemporáneo. ¿Estas de acuerdo con esto?

Sobre la estética net, yo no reniego de esta opción y creo que hay una parte de la muestra que puede  encajar dentro de esos territorios, obviamente, aislando alguna pieza y pensándola sola en un salón de 200 metros cuadrados. Sin embargo claramente por el montaje, “Resero Va” te conduce hacia otro lado, y obliga un poco al espectador a dar vueltas, a involucrarse con la materialidad.  Nunca pienso o dejo de pensar a priori en determinada opción contemporánea, básicamente porque nunca termino de entender a qué se refieren con contemporáneo los que hablan de contemporáneo.

En mi trabajo yo trato de concentrarme en la obra y en lo que quiero decir. Obviamente, asumo que a veces puedo ser un poco barroco, porque mi producción está muy ligada  al cuerpo humano, a lo que pasa con el cuerpo y en el cuerpo, a la historia y a la naturaleza, y creo que la naturaleza, en definitiva, es profundamente barroca.

“Resero Va” se puede visitar hasta el 12 de junio en el Centro Cultural Recoleta, Junín 1930, de martes a viernes de 13.30 a 20.30 hs y sábados, domingos y feriados de 11.30 a 20.30 hs