Bibiana Ricciardi, Chiara Borrini, y Luciano Olivera son el trío creativo que cada jueves a las 20hs presenta en la sala Melany del complejo Radiocity Roxy de Mar del Plata, Salerno, un biodrama escrito por Ricciardi, que explora los complejos vínculos entre padres e hijos a través de una historia familiar que cruza varias generaciones.

Para conocer algunos detalles de la obra, y del trabajo de sus protagonistas Palabras dialogó con Bibiana Ricciardi, periodista, productora, directora, dramaturga y documentalista, y ahora también, actriz.

¿Cómo surge Salerno?

Salerno es una hermosa locura, que se impuso sola, y nos llena de felicidad. Específicamente surge un tiempo después de haber visitado junto a mis hijos la tierra de mi padre, un lugar del que siempre había escuchado hablar, pero que no había conocido.

En este primer viaje, mientras recorríamos Salerno con él, nos fue contando muchísimas historias, todas muy bellas, pero también muy cargadas de dolor, de guerra, cosas que era muy difícil imaginar que habían pasado en una ciudad tan hermosa, y tan turística, que fui registrando en video, siempre pensando que algo iba a realizar con ese material, hasta que un día me levanté con la certeza absoluta de que debía ser una obra de teatro.

Luego, para concretar el proyecto fue clave que justamente desde Teatro Vera Vera estaban llamando a un concurso de dramaturgia para autores post 40- una idea que me pareció apasionante, porque en general los concursos premian la vanguardia suponiendo que solo les pertenece a los jóvenes- así que me puse a escribir para ese concurso y gané.

¿Y cómo tomaste la decisión de protagonizarla junto a tu hija?

El premio del concurso era dinero para producir la obra, que en este caso tiene dos personajes: una madre y su hija, y como justamente Chiara, mi hija, tiene mucha cercanía con el mundo del arte y estudia actuación, le dije: ¿y si la hacemos nosotras? Y se prendió enseguida.

Además contamos con la dirección de Luciano Olivera, escritor, director, y un amigo a quien queremos inmensamente, con quien como dupla creativa he trabajado mucho-  de hecho ahora también lo estamos haciendo, trabajando en una ficción para la tv, que es la adaptación de un cuento de él- así que sentí que podía subir al escenario también, porque Luciano no solo sabe dirigir, sino que fundamentalmente nos conoce muchísimo a nosotras, y nos ayuda a soportar arriba del escenario, las tensiones de la relación entre una madre y su hija adolescente, los roles que representamos, pero también quienes somos.

¿Y cómo llega la posibilidad de estrenar Salerno en temporada de verano y en Mar del Plata?

Una vez que gané el concurso y armamos el equipo, comenzamos a ensayar muchísimo, te diría que casi durante todo 2017, porque como parte del premio también teníamos horas de ensayo en Vera. Luego, como mi pareja vive en Mar del Plata, donde suelo pasar todo el verano, le pedimos permiso a la gente del premio, y decidimos presentar la obra aquí.

Contactamos a Marcelo Maran, que es el administrador de las salas de Lino Patalano en Mar del Plata, y se copó muchísimo con el texto, y decidió programarlo los jueves en la sala Melany del complejo Radiocity Roxy, en el marco de La banda de la gorra, una apuesta muy interesante que están haciendo, con funciones de teatro a la gorra que van a las 20hs, una experiencia maravillosa para el público y para nosotros, porque uno que hace teatro independiente no está acostumbrado a que lo traten con las reglas del teatro comercial, y disponer de una sala preciosa, con técnicos profesionales, un proyector increíble, etc. Así que estamos muy entusiasmadas.

¿El reencuentro con tu papá, con sus orígenes, la relación con tu hija, el registro de un viaje familiar, y la decisión de subir al escenario, cómo es ponerle tanto el cuerpo al arte?

Creo que soy muy de la literatura del yo, como se dice ahora, porque de alguna manera todos mis trabajos vienen por ahí, luego de un momento en que hice un click y entendí que si realmente quería llegar a conmover a través del arte tenía que meterme con todo, ir a fondo, y animarme.

En marzo, por ejemplo, va a salir una crónica, que ahora está editando Leila Guerriero, sobre investigaciones clínicas, que está escrita en primera persona, donde cuento mi experiencia con el cáncer, una enfermedad que me tocó transitar. La hice de manera cruda, dando cuenta de cosas que tal vez nadie se animaría a contar, pero que yo siento que están ahí para ser contadas.

También me gusta mucho pelearme con la frontera entre la realidad y la ficción, y ver qué pasa cuando uso cosas de mi vida real para hacer ficción; y como público todo el tiempo estoy mirando qué hay de verdad en lo que me están mostrando, tratando de desarmar el mecanismo de relojería que habita detrás de cada texto, de cada obra, etc.  Porque creo que aún cuando uno escriba ficción siempre está haciéndolo con su propio cuerpo, y sus propias herramientas.

¿Y que pasa con el pedestal del artista cuando muestra de manera cruda su propia realidad personal?  

Desde ya que esto te baja del pedestal, y eso es algo que no es fácil, y al menos en mi caso contar con grandes editores es fundamental. Por ejemplo, hasta hace poco estuve trabajando en una serie de historias mías, muy personales para Historias íntimas de Clarín a pedido de Daniel Ulanovsky Sack, y siempre en la primera versión de esos textos yo era una diosa, las cosas casi ni me rosaban, entonces él me las devolvía pidiendo más sangre,  no me lo decía en esos términos, pero siempre me marcaba que la mugre en la primera versión seguía debajo de la alfombra, y me ayudaba a sacarla, un procedimiento que es muy sanador, casi como una especie de catarsis, ese gran invento de los griegos.

¿A horas de volver a subirte al escenario con Salerno qué recuerdos o imágenes te llevaste de aquella primera función?

La primera función fue una experiencia sumamente interesante, que me sorprendió antes de empezar, porque ese día, extrañamente para mí, me levanté con un gran nivel de histeria, que fue creciendo, y tuvo su pico unos 10 minutos antes de la función, cuando Luciano, que estaba más nervioso que nosotras, nos sentó en un banquito arriba del escenario, con el telón bajo. Nos quedamos allí escuchando como la sala se iba llenado, los cometarios de la gente, las risas, los gritos de las personas que se encontraban; realmente fue aterrador, pensaba ¿cómo metí a mi hija en esto?, soy la peor madre del mundo. Fue un momento terrible, justo antes de que se abra el telón, luego me olvidé de todo y salió genial. Estamos realmente entusiasmadas, y sentimos que hay miles de cosas para seguir explorando.

SALERNO se presenta todos los jueves a las 20 hs en la sala Melany del complejo Radiocity Roxy, San Luis 1750,